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EL
CASTILLO DE OTRANTO
(1764)
por P. M. Priani
pmpriani@softhome.net
Tomado
de
http://www.geocities.com/Paris/Maison/4482/index.htm
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El
propio Walpole
nos cuenta en su prólogo
cuál fue su intención
al escribir este libro: "
Los milagros, las visiones,
la necromancia, los sueños
y otros acontecimientos sobrenaturales
ahora son excluidos de la
narrativa (...) Fue un intento
de unir dos tipos de relatos,
el antiguo y el moderno; en
la primera todo era imaginación
e improbabilidad; en la segunda
siempre se intenta copiar
a la naturaleza. No ha faltado
invención, pero los
grandes recursos de la fantasía
han sido condenados por una
fidelidad estricta a la vida
prosaica".
Este párrafo nos habla
de influencias anteriores,
de una época "primera"
en la que todo era improbable
fantasía; el ambiente
del libro de Walpole
y la conducta de sus protagonistas
nos recuerda a los libros
de caballerías, con
menos énfasis en el
honor y en los códigos
caballerescos y con el germen
de la hipertrofia típica
del Lugar, que es la que marcará
el género en lo futuro;
pero en honor a la verdad
diremos que si este libro
no tuviera el privilegio de
ser el primero, no tendría
ninguno.
Además en el prólogo
Walpole
comenta que su intención
al escribirlo era generar
"terror y piedad";
lo que respecta a lo primero,
era cosa realmente novedosa.
Sobraban libros que buscaban
exaltar la moral o la religiosidad;
aquellos que querían
entretener o educar; otros
querían conmover o
maravillar: pero el afán
de aterrorizar es nuevo, y
por eso este libro merece
su lugar, aunque su intención
exceda tanto la realización.
Argumento:
Es difícil resumirlo
porque el libro en sí
es un argumento: todo acción,
sin diálogos inútiles,
sin elaboración de
personajes por mínima
que sea, con descripciones
escuetas, insípidas
y esquemáticas.
Un príncipe (Manfred,
el arquetipo del absolutamente
MALO de todas las novelas
posteriores) tiene una esposa
devota y dos hijos: Conrad,
el débil, a quien quería,
y Matilde, virtuosa y también
débil, a quien no quería.
Iba a casar a Conrad con Isabella
para legitimar su poder sobre
el castillo de Otranto; porque
sobre su linaje pesaba una
maldición por haberlo
usurpado.
Conrad, el día de su
boda, muere aplastado por
un casco gigantesco (?!) por
lo cual apresan al joven Teodoro
acusándolo de haberlo
asesinado mediante artes mágicas.
Entonces Manfred mismo decide
casarse con Isabella y repudiar
a su esposa Hipólita;
trata pasa eso de usar al
débil fray Jerónimo,
que vivía a la sombra
del castillo, para que anule
el legítimo matrimonio.
Isabella, horrorizada, escapa
y se refugia en un convento:
Fray Jerónimo la asila
y después de innumerables
y disparatadas vicisitudes
descubre que él es
el padre de Teodoro, quien
ama a Isabella y es correspondido.
En eso aparece el Caballero
de la Espada Gigantesca (!!!)
a reclamar la propiedad del
castillo: en una serie de
persecuciones Teodoro lo mata
sin querer...! y resulta ser
el padre de Isabella !
Después de episodios
en los que Manfred trata perversa
e irracionalmente de hacer
su voluntad, mata sin querer
a Matilda de una puñalada
por la espalda. Horrorizado
por su crimen se interna en
un convento: igual que su
esposa. Teodoro e Isabella
se casan y quedan como los
legítimos propietarios
del castillo.
Sequía de virtudes,
floración de defectos
en Otranto:
Como se puede ver, la trama
es incalificable, digna de
la peor telenovela; parece
algo más que una novela
fantástica de caballerías,
y menos que una novela gótica.
Las flaquezas de la novela
son innumerables: casi podría
decirse que es una sola y
larga flaqueza de principio
a fin.
Enumeramos algunos puntos
que son extremadamente precarios:
1. Los personajes son, en
el mejor de los casos, arquetipos;
en el peor, solamente un conjunto
de acciones sin conexión,
un haz de actos desflecados.
2. Hay una exageración
extrema de todos los comportamientos;
la gente se desmaya, vocifera,
blasfema, son absolutas en
su proceder: están
los fuertes y los débiles
que no cuentan en lo más
mínimo:
"El sirviente ...regresó
sin aliento, de manera frenética,
los ojos fuera de las órbitas
y con espuma en la boca. No
dijo nada, pero señaló
el patio. El terror y la sorpresa
invadieron a los invitados.
La princesa Hipólita,
sin saber de qué se
trataba , aunque temerosa
por su hijo, se desmayó"
Es difícil diferenciarlo
de una caricaturización
al estilo de Austen en Love
and Freindship, por lo
idiota del comportamiento
de todos los personajes.
3. La puerilidad de los hechos
sobrenaturales. Ej: "El
retrato de su abuelo...emitió
un profundo suspiro, y su
pecho palpitó"
4. Hay golpes tele novelescos
de efecto por doquier que
resultan ridículos.
Ejemplo:
"Cuando (Teodoro) se
agachó ,el cuello de
su camisa se abrió
hasta el hombro y dejó
ver una mancha como de un
arco sangriento. ¡Santo
Dios! -gritó el religioso-
¡Qué es lo que
veo! ¡Es mi hijo! ¡Teodoro!"
Y también tiene virtudes,
además de la fundamental
que es la precedencia cronológica.
1. Es corto. No cedió
a la tentación de hinchar
el relato a proporciones monstruosas,
como lo harían sus
sucesores, agregándole
historias accesorias, cuajándolo
de personajes secundarios
o de tramas ramificadas.
2. Hay descripciones muy entretenidas,
como la entrada del Caballero
de la Espada Gigante:
"Mientras tanto, el príncipe
había ido al patio
y ordenado que se abriesen
todas las puertas del castillo
para recibir al extraño
caballero y su compañía.
A los pocos minutos llegó
la caballería. Primero
aparecieron dos heraldos con
lanza. Luego otro heraldo
seguido de dos pajes y de
dos trompetas. Luego cien
guardias a caballo. A continuación,
cincuenta soldados de infantería,
vestidos de color escarlata
y negro, los colores del caballero.
Después un caballero
principal. Dos heraldos a
cada lado de un caballero
montado que portaba un estandarte
con las armas de Vicenza y
de Otranto, circunstancia
ésta que ofendió
mucho a Manfred, quien, no
obstante sofocó su
rencor. Dos pajes más.
El confesor del caballero,
con el rosario en la mano.
Cincuenta soldados de infantería,
vestidos como los anteriores.
Dos caballeros, con armadura
completa, las viseras bajas,
camaradas sin duda del caballero
principal. Los escuderos de
los dos caballeros, cargando
los escudos y las armas. El
escudero del caballero. Un
centenar de señores
que llevaban una espada enorme
y que parec/an estar a punto
de desmayarse bajo el peso
brutal. Luego el caballero
en un corcel castaño,
con la armadura completa,
la lanza en ristre, el rostro
enteramente oculto tras la
visera, que estaba coronada
por una larga pluma escarlata
y negra. Cerraban la procesión
otros cincuenta infantes con
tambores y trompetas que se
abrieron hacia la derecha
y hacia la izquierda dejando
espacio libre para el caballero
principal."
4. Hay una vivacidad interesante
en la conversación
de Bianca, la sirvienta de
Matilda , y de los sirvientes
Diego y Jaques, de lo cual
parece excusarse en el prólogo;
vivaz contraste que sería
imitado por numerosos autores
posteriores, quienes multiplicaron
sirvientes parlanchines y
supersticiosos.
Hay que decir que en este
momento apenas su lectura
tiene más que valor
histórico; no parece
ni el argumento, ni el lenguaje
tener el menor valor. Sin
embargo, para exculpar a Walpole,
es probable que el libro haya
sido pensado para su lectura
en alta voz, cosa muy común
en ese entonces: un lector
que ponía pasión
y entonación, por las
noches, mientras las mujeres
cosían o bordaban a
la luz de las velas. Ese clima
multiplicaría el efecto
de los acontecimientos del
libro; y sobre todo la novedad
de haber sido el primer libro
hecho para -en algunos momentos-
asustar a sus lectores u oyentes.

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Horace
Walpole
Cuarto
conde de Orford, nació en
1717 y murió en 1797. Anterior
a los movimientos románticos,
los precedió y en cierta
manera los predijo.
Hombre de buen gusto artístico,
miembro del Parlamento, estudioso
del arte y la historia de su país.
Lo más valioso-según
la consideración oficial-de
su obra literaria, fue su voluminosa
correspondencia, que ilumina de
forma magistral la política,
costumbres y arte de su época.
Hijo
de Sir Robert Walpole, político,
Horace Walpole (1717-1797), es considerado
el primer escritor de una novela
gótica, El
Castillo de Otranto. Tuvo
una juventud apacible, pasando tres
años en la universidad de
Cambridge con los poetas Thomas
Gray y William Mason, sus íntimos
amigos, pero abandono sus estudios
sin haber conseguido el titulo.
En 1749, compró Strawberry
Hill, una pequeña granja
con una gran vista sobre el Támesis,
en una carretera principal cerca
de Twickenham, cerca de Londres.
La transformó en un castillo
del estilo gótico francés.
Escribió a su amigo Sir Horace
Mann, que estaba en el servicio
diplomático en Florencia,
pidiéndole artefactos medievales,
con el fin de decorar el inmueble.
Se agregaron la biblioteca, el refectorio,
la galería, la albacara,
el gran claustro, el recibidor y
el dormitorio del Norte. Intentaba
imitar cualquier edificio que le
gustase a el o a sus amigos. El
resultado final fue una monstruosidad
de diseño, pero aparentemente
con encanto. Intento amueblar el
castillo con una variada mezcla
de estilos que le expresaban la
atmósfera del gótico:
importo vitrales que exhibían
santos en distintos tormentos y
bendiciones; lleno " nichos
ahítos de trofeos de viejos
sacos de correspondencia, escudos
indios hechos con cueros de rinoceronte,
espadones, arcos, todo supuestamente
debido a las conquistas de Sir Terry
Robsart (personaje inventado por
el ) en las Guerras Santas "
Comenzó una colección
de arte y librería igualmente
estrambóticas.
Lo importante de Strawberry
Hill, es que por primera vez
alguien derrochaba entusiasmo con
la vida y artefactos de la Edad
Media, dándole a la palabra
gótico nuevos significados
como audacia, heroicidad, encanto,
romanticismo. Antes de Horace, la
palabra gótico era sinónimo
de rudeza, barbarie, falta de gusto...
Se
cuenta que Strawberry Hill llegó
a ser uno de los puntos de atracción
turística más visitados
de Inglaterra. De Strawberry Hill
saco las ideas para su novela "El
Castillo de Otranto". En 1757
fundo la famosa Strawberry Hill
Press (Oficina Arbuteana), donde
pretendía publicar todo cuanto
sintiera la pena preservar. Tuvo
una existencia la editorial de treinta
y dos años, produciendo mas
obras perdurables que cualquier
otra editorial en la historia inglesa.
Por ello, es sorprendente saber
que la obra mas importante de Walpole,
El Castillo
de Otranto, no se imprimió
en Strawberry Hill Press, sino que
fue publicada de forma comercial
en Londres en una edición
de 500 copias. Proclamada como la
traducción de un texto italiano
de Onufrio Muralto (cuyo nombre
es reminiscente de Horace Walpole),
apareció en la nochebuena
de 1764. Inmediatamente, Horace
envió copias a sus amigos
y a los críticos, con el
deseo de que si la obra era elogiada,
recibir crédito, y si era
condenada, a negar su responsabilidad.
Muchas de sus amistades consideraron
que la obra era una chanza sin sentido.
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