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la
cena
a
mis padres
ha llegado el
tío Juan con su sombrero opaco
sentándose y contando los golpes
que el mar y los pesados sacos han propagado
por su cuerpo robusto
yo entro de
nuevo a la familia
dando las buenas tardes
y claveteando sobre cualquier objeto viejo
sigo sin mirar
fijamente
tomando el animal entre mis manos
distraída
pidiendo con urgencia los ojos de mi madre
como el agua de todos los días
papá
llega más tarde
con sus brazos oscuros y sus manos callosas
enjuagando el sudor en la camisa simple
que amenaza dulzona con destrozar mis hombros
ahí está el padre
acurrucado casi
para que yo encontrara vida
y pudiera existir allí donde no estuvo
me detengo ante la gran puerta
y pienso
en la guerra que podría estallar súbitamente
pero veo a un hombre que construye
otro que pasa cuaderno bajo el brazo
y nadie
y nadie podrá con todo esto
ahora
vamos todos temblorosos y amables
a la mesa
nos miramos más tarde
permanecemos en silencio
reconocemos que un intrépido astro
desprende
de las servilletas las tazas de los cucharones
del
olor a cebolla
de todo ese mirar atento y triste de mi madre
que rompe el pan inaugurando la noche
(de Richard
trajo su flauta y otros argumentos)
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