| Raúl
Aguiar
Entrevista
sobre la obra personal
GL:
¿Cuál ha sido la relación
de Raúl Aguiar con la ciencia-ficción?
RA:
Diría que muy cercana. Mi formación
como escritor proviene de los talleres
de ciencia-ficción de los 80,
el Oscar Hurtado, de Plaza, que en
aquellos tiempos estaba asesorado
por Daína Chaviano, y el Julio
Verne, de Playa. Recuerdo que escribía
tanto en aquella época que
podía leer un cuento distinto
en cada sesión del taller.
En 1984 obtuve mención en el
concurso David con un libro de relatos
del género, y mis primeros
cuentos publicados en antologías
también eran de ciencia-ficción.
GL:
Pero tu primera novela La hora fantasma
de cada cual, premio David 89, ya
es una novela realista...
RA:
Bueno, la primera versión,
que fue la que envié al concurso
y no la que salió publicada,
era bastante distinta. Tenía
capítulos intercalados en onda
realista con otros de carácter
fantástico, onírico
o de ciencia-ficción. Realmente
mi idea original era conformar un
universo alucinante en el cual se
iba a mover el personaje, y a partir
de este, él tendría
visiones de otro mundo, en este caso,
el de referente real. Una especie
de inversión del neofantástico
tradicional a lo Borges o Cortázar,
¿no?, donde se pasa de lo real
a lo fantástico.
GL:
¿Y qué pasó con
esa versión?
RA:
Pasó que estos capítulos
"alucinantes" no gustaron
mucho a los editores y tuve que eliminarlos.
Ellos opinaban que su calidad escritural
y temática quedaba por debajo
de la historia "realista".
En aquel momento me convencieron,
pero todavía hoy me sigo cuestionando
si hice bien. Fueron cerca de cien
o ciento cincuenta cuartillas que
tiramos a la basura. Por supuesto
que toda la concepción del
libro cambió también.
GL:
Después vendría la noveleta
Mata, sobre la guerra de Angola.
RA:
Sí, esta es por completo real,
aunque no autobiográfica. Yo
nunca estuve en Angola. En realidad
no es un texto sobre la guerra de
Angola, sino sobre la guerra en general.
GL:
Algunos críticos han señalado
que tu última novela La estrella
bocarriba es como una tierra de nadie,
un poco difícil de clasificar,
y que tiene elementos ciberpunks...
RA:
Sí, en realidad me interesaba
escribir "Hiperrealismo"
según el concepto de Jean Baudrillard,
es decir, un lugar, un texto, donde
lo imaginario y lo real fueran intercambiables
al estilo de Crash, de J.G.Ballard,
o lograr reacciones específicas
en los lectores, una especie de shock
donde estos verían contaminadas
sus concepciones acerca de "lo
real", como en algunos relatos
de Philip K. Dick. Pienso que La estrella
bocarriba contiene muchos registros
de lo fantástico. Puedes encontrar,
como decías, escenas de atmósfera
ciberpunk, pero también de
lo místico, la magia negra,
lo poético, lo medieval, del
horror...
GL:
También muchos lectores se
preguntan cuánto hay de real
en esa "Biblia negra" o
ese grupo de rockeros llamados "Los
brujos".
RA:
Es curioso, porque la novela se ha
vuelto un poco performativa, ¿no?
Algunos jóvenes han comenzado
a utilizar la escritura críptica
de los Brujos, han adoptado algunos
neologismos en su lenguaje, han hecho
lecturas muy interesantes del texto.
De todas formas mejor no confesar
qué es real y qué es
imaginario, si no el libro perdería
parte del efecto. A mí personalmente
muchas cosas de la novela se me han
convertido en reales después
de haberlas publicado.
GL:
El otro día escuché
a un par de jóvenes discutiendo
sobre la novela y te consideraban
una especie de brujo, o sacerdote
de magia negra..¿En realidad
la practicas? La magia negra, quiero
decir.
RA:
Una pregunta peligrosa. Digamos que
he aprendido un poquito y estoy en
otro nivel, donde todo esto de "negro"
o "blanco" es muy relativo.
Le llamamos "El juego",
y es una especie de síntesis
del todo: los fractales, la cosmología
cuántica, las enseñanzas
de Don Juan, de Castaneda, la teoría
de las supercuerdas, el kybalión,
la alta magia... Es complejo pero
también sencillo. Parece que
el problema fundamental de la filosofía
ha pasado de contraponer "Idea"
y "materia" a cuestionar
las categorías de "Lo
real" y "lo virtual",
pero mejor me haces otra pregunta
porque si me das cuerda con este tema
me llevaría horas explicártelo,
aparte de que lo más probable
es que me tildaran de loco.
GL:
¿Y el ciberpunk?
RA:
Me interesó este movimiento
desde el principio, con William Gibson,
Sterling y aún más atrás,
con Blade Runner, el abuelo fílmico.
Hasta llegué a publicar un
librito de divulgación científica
sobre el tema.
GL:
Sí, Realidad virtual y cultura
ciberpunk...
RA:
Exacto. Intenté escribir una
novela ciberpunk, pero nunca salió.
Tal vez por eso hay cierta reminiscencia
en La estrella bocarriba, aunque por
supuesto, no es gratuita, sino que
persigue un objetivo específico.
GL:
¿Cómo ves la ciencia
ficción en Cuba?
RA:
Un poco de capa caída, pero
hemos pasado crisis peores. Si nos
fijamos en las publicaciones, en estos
últimos años solo han
publicado el Yoss, Michel Encinosa,
Vladimir y un poco en los límites
del género, Eduardo del Llano,
con su característica veta
de humor. Se lanzó una antología
fantástica hecha por el Yoss,
donde aparecían unos cuantos
nombres prometedores, pero se vendió
en el mercado de divisas, y no llegó
al público cubano. De la ciencia
ficción escrita en el exterior,
solo reediciones de clásicos,
Ray Bradbury, Julio Verne, Wells,
poco más. Imagino que el problema
está en los derechos de autor,
que las editoriales cubanas no pueden
pagar. Estamos muy desconectados de
las corrientes que se están
desarrollando afuera y seguimos dependiendo
de los amigos que viajan y traen libros,
o de los "bajables" de internet,
también muy complicados de
leer y mucho más de imprimir.
GL:
¿Para terminar, qué
haría falta, según tú,
para el desarrollo de la ciencia ficción
en Cuba?
RA:
Un premio importante, con publicación
y estímulo, eso lo primero.
Al estilo de aquel premio David de
ciencia ficción que hizo salir
a la luz escritores de la talla de
Agustín Rojas, Daína
Chaviano, F. Mond., o el Yoss, por
solo decirte algunos. También
un buen taller, especializado en el
tema de lo fantástico y las
técnicas narrativas. Creo que
Michel Encinosa acabó de inaugurar
uno con estas características,
el Quasar-dragón, pero radica
en Alamar, en las afueras de la Habana,
y eso me imagino que dificulta bastante
la asistencia de todos los que desearían
participar en él. Lo tercero
sería una revista. Pienso que
el Guaicán Literario es muy
bueno en el circuito de Internet,
pero hace falta una revista impresa
y que circule por el país,
y por último, elevar un poco
el nivel de los eventos anuales, los
Cubaficción, que los últimos
han estado un poco flojos y sin la
promoción que merecen.
Entrevista realizada por G. Ch. Spínola
el 12 de marzo del 2003
Entrevista
realizada el 21 de mayo del 2002,
por Gerardo
Chávez Spínola.

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