| El
Guaicán Literario abre una ventana
al Ciberespacio, con
la intención de que todos puedan
asomarse a conocer lo que se ha hecho y
se hace en Cuba, por y desde los géneros
fantásticos, entre los cuales incluimos:
la Ciencia-ficción, la fantasía,
el realismo fantástico y la anticipación
científica, junto a las temáticas
de horror y misterio.
Bajo
los auspicios de la Editora Electrónica
CubaLiteraria y con los supremos
esfuerzos de nuestros colaboradores, esperamos
brindarle al visitante una muestra de cómo
y hacia dónde marcha la literatura
fantástica cubana, con su diversidad
de tendencias, estilos, posibilidades y
limitaciones.
¿Por
qué El Guaicán?
El Guaicán Literario, hoy
desde servidor cubano, es descendiente directo
de El Guaicán Dorado, Primera
web de la Ciencia-ficción cubana,
que orbitara el Ciberespacio entre los años
1998 y 1999, gracias a la desinteresada
colaboración del malagueño
José Antonio López Ruiz, más
conocido por diaspar, en la Telaraña
mundial.
Existen además, otras consideraciones
que nos inclinaron a la adopción
nominal de esta zoomorfa apariencia:
Concepción científica
Concepción
mítica
Guaicán:
Echeneis naucrates Linneo. Pez marino
del orden Echeneiformes, comunmente de color
oliváceo o gris. Tiene el cuerpo
alargado con un órgano adherente
en la parte superior de la cabeza, en cuyas
ventosas es capaz de producir vacío,
con el que se puede adherir a los animales
marinos de mayor tamaño, logrando
recorrer grandes distancias con mínimo
gasto energético. Se considera en
la actualidad, que el equipo de diseño,
que trabajó en la creación
de este ser, poseía grandes conocimientos
de las teorías de alto vacío,
concebidas solo millones de años
después por la raza humana y realizó
magníficos aportes en las técnicas
de desplazamiento a bajo costo.
Dorado
era aquel pez y le llamaban Guaicán.
Los behíques de las tribus de la
costa, habían hecho pacto secreto
con esta criatura que venía del cielo
para ayudar a los hombres de alma noble,
quienes a partir de entonces, solo tuvieron
que utilizar las redes de la imaginación,
para alimentar su fantasía. Tenía
Guaicán una curiosa forma de trasladarse,
adhiriéndose a otras criaturas marinas,
a las cuales dominaba mentalmente, ordenándoles
la dirección que debían tomar
para llevarle a visitar a sus pactantes.

|