Páginas de un libro soñado
Osmany Oduardo y Enece Oviedo Forteza
La calle 23 es una de las principales arterias de la Ciudad de La Habana no sólo por su localización en pleno centro del Vedado, o por su extensión y amplitud, sino porque vertebra, de alguna manera, algunos de los principales espacios culturales de la capital cubana como podrían ser los cines más importantes, el Pabellón Cuba, el ICAIC y el Café Fresa y Chocolate. Esta calle cobra vida todos los años porque se convierte en la ruta obligada de los que asisten a los festivales del Nuevo Cine Latinoamericano y de Cine Francés; sin embargo, nunca se le había visto tan activa como cuando el año pasado el Instituto Cubano del Libro y la Unión de Jóvenes Comunistas anunciaron el inicio del verano con La Noche de los Libros, un evento diferente que marcaría el comienzo de una serie de actividades concebidas para atraer a todos los sectores de la sociedad cubana hacia la lectura. Así nacieron las campañas Lecturas de Verano y más tarde Leamos más que vendrían a ser extensiones de las ferias del libro.
Si en la primera versión de La noche..., 23 se convirtió en un jolgorio del libro, el pasado viernes 4 de julio se confirmó la pasión de los cubanos por la lectura. Dedicada esta vez al 106 aniversario del natalicio de Nicolás Guillén, La Noche… se inscribió desde ya como uno de los espacios más concurridos por el pueblo cubano. Personas de todas las edades y procedencias colmaron la afamada avenida desde la calle 14 hasta el Malecón sin tomar en cuenta el sol y el calor sofocante.
Las editoriales nacionales estuvieron representadas en los puntos de venta que, hasta bien entrada la noche, eran abordados por un público que demandaba títulos de todos los géneros literarios. Los más agraciados, como siempre, fueron los niños y niñas con su habitual espacio en el parque de 23 y 14 donde se proyectaron animados cubanos y extranjeros. Entre los libros que se podían adquirir para los lectores más pequeños, el que más acogida tuvo, sin lugar a dudas, fue Como seis granos de canela, cuentos de Olga Marta Pérez, inspirados en la obra de Ada Elba Pérez que han sido musicalizados por Liuba María Hevia.
Un especial homenaje a la literatura norteamericana tuvo lugar en el Café Fresa y Chocolate. Allí los escritores cubanos Daniel Chavarría, Eduardo Heras León y Laidi Fernández de Juan presentaron libros de autores de ese país de la talla de Ken Kesey, Donald Westlake, Barbara Kingsglover y Gore Vidal, publicados por la Editorial Arte y Literatura. Dicha actividad contó con la presencia de Iroel Sanchéz y Julio Martínez, presidente del ICL y primer secretario general de la UJC respectivamente.
En la Galería 23 y 12 las artes plásticas y la literatura estrechaban manos. Por una parte se vendían libros y revistas especializadas como Arte Cubano, y por otra, varios artistas ofrecían a un público curioso una demostración de una de las técnicas más antiguas del grabado, el linóleo. Asimismo se vendían reproducciones y originales en moneda nacional.
Desde muy temprano los portales del café «La Pelota» se llenaron de fanáticos del béisbol para disfrutar la proyección de documentales sobre nuestro pasatiempo nacional, al tiempo que esperaban el lanzamiento del título La esfera y el tiempo, del Félix Julio Alfonso que tuvo como presentador al novelista Leonardo Padura. A esa hora no cabía un alpiste en esos portales y la voz de Padura se escuchaba al otro lado de la calle, desafiando el ruido de los carros. El deporte también hallaría público en 23 y B, esta vez con la participación de la Sociedad Cubana de Wu Shu, representada por su alumnado y en especial por su presidente Vargas Lee. El lanzamiento de dos títulos, también relacionados con las artes marciales, culminaría la jornada deportiva-literaria.
La muchedumbre se trasladaba de un lugar a otro en un constante hormigueo. Era fabuloso ver la mutltitud rodeando los puntos de venta. Pero sin dudas uno de los espacios más concurridos fue el Comando de Bomberos de 23 y 6. Casi una hora antes del tiempo previsto para la actividad que sucedería allí el público, como los bomberos, pudo soportar las elevadas temperaturas de un incendio. Enrique Pérez Díaz presentó el libro Carros antiguos de bomberos y varios actores de la telenovela Historias de fuego, hablaron de lo que ha significado esa telenovela en sus vidas, del entrenamiento que tuvieron que pasar y hasta hubo uno que se lanzó por el tubo para demostrar que todavía, a pesar del tiempo trascurrido desde que se filmó la telenovela, se sentía un apagafuegos. Este encuentro fue otro momento importante donde los pequeños pusieron a volar sus expectativas y deseos.
El Café Literario Paradiso, espacio de la UNEAC, se apostó en la esquina de 23 y 4. Allí tendría lugar una descarga de trova con Heidi Igualada. Poetas y narradores que conforman el catálogo de Ediciones Unión compartirían sus textos con los paseantes que siempre se detenían. Allí leyeron Luis Alfredo Vaillant, Telma Jiménez, Antón Arrufat, Luis Lorente, Alex Pausides y Jesús David Curbelo bajo la mirada discreta de Eliseo Diego y Nicolás Guillén.
Palante, publicación de humor, cronista de la vida del país, lanzó un nuevo número dedicado al verano. En la presentación estuvo Mario Limonta, quien junto a Aurora Basnuevo apadrina el más antiguo de los periódicos satíricos de Cuba. Luego, en la misma sede de la UPEC, La calle del medio, revista de crítica y opinión, con colorido diseño que resalta a nuestra vista, llegó a mano de las personas presentes. Dos ediciones de esta publicación, una de ellas con un artículo sobre la serie televisiva estadounidense Dr. House, recibieron la acogida del público presente.
Un día después de que el profesor Gustavo Robreño presentara el título Fidel periodista ante los delegados del Congreso de la UPEC, se repitió la experiencia frente a la sede de esta organización en 23 e I. Fidel periodista, recopila textos desde 1952 hasta 1958 de la autoría del líder cubano y relatos, testimonios e impresiones de colegas que trabajaron con él lado durante su carrera revolucionaria.
Los libros y su noche
Pilar Álvarez Pina
Intelectuales y lectores de todas las edades se dieron cita este viernes en la céntrica calle 23 para dar inicio a la gran fiesta de los libros en su segunda edición.
Esta vez La Noche de los Libros trajo nuevas y variadas opciones para los cubanos. Todo comenzó más temprano. A partir de las 2 de la tarde los puntos de venta estaban listos para arrancar con lo que fue una noche inolvidable. Cientos de personas se aglomeraron en cada esquina de la avenida, ansiosos por adquirir variados títulos de la extensa lista propuesta para este verano.
La sede universitaria, anclada en 23 y H, fue escenario de las ya habituales Lecturas en la Red. Una vez más se dieron cita allí todos los cibernautas interesados en la descarga de libros, consultas literarias, e incluso, en la navegación del propio sitio de las Lecturas de Verano, para conocer de antemano lo que sucedería esa misma noche. Fue impresionante presenciar el portal de la FEU colmado de personas de todas las edades y disfrutar del ajetreo de esa aventura que propuso el Instituto Cubano del Libro en conjunto con la Unión de Jóvenes Comunistas.
En medio del incesante trasiego de personas, estantes de libros, niños corriendo en busca de sus textos favoritos, sombras de parque ocupadas, lecturas y presentaciones, la venta de postales, al igual que el año anterior, fue motivo de alegría para muchos. Esta vez la propuesta fue una selección de fragmentos de la más bella poesía amorosa de nuestro poeta nacional Nicolás Guillén, ilustradas con exquisitas pinturas y fotografías de renombrados artistas.
La idea de que el libro fuera el centro del verano nuevamente fue acertada pues demostró una vez más la sed de lectura de todos los cubanos y demostró ser también, una de las más nobles iniciativas de estos tiempos.
La Noche… se tornó mágica y sublime, y los lectores, satisfechos, disfrutaron cada paso recorrido por la popular arteria de nuestra ciudad, bajo un manto negro lleno de estrellas.
Historietas, crítica cultural, humor y amor en la AIN La Noche de los Libros
Diana Fernández
El pasado viernes 4 de julio, cuando el sol amenazaba derretir las rejas de la Agencia Internacional de Noticias, en 23 y J, la entrada del edificio y sus áreas colindantes se vieron colmadas de una concurrencia ansiosa por adquirir los variados títulos de historietas para niños, así como el nuevo número de Palante, esta vez en una edición especial para el verano. Pero no solo el deseo de comprar los libros infantiles o el legendario humorístico que se anunciaba prometedor, fue el motivo de tan nutrida asistencia.
La inusual presencia del director, escritor y humorista Pedro Viñas Alfonso, y del tan histórico como Palante, Israel Castellanos, Iscajim, para presentar, conversar y compartir con los asistentes, sirvió de acicate para que el más heterogéneo público se diera cita en el lugar y los asaltara con miles de preguntas y peticiones de autógrafos.
Las sorpresas continuaron cuando, en representación de la reconocida Aurora Basnuevo, que anima la portada de este número de Palante, irrumpió en la escena el también famoso Mario Limonta y se sumó a los jocosos Viñas e Iscajim. Juntos regalaron bromas y firmas a los presentes, y pidieron, como cierre, un reconocimiento de amor a la consagrada Marta Jiménez Oropesa, quien, emocionada, saludó al agradecido público desde su balcón frente a la sede de la AIN.
Para continuar la lluvia de publicaciones mensuales que gozan de gran aceptación, la AIN, sin dudas muy popular en esta Noche de los Libros, recibió, a las 7:00 p.m., al escritor Enrique Ubieta, escritor y director de La Calle del Medio, que trajo esta vez los números 1 y 2 de una revista que se ha ganado a velocidad meteórica un lugar privilegiado en las preferencias de los lectores y que agotó sus ejemplares en menos de media hora.
Hasta bien entrada la noche, el público menudo rondó la sede de la AIN y cargó satisfecho y travieso sus recién adquiridos volúmenes de historietas que, anticipados, iban disfrutando de camino a sus casa o quién sabe a qué nuevos promisorios puntos de venta o diversión en esta sorprendente calle 23 La Noche de Los Libros.
Tributo a la cultura norteamericana en Noche de los Libros
Elizabeth López Corzo
La Habana 4 jul (AIN) La Noche de los Libros, multitudinaria fiesta a favor del saber en Cuba, reverenció hoy a la cultura norteamericana con la presentación de cuatro novelas esenciales de su literatura, de reconocidos autores de la Isla.
Eduardo Heras León, director del Centro de Formación Literaria Onelio Jorge Cardoso, dijo en el encuentro que —a pesar del bloqueo y demás políticas absurdas del Gobierno de EEUU— es imborrable la relación centenaria de ambas naciones en el campo de las artes.
La cultura cubana no confunde los mejores valores de la estadounidense con la posición hostil del vecino del Norte, y una muestra fehaciente de ello lo es esta fiesta del libro y el conocimiento que se celebra precisamente hoy, Día de su Independencia, aseguró.
Heras León afirmó que el público de aquí y su comunidad intelectual han estado muy influenciados por los autores de ese país y apuntó que fue un cubano, Lino Novás Calvo, el primero en traducir al idioma español a William Faulkner, uno de los grandes las letras del siglo XX en Estados Unidos.
El escritor presentó el libro La edad de oro, de Gore Vidal, intelectual que visitó Cuba en meses pasados.
Precisó que este constituye una pieza perdurable, al ser un fresco vibrante de la historia norteamericana, que ayuda a comprender la evolución del Imperio.
El narrador Francisco López Sacha precisó, por su parte, que siempre la literatura cubana y la norteamericana han tenido un contrapunteo y recordó que también José Martí, Héroe Nacional de Cuba, tradujo a muchos de sus contemporáneos norteamericanos.
Igualmente, la autora Laydi Fernández de Juan tuvo a su cargo el comentario sobre La Biblia envenenada, de Barbara Kingsolver; mientras Daniel Chavarría presentó La Cuchilla, calificada por él como una novela fascinante, de la cual se proyectó posteriormente la versión cinematográfica.
Tomado de la AIN
La Noche de los Libros se hizo realidad
Randol Peresalas Odalis, Riquenes Cutiño, Julio Martínez, Roberto Díaz Martorell, Nelson García Santos y Juan Morales Agüero.
Fue celebrado este viernes en la capital y otras provincias, como opción cultural concebida para meses de julio y agosto. Tendrá lugar la campaña Lecturas de Verano
La noche de ayer llegó temprano a muchas calles y plazas de nuestras principales ciudades. Los libros fueron, una vez más, el motivo que aglutinó a miles de paseantes alrededor de plataformas y quioscos dispuestos a lo largo del país para la charla amena, la lectura de poesías, la presentación de cantantes, así como para la venta de títulos. La Noche de los Libros se hizo realidad, y todos quedaron satisfechos.
Desde antes de la hora señalada, cientos de transeúntes invadieron La Rampa y el resto de la avenida 23, en la capital. Desde el mar hasta la calle 14, los espacios de sombra escaseaban ante el empuje de aquellos que salieron en busca de un libro. Importantes figuras de nuestra literatura se dieron cita en diversos espacios, y desde estos conferenciaron y anunciaron próximas publicaciones. La pluralidad de géneros y temáticas fue la constante de esta pequeña feria, impulsada por la Unión de Jóvenes Comunistas y el Instituto Cubano del Libro como parte de las acciones que cubrirán todo el verano.
En Cienfuegos, cerca de 12 puntos del boulevard y el Prado se mantuvieron activos durante la jornada, con la presencia de jóvenes y consagrados en el mundo editorial; en la esquina de Prado y San Fernando, integrantes de la Brigada José Martí ofrecieron un atractivo espectáculo, a la vez que los presentes tenían acceso a la biblioteca virtual montada por especialistas de los Joven Club de Computación.
Igualmente, los habitantes de Nueva Gerona, en la Isla de la Juventud, tuvieron la oportunidad de compartir con escritores del territorio y de otras provincias, los cuales participan del concurso Mangle Rojo 2008. Los más pequeños se concentraron en el parque de los Hexágonos, y allí intercambiaron ideas con autores de literatura infantil.
El boulevard de Santa Clara abrigó una tarde noche muy especial. Las peñas Café Contigo y Luces de la Ciudad, entre otras, garantizaron esa intimidad que hace más asimilable el intercambio entre el creador, la obra y el público.
Las Tunas y la Villa Azul de Puerto Padre le hicieron un auténtico homenaje a la cultura con la celebración de La Noche de los Libros en medio de un público que colmó todos los espacios y se deleitó con la tertulia gigante, la actuación de trovadores, la presentación y venta de libros y las lecturas de textos.
La popular calle Enramadas, en Santiago de Cuba, dejó a un lado su ajetreo constructivo para ceder a un tiempo signado por la promoción de la lectura, y el cual arrancó con la proyección del filme El viajero inmóvil
, el más reciente abrazo entre literatura y Séptimo Arte del cine nacional. En la ciudad más caliente de la Isla, La Noche de los Libros coincidió felizmente con el ambiente festivo que propone por estos días la XXVIII edición del Festival del Caribe.
Tomado de Juventud Rebelde
Lecturas...¿para una sola noche?
Jorge Rivas Rodríguez
La Noche de los Libros, convertido en uno de los proyectos más expléndidos y beneficiosos para el enriquecimiento cultural.
Ya va convirtiéndose en tradición uno de los proyectos más espléndidos y beneficiosos para el enriquecimiento espiritual y cultural de los cubanos durante el período vacacional: la campaña Lecturas de verano, promovida por el Instituto Cubano del Libro y la Unión de Jóvenes Comunistas, en coordinación con otros organismos e instituciones del Estado, y que el pasado 4 de julio volvió a tener como escenario céntricas avenidas y plazas de todo el país.
Sin embargo, no voy a comentar lo acontecido durante la última edición de este espectáculo, fundado hace dos años mediante la memorable Noche de los libros en la populosa y capitalina calle 23, sino su importancia y trascendencia en la formación de las nuevas generaciones y en el desarrollo y consolidación de la cultura integral de nuestros coterráneos, quienes disfrutan a plenitud de estos jolgorios cuya génesis está en las masivas ferias internacionales del libro que, entre cada febrero y marzo, amplían su programa por toda la geografía nacional.
Como estímulo a extender el necesario hábito por la lectura, el Gobierno cubano dedica especial atención a estos encuentros en los que niños, jóvenes y adultos hallan espacios con ofertas afines a cada una de sus necesidades generacionales, particularmente en los textos en venta —totalmente subvencionados, a módicos precios— que tienen que ver con ellos, con su vida y con su edad, amén de los variados espectáculos en que se mancomunan todas las artes con el interés de resaltar al libro —léase la lectura— como la vía más versátil y atractiva para aprender a ser uno mismo mediante el conocimiento universal, la información, el entretenimiento y el placer, en tanto deviene fuente insustituible de enriquecimiento espiritual.
En ese sentido, muchos padres y maestros coincidirán en que los niños y adolescentes son los grandes beneficiados con este programa que, además, les permite mejorar el vocabulario, la imaginación, la personalidad, el intelecto y la forma de expresar sus ideas. De ahí la utilidad de recorrer junto a ellos estos improvisados espacios e incitarlos a interesarse por los textos especialmente concebidos para cada uno de esos grupos generacionales.
Es sabido que contar cuentos, por ejemplo, mejora la relación entre padres e hijos, entre hermanos y entre otros miembros de la familia, cuyos lazos afectivos se estrechan y fluye mejor la comunicación. Y esa posibilidad puede desarrollarse —luego de adquirir un buen libro— lo mismo en el hogar, que en el parque o a la sombra de un árbol cerca de la playa… Entretanto, los mayores se ejercitan como narradores, lúdico desempeño que es decisivo para interesar a los niños en los cuentos, en tanto rememoran pasajes de la infancia o igualmente disfrutan de los temas que despiertan en sus menores hijos, sobrinos, hermanos o amigos una actitud curiosa, activa y creativa hacia la lectura.
De igual forma los adultos más experimentados en este sano entretenimiento pueden orientar a los adolescentes y jóvenes, así como a los colegas y amigos con menos hábitos de lectura a interesarse por algunos de los libros que puedan contribuir a un mayor disfrute y enriquecimiento cultural. Leer puede además aumentar el conocimiento y el significado práctico de altos valores humanos tales como el amor al trabajo y al prójimo, la honestidad, la amistad y el compañerismo, entre otros muchos. La literatura nacional y universal es prolífica en títulos con esos atributos.
En ese sentido conviene recordar que aprender a leer, así como aprender a hablar, une a las mentes humanas. Leer, especialmente en nuestro tiempo, es de vital importancia no solo para estar informado, sino además para insertarse con éxito en un mundo cada vez más convulso y a la vez más dependiente y exigente de la capacidad intelectual del hombre.
Por eso este hábito, en la modernidad tiene más bien un carácter estratégico, sobre el cual debemos tomar conciencia porque cada vez más nos introducimos en un complejo universo de datos que precisa de la lectura comprensiva para convertir la información en conocimiento, el conocimiento en análisis y el análisis en inteligencia. Hoy, también hay que asimilar de esta manera el valor de la lectura, una práctica imprescindible en la cimentación de una sociedad culta, analítica e instruida como la que aspiramos a convertir la Isla.
Tomado de Trabajadores
Voces de Mujer
Nadia Herrada Hidalgo
El parque Mariana Grajales en 23 y C hoy es un hervidero de personas. Niños, adultos, adolescentes incansables que no dejan de jugar, patinadores que reparten plegables y preservativos sobre educación sexual, un caricaturista, vendedores de golosinas y muchos más aglomerados alrededor de los puntos de venta de libros.
En el centro unas sillas que semejan una isla en medio de todo aquel mar de gente van cobrando vida. La multitud se acerca, pero los micrófonos, la mesa y las sillas que esperan a las poetisas todavía permanecen desiertos.
La espera no desespera; cinco escritoras cubanas, noveles y consagradas, leerán sus textos.
La noche (que aún no es tan noche) de los libros nos brinda un regalo especial. Mujeres que escriben sobre mujeres leerán también sobre ellas.
Marilyn Bobes, Charo Guerra, Georgina Herrera, Leila Leiva y Ana Lidia Vega se acercan al escenario ubicado al pie de la estatua de Mariana Grajales. La fiesta apenas comienza, cada una se adueña del espacio con su pequeña muestra de tres poemas y hace llegar al público aquel sentir profundo de sus versos.
Georgina hace desfilar a Blanca Nieves y a sus siete enanitos y a Eva y Adán después del paso del tiempo. Mientras que Ana Lidia intenta unificar los Eslabones de un tiempo muerto y retrata la luna, los peces, los animales, la casa que la asusta, su hijo y la palangana vieja donde siembra violetas que al otro día amanecen muertas. Acerca de la tocadora de flautas contó Charo Guerra y sobre el Campo visual de la doméstica también nos leyó. Marilyn Bobes confesó que se había dado cuenta de que todos los poemas que quería escribir ya los habían escrito pero nos trasladó con la magia de la intertextualidad a una Playa parecida a la de Luis Cernuda y a asistir a una Fiebre galesa como la de Dilan Thomas.
Este recital de poesía quedó pequeño, fue muy poco el tiempo para tanta magia poética. El público quedó sediento y en espera de muchas más voces de mujer.
Tomado de La Jiribilla |