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Bibliotecas Nacionales

Por Marcia Medina (Subdirectora de Promoción y Desarrollo de la Bibl.Nac. “José Martí”)

Las Bibliotecas Nacionales no sólo atesoran al patrimonio de las naciones sino también garantizan una amplia vida cultural en sus instalaciones y en la comunidad. Esto, que a primera vista es una sencilla verdad compartida por todos, ha tenido que recorrer un largo camino hasta ser aceptada.

Son actividades recurrentes en las Bibliotecas Nacionales las exposiciones de artes plásticas, las de sus fondos bibliográficos, las presentaciones de libros y revistas, los conciertos, las actividades para niños, los juegos didácticos, los talleres literarios, clubes de lectura, etcétera.

Esta labor tiene un objetivo fundamental: atraer a los bibliotecarios, al lector y al público en general, subrayando su carácter de centro de promoción cultural.

En Cuba los cambios revolucionarios en el campo de las bibliotecas se iniciaron por la Biblioteca Nacional. Fundada en 1901, y a pesar de los esfuerzos de sus primeros directores y de los principales intelectuales del país, la Biblioteca Nacional sufrió el abandono de los gobiernos de turno. Su nueva sede, inaugurada en 1958, no logró atraer a los lectores e investigadores.

La obra de la doctora María Teresa Freyre de Andrade, su primera directora con la Revolución, sentó las bases para una concepción diferente de las bibliotecas públicas tradicionales. “Se destacó ese período por la cantidad de actividades llevadas a cabo por la Biblioteca Nacional, no siempre actividades vinculadas directamente con libros o las bibliotecas, pero de suma importancia para la vida cultural e intelectual de la capital. La Biblioteca irradió una serie de funciones, de actividades divulgadoras de las últimas tendencias en las artes plásticas, en la literatura, en las bibliotecas, en la música; con esa finalidad se impartieron cursos, seminarios, charlas, conferencias, conciertos que hacían asistir a un numeroso público ávido de adquirir conocimientos a través de éstos, así como mediante las exposiciones en los salones dedicados para tales acciones”¹.

Entre las medidas que entonces se pusieron en práctica se destacan:

  • Apertura de la Biblioteca Nacional a todo el pueblo.
  • Comienzo de un trabajo muy hermoso con los niños y jóvenes, nada común en las Bibliotecas Nacionales, reservadas generalmente para investigadores de alto nivel.
  • Desarrollo de una política muy activa de promoción cultural en todos los sentidos, abarcando acciones vinculadas a la literatura, las artes plásticas, la música, la danza, el ballet, etcétera.
  • Potenciación de las publicaciones propias de la institución.
  • Inicio de un profundo trabajo de protección y conservación del patrimonio bibliográfico.

Estas transformaciones no se circunscribieron a la Biblioteca Nacional, sino que se expandieron por todo el país. Se creó una Red de Bibliotecas Públicas que continuaba y ampliaba las iniciativas puestas en prácticas en la Biblioteca Nacional.

A partir de esta concepción, de la integración de las bibliotecas públicas y de la Biblioteca Nacional con el trabajo de las escuelas, comunidades, y la sociedad en general, hoy las 401 bibliotecas públicas cubanas, presididas por la Biblioteca Nacional, constituyen el sistema cultural más extendido y sistemático del país.

Entre las tareas más relevantes que desarrolla en estos momentos la Biblioteca Nacional está la coordinación del Programa Nacional por la Lectura, que surge como una necesidad de rescatar la dimensión de la lectura como pilar esencial de la formación cultural, expresando la voluntad política y social de la nación de trabajar en función de este objetivo:

“El Programa Nacional por la Lectura en Cuba no ha necesitado crear costosas estructuras paralelas a las ya existentes para el logro de sus objetivos, sino que ha aprovechado las instancias creadas y actuantes, aprovechando sus fortalezas. La acción coordinadora de la Biblioteca Nacional “José Martí” ha permitido la articulación de los esfuerzos y los recursos. La designación de la Biblioteca Nacional para esta tarea ha permitido también aunar el esfuerzo de los dos sistemas bibliotecarios mayores del país, el de bibliotecas públicas y escolares, que sumadas ascienden a más de 6789 instituciones, a los que auxilian los bibliotecarios, los maestros y las familias” ².

Experiencias más significativas de la aplicación del Programa Nacional por la Lectura en Cuba

Durante los seis primeros años de aplicación del Programa Nacional por la Lectura en Cuba ha surgido un importante grupo de experiencias en los diferentes niveles donde se desarrolla. Las mejores prácticas han sido analizadas y promovidas entre las diferentes instancias participantes. Algunas han sido sometidas a prueba preliminar, en una escala reducida, y de acuerdo a los resultados obtenidos, se han generalizado a todo el país, como es el caso del Concurso “Leer al Mundo”. En otros casos, realmente pocos, el análisis ha recomendado desechar o modificar las iniciativas.

Las experiencias más significativas de la aplicación del Programa Nacional por la Lectura en Cuba han sido las siguientes:

1- La creación de un Sistema de Concursos para estimular la escritura y la lectura en las más jóvenes generaciones, entre los que destacamos:

  • Concurso Nacional “Leer a Martí”. (Seis ediciones realizadas). En la última edición 2003) participaron 905 486 niños y jóvenes de todo el país.
  • Concurso Nacional “Leer al Mundo”. (Dos ediciones realizadas)
  • Concurso Nacional “Quiero entrevistar a…” (Dos ediciones realizadas).

2- Estimulación y reconocimiento social a los promotores de lectura más destacados en todo el país, mediante la convocatoria al Premio Nacional de Promotores de Lectura “Raúl Ferrer”, en sus dos categorías: a) Al Promotor de Lectura, por la obra de toda la vida. b) Al Promotor de Lectura, por animar el mejor proyecto de promoción de lectura del año.

A este Premio son nominados los candidatos que propone cada sistema provincial de bibliotecas públicas, no sólo de entre las propias bibliotecas públicas, sino también entre bibliotecarios escolares, padres, creadores literarios, activistas, etc. Se han realizado, hasta la fecha cuatro premiaciones.

3- Premio “Puertas de Espejo”:

Destinado para los escritores cubanos vivos y residentes en la isla, cuyas obras publicadas el año anterior hayan estado entre las más solicitadas por los lectores de las bibliotecas públicasque son quienes nominan a los candidatos. Se ha realizado una primera edición, este año. Contempla dos categorías:

  • Autores de obras de ficción
  • Autores de obras de no ficción

4- En 1998 se crea una red de Clubes “Minerva”, de abonados a la lectura:

Consta en la actualidad de 29 Clubes en todas las provincias del país, y más de 6 mil asociados. Estos Clubes no solo permiten la lectura de obras y autores de todo el mundo, muy demandados por los lectores cubanos, sino que promueven numerosas iniciativas culturales. Se ha podido determinar que por cada asociado leen los libros del Club dos o tres personas más, de su entorno familiar o laboral. Los Clubes celebran un Encuentro Anual para intercambiar experiencias. Hasta la fecha se han llevado a cabo 5 encuentros

5- Implantación de diplomados de formación y adiestramiento a Promotores de Lectura, preparados por la Biblioteca Nacional:

Para ello se encargó a un especialista del Grupo del Programa Nacional por la Lectura la redacción de un texto que sirviese de material básico de consulta para los diplomantes, “La lectura: ese poliedro”, de Víctor Fowler Calzada, con enfoques actualizados y adecuados a las condiciones del país. Este texto se halla disponible en la página Web de la Biblioteca Nacional “José Martí”.
( www.bnjm.cu). Estos diplomados han sido impartidos en la capital y en tres provincias del país: Holguín, Sancti Spíritus y Ciego de Ávila

6- Acciones para aumentar la disponibilidad de títulos al servicio del lector cubano, y para la renovación de las colecciones de las bibliotecas públicas del país basadas en la reanimación de la industria nacional del libro, y en la extensión de las Ferias Internacionales del Libro de La Habana a las provincias.

Las acciones más destacadas han sido:

  • Extensión de la Feria Internacional del Libro de La Habana a 34 ciudades, zonas rurales y montañosas del país, durante los meses de febrero a marzo de cada año, con la presencia de autores y editores nacionales y extranjeros. En la edición del 2004, se vendieron en las Ferias 3 200 000 libros y participaron 3 700 000 personas de todas las edades.
  • b) Proyecto Editorial “Libertad”, mediante el cual el gobierno cubano ha dotado gratuitamente a las 6 789 bibliotecas públicas y escolares con ejemplares de 16 títulos (atlas, diccionarios, enciclopedias),de 67 482 ejemplares de otros títulos a programas de atención social. Se obsequian libros a los estudiantes graduados de sexto, noveno y doce grado. En el marco de este Programa se han entregado 46 000 diccionarios a maestros primarios de la capital, también de manera gratuita.
  • Programa “Biblioteca Familiar”. Mediante este Programa se han editado 100 000 colecciones integradas cada una por 25 títulos de autores de la literatura cubana y universal en formato de tabloide, lo cual ha permitido a bajo costo, la difusión de obras clásicas. Estas colecciones se venden a precios subsidiados por el Estado, y se destinan también a las bibliotecas del país. Un millón de estas colecciones han sido donadas al pueblo de Venezuela, como apoyo a la Campaña de Alfabetización conocida como “Misión Robinson”.
  • “Biblioteca Digital de Clásicos Cubanos”, auspiciada por la Biblioteca Nacional “José Martí”, la cual forma parte del Proyecto de Biblioteca Digital Iberoamericana y Caribeña “El Dorado”, que se desarrolla de conjunto por ABINIA y la UNESCO. A través de ella se puede acceder a 43 autores y a 345 obras, a texto completo, lo cual facilita la labor de los bibliotecarios y permite a los lectores la consulta de obras que pueden no encontrarse en todas las bibliotecas del país.
  • e) Programa de Universalización de la Enseñanza, mediante el cual se han creado 350 sedes universitarias en los 169 municipios del país, con el objetivo de facilitar los estudios universitarios a trabajadores. En el curso escolar 2002-2003 se incorporaron a los estudios universitarios más de 200 000 personas. Esta masiva incorporación de estudiantes ha tenido un notable impacto en los asistentes y servicios prestados por las bibliotecas del país, así como en la demanda de libros, en general, como evidencian los siguientes datos del año 2003: a) Usuarios de bibliotecas públicas: 8 718 574 personas, lo cual representa un 6% de crecimiento, con respecto al año anterior. b) 13 646 961 servicios prestados a los usuarios, lo cual representa un 7% de crecimiento, con respecto al año anterior.

7- Creación de dos Canales Televisivos Educativos, con cobertura nacional, dedicados íntegramente a apoyar los cursos de “Universidad para Todos”, y con una programación destinada a promover el arte, la cultura, el libro y la lectura, que se suman a numerosos programas tradicionales en la Radio y la Televisión cubana con estos fines, entre los que se destacan “Escriba y Lea”, “Entre Libros”, etc.

8- El texto del Programa Nacional por la Lectura se ha enviado a todas las bibliotecas públicas y a una buena parte de las bibliotecas escolares del país, y se encuentra en formato digital, a texto completo, en la Web de la BNJM. El Concurso “Leer a Martí” posee su espacio propio, en esta misma Web, y el Grupo del Programa Nacional por la Lectura acaba de crear un boletín electrónico llamado “La Letra Encantada”, que recoge las experiencias más destacadas de la promoción de la lectura en el país.

Estas experiencias son apenas las más destacadas por su impacto y alcance nacional. En colaboraciones futuras nos referiremos a otras acciones relevantes que realiza la Biblioteca Nacional “José Martí” tales como:

  • Digitalización de sus fondos patrimoniales
  • Vinculación con los Medios de Comunicación Masiva
  • Comercialización
  • Proyectos de promoción de sus fondos y colecciones
  • Publicaciones electrónicas y Sitio WEB
  • Proyectos de promoción de fondos internacionales
  • Promoción de la lectura en las prisiones

En efecto, las acciones colaterales de las Bibliotecas Nacionales no son las más visibles, pero valen la pena: son el breve espacio en que sí están.

Bibliografía:
“Apuntes para la Historia de la Biblioteca Nacional ‘José Martí”. Tomás Fernández Robaina. (Pág. 128).
”Programa Nacional por la Lectura de Cuba”. Introducción.
Nota: El título del artículo hace referencia a una canción del conocido cantautor cubano Pablo Milanés: “El breve espacio en que no estás”

 

 

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