
Memorias del Premio CASA
Mercedes Santos Moray
El ensayista cubano Jorge Fornet presentó en Buenos Aires un volumen preparado por él, junto a Inés Casañas, con el título Premio Casa de las Américas. Memoria (1960-2004), en el que se resumen con detalles y numerosa información, la historia de ese premio literario que arribará al medio siglo en 2009, y que ha sido convocatoria sistémica para los escritores latinoamericanos.
En la Feria del Libro realizada en la capital argentina, Jorge Fornet subrayó el carácter "dinámico" del Premio CASA, que constantemente se ha ido enriqueciendo al abrirse, de forma inclusiva, a nuevos géneros y a diversos idiomas como el inglés, portugués y francés.
Cuando se creó la institución, presidida por Haydée Santamaría, y al producirse el certamen por primera vez en 1959, el premio se llamó Concurso Literario Hispanoamericano; luego amplió también desde su nominativo la universalidad de su perfil, siendo un concurso al que acuden escritores de todas las latitudes.
Y en esas convocatorias fundacionales, como destacó también el director del Centro de Investigaciones Literarias de la Casa de las Américas, el premio contó con el aval y el poder de convocatoria a jurados del calibre de Alejo Carpentier, José Lezama Lima, Camila Henríquez Ureña y Julio Cortázar, entre otros.
El volumen, desde su propia condición de ser memoria histórica y cultural de un proceso vivo, incluye la génesis del certamen, los nombres de sus protagonistas: organizadores, galardonados, jurados y actas; por lo que supera cualquier sentido de recopilación, para convertirse en una obra de referencia que permitirá, además, conocer el desarrollo de la literatura latinoamericana y caribeña del último medio siglo.
En Buenos Aires declaró Jorge Fornet: "La tentación de historiar el Casa de las Américas era antigua. Por décadas se habían ido fraguando nombres, títulos, anécdotas, dudas, tendencias que contribuían a fomentar una leyenda pero no una historia más o menos verificable. A partir de ahí pueden verse o colegirse algunas subtramas de esa enorme red que es el premio".
También, y desde su condición de filólogo, dimensionó el valor de estas memorias, verdadero panorama de la pluralidad estilística y temática de Hispanoamérica: "Tengo la sensación de que los libros premiados revelan la heterogeneidad de nuestra literatura. Si de algo me ha servido estar cerca del Casa de las Américas es para saber que las literaturas latinoamericanas y caribeñas gozan de excelente salud".
El CASA ha demostrado su utilidad y su vigencia, como un proyecto abierto, que crece, madura y se consolida en correspondencia con la historia y la cultura de nuestros pueblos, de ahí que Fornet acotara ante la crítica bonaerense y el público:
"De convocar géneros tradicionales, se fue abriendo a otros, a regiones y a lenguas no previstas: eso explica la aparición del género de ‘testimonio’ —que la Casa ayudó a acuñar y legitimar—, de las literaturas brasileña y caribeñas en portugués, inglés, francés y creole, y hasta de las literaturas en lengua indígena".
En esta presentación de las memorias sobre el más prestigioso premio literario del continente, el investigador cubano mencionó la presencia del desaparecido periodista y escritor argentino Rodolfo Walsh, quien fue varias veces jurado en el CASA:
"Fue un pionero del testimonio y al mismo tiempo una de sus figuras cumbres. Abrió un camino por donde luego circularían, dentro y fuera de la América Latina, algunos de los más importantes autores de varios títulos excepcionales".
A la Argentina se vincula este galardón, por eso se reconoció el apoyo y la participación activa en el CASA de uno de los grandes maestros de la literatura rioplatense, don Ezequiel Martínez Estrada, quien recibió el premio en la categoría de ensayo en la primera convocatoria.
"El hecho mismo de que él concursara era un excelente aval para un concurso que recién comenzaba —advirtió Fornet—. Fue como una entrada victoriosa a Cuba, donde Ezequiel vivió y trabajó durante varios años".
Tomado de Cubahora |