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Harold Pinter poeta

(Palabras introductorias, selección y traducción: Osmany Oduardo Guerra)

A veces, en poemas, soy vagamente consciente de los terrenos de mi actividad.

Harold Pinter

Es un bocón. El tipo dice lo que le da la gana, lo cual le ha granjeado detractores, especialmente personas en y/o cercanas al poder, intelectuales de derecha, neoconservadores. Es un disidente en toda la extensión de la palabra. Lo han llamado viejo rabioso, excéntrico, incluso cascarrabias. Fue uno de los primeros intelectuales en oponerse abiertamente a la invasión norteamericana en Afganistán, luego a la de Irak, actitud que le cerró las puertas de la prensa británica. Ese es Harold Pinter, dramaturgo inglés con una obra de una importancia capital no sólo para las letras de su país, al que, para sorpresa de todos, le fue concedido el más reciente Premio Nóbel de Literatura. Ni siquiera se encontraba entre los nominados y viene a ser el decimotercer dramaturgo al que se le otorga tan preciado galardón.

Pinter ( nacido en Hackney, Londres, en 1930) es distinguido por haberse consagrado casi durante toda su existencia a la dramaturgia, y se le conoce además por su labor como guionista de importantes películas . Pero a esas facetas no me voy a referir. Pinter como dramaturgo ha creado una estética (con términos acuñados como “Pinteresque” y “Pinter Pause”) que le ha valido el Nóbel por la obra de toda una vida y eso es incuestionable. Lo que me llama la atención es que Pinter se ha dedicado los últimos años a la poesía. Él mismo ha dicho en algunas entrevistas que lo primero que escribió fueron poemas. De manera que ahora regresa a sus orígenes y ha dicho que el mundo ha tenido suficientes obras (teatrales) por ahora y ha declarado que seguirá escribiendo poesía y “profundamente comprometido con la cuestión de las estructuras políticas mundiales”. Y así lo ha hecho. Su poemario War es un enfrentamiento furibundo a las políticas guerreristas de los Estados Unidos y de su propio país. Son poemas de una violencia estremecedora.

He traducido varios poemas de Harold Pinter, al principio por puro placer. Aquí hay poemas de la década de los años 80 y un poco más recientes. El lector podrá reconocer fácilmente la diferencia entre estos poemas y los que ha venido escribiendo desde el año 2000. Los primeros son poemas de indagaciones intimistas, con toques de existencialismo. En estos el poeta es hostigado por sus fantasmas o simplemente alude a un mundo hosco, donde las personas son puras marionetas, payasos que actúan por costumbre. Los otros son poemas de protesta, con un humor agresivo, punzante. En estos el poeta ataca, levanta sus lanzas, las apunta al enemigo; ironiza y cuestiona la verdadera utilidad de una guerra, y para ello usa palabras fuertes, crudas. Porque para Pinter la poesía es un arma, con ella hace la guerra a los que juegan a conquistadores, y la seguirá haciendo hasta el fin de sus días.

 

Poema


Las luces centellean.
¿Qué pasará después?

Ha caído la noche.
Deja de llover.
¿Qué pasará después?

Se adentra la noche.
Él no sabe
qué le voy a decir.

Cuando se vaya
susurraré una palabra
y diré lo que estaba a punto de decir
en el encuentro a punto de ocurrir
y que ahora ha sucedido.

Pero él no dijo nada
en el encuentro a punto de ocurrir.
Es sólo ahora que se vuelve y sonríe
y susurra: “No sé
qué pasará después”.

1981

 

Fantasma

 

Sentí suaves dedos en mi garganta
Parecía que alguien me estaba estrangulando

Los labios eran duros y al mismo tiempo dulces
Parecía que alguien me besaba

Mis huesos vitales estaban a punto de quebrarse
Me miré en los ojos de otro

Vi que era un rostro que conocía
Un rostro tan apacible como grotesco

No sonreía no lloraba
Sus ojos eran grandes y blanca su piel

No sonreía no lloraba
Levanté mi mano toqué su mejilla

1983


Dios

Dios tanteó su corazón secreto,
buscaba una palabra
para bendecir la muchedumbre en la tierra.

Mas busca y busca como puede
e implora a los fantasmas que resuciten
pero al no escuchar una canción en ese recinto
se descubrió con un dolor que lo quemaba dolorosamente
no tenía bendición que ofrecer.

1993


Los ventrílocuos

Envío mi voz a tu boca
Tú me regresas el cumplido

Soy el conde de Cannizzaro
Tú eres Su Real Alteza la Princesa Augusta

Yo soy la cadena taumatúrgica
Tú sostienes la copa y las cartas de la ópera

Te conviertes en la canción improvisada
Yo soy tu tutor

Eres mi semilla invisible
Soy Timour el Tártaro

Eres mi artificio curioso
Soy tu cajita encantada

Soy tu muñeco aturdido
Tú mi aturdido maniquí

 

Encuentro

Son los muertos de la noche
Los que han muerto desde hace mucho vigilan
a los nuevos muertos
y caminan hacia ellos

Se escucha un latido suave
mientras los muertos abrazan
a aquellos que han muerto hace tiempo
y caminan hacia ellos

Lloran y se besan
cuando se encuentran de nuevo
por primera y última vez

Agosto 2002

Mensaje

Jill. Fred llamó. No puede venir esta noche.
Dijo que llamaría otra vez, tan pronto como pueda.
Yo dije (de parte tuya) Bien, no hay problema.
Quería que te dijera que estaba bien,
la misma mierda, dijo, tú sabes, jode,
la mierda con la que hay que lidiar.
A veces no eres más que un inodoro andante.

Yo misma estaba familiarizada con la peste,
le dije, y le aconsejé calmarse.
No dejes que los estúpidos te depriman,
quítale la tapa a la olla un par de minutos,
vete al pueblo, incinera a alguien,
búscate otra puta, dale unos cuantos martillazos,
vive mientras seas joven, hasta que canse,
patea en los cojones al primer ciego que encuentres.

De todas formas él llamará otra vez.

Yo regresaré a tiempo para el te.

Tu madre que te quiere.

 

No mires…

No mires.
El mundo está a punto de colapsar.

No mires.
El mundo está a punto de soltar toda su luz
y saturarnos en el foso tupido de su oscuridad,
ese negro, repleto y sofocado sitio
donde vamos a asesinar o morir o bailar o llorar
o gritar lloriqueando o chillar cual ratones
para renegociar nuestro precio de salida.

 

Fútbol americano

¡Aleluya!
Esto funciona.
Los hicimos cagarse.

Les sacamos la mierda de sus propios culos
y de sus malditos oídos.

Funciona.
Los hicimos cagarse.
¡Ellos ahogados en su propia mierda!

Aleluya.

Alabado el Señor por todas las cosas buenas.

Los hundimos en la maldita mierda.
La están comiendo.

Alabado el Señor por todas las cosas buenas.

Convertimos sus cojones en granitos de polvo,
en granitos de maldito polvo.

Lo hicimos.

Ahora quiero que vengas aquí y me beses en la boca.
 

Restaurante

No, estás equivocado.

Todo el mundo es tan hermoso
como puede ser posible

Especialmente a la hora del almuerzo
en un alegre restaurante

Todo el mundo es tan hermoso
como puede ser posible

Y se conmueven
con su propia belleza

Y por eso derraman lágrimas
en el asiento trasero del taxi regreso a casa


Reporte meteorológico

El día empezará nublado.
Será un poco frío
pero mientras avance el día
el sol saldrá
y la tarde será seca y cálida.

Por la noche brillará la luna
y será muy luminosa.
Habrá, hay que decirlo,
un viento brioso
pero se apagará hacia la medianoche.
No pasará nada más.

Este es el último reporte.

Marzo de 2003

 

Democracia

No hay salida.
Las pingas enormes están sueltas.
Fornicarán todo lo que encuentren a su paso.
Cuídate la espalda.

Febrero de 2003

 

Las bombas

Ya no hay más palabras que decir
Todo lo que nos queda son las bombas
que escapan de nuestra cabeza
Todo lo que quedan son las bombas
que nos chupan la última gota de sangre
Todo lo que nos quedan son las bombas
que pulen los cráneos de los muertos

 

Dios bendiga a Norteamérica

Aquí van otra vez,
los Yanquis con su desfile acorazado
cantando sus baladas de alegría
mientras galopan por el vasto mundo
alabando al Dios de Norteamérica.

Las cunetas están atestadas de muertos
Los que no pudieron unirse
Los otros que se niegan a cantar
Los que están perdiendo su voz
Los que han olvidado la melodía.

Los jinetes tienen látigos que hieren.
Tu cabeza rueda sobre la arena
Tu cabeza es un charco en la mugre
Tu cabeza es una mancha en el polvo
Tus ojos se apagaron y tu nariz
sólo olfatea el hedor de los muertos
y todo el aire muerto cobra vida
con la fragancia del Dios de Norteamérica.

Enero de 2003

 

La relación especial

Las bombas estallan
Las piernas estallan
Las cabezas estallan

Los brazos estallan
Los pies estallan
La luz se apaga

Las cabezas estallan
Las piernas estallan
La lujuria crece

Los muertos están sucios
Las luces se apagan
Los muertos son polvo

Un hombre se inclina ante otro hombre
y chupa su lujuria

Agosto de 2004

 
 
Eduardo
Torres
Cuevas
  César
López
Núñez