Portada     De la Cuba literaria     Autores     Libros     Revistas y Periódicos     Editoriales  
 
 
   Directorio de sitios       Biblioteca virtual       Instituciones       Eventos   
 
 
 
   
 
 

 

Meandros de urbanismo, cine, plástica y literatura

Reinier Pérez-Hernández 

I

Un ensayo sobre las relaciones -armónicas o conflictivas- que se establecen entre la ciudad y los ríos que la rodean o atraviesan, de José Antonio Choy, abre las páginas de la entrega número 4 de Revolución y Cultura correspondiente al año 2007. Luego, más adelante, los ejes con que se va componiendo ese número se adentran en otros territorios del campo cultural. Entremos en los meandros de esta RyC. Conozcan las reflexiones de Choy, así como la de los otros autores que colaboran en este número sobre el tema del zombi, la pintura, la literatura fantástica y el cine cubanos, entre otros. 

«Amor y odio. El río y la ciudad», como se titula el texto de Choy, comienza por un paneo histórico sobre no pocas ciudades del mundo, modernas y antiguas, que se han establecido a orillas de esas formaciones naturales, y las formas en que se han interrelacionados. Desde ciudades mesopotámicas, pasando por las precolombinas, hasta las Roma, Londres o Chicago de hoy. Después de esta introducción, el autor dispone sus ideas en torno a las ciudades cubanas, para finalizar con la toma de La Habana y de sus ríos.  

Por supuesto, amén de esta visión histórica, lo más importante aquí subyace en las propuestas reflexivas relacionadas con los proyectos de intervención que el hombre ha hecho para revitalizar los ríos y sus márgenes, así como las soluciones necesarias para rectificar, cuando el creciente progreso ha destruido o modificado los cauces originales, las erradas concepciones de que ellos son un estorbo o un accidente para las proyecciones urbanísticas. De ese modo, se cuida una imagen no sólo física, ecológica y económica, sino también cultural, con la creación de parques, paseos, ramblas o malecones asociados a ellos y a los habitantes de las ciudades. 

II

Con «Nombres que dividieron aguas», Israel Castellanos continúa unas reflexiones -que provienen del anterior número- en torno al arte moderno cubano, el de las promociones de artistas plásticos cuya obra emergió a partir de la segunda década del siglo pasado y se fue consolidando con los años, hasta convertirse en clásicos de la pintura cubana de todos los tiempos. El ensayo de Castellanos aborda en sus páginas los problemas de índole terminológica que caracterizaron a esa crítica, empeñada en canonizar y legitimar las tendencias artísticas de entonces, y se acerca a los diferentes puntos de vista que marcaron las polémicas de esos años, llevadas y traídas por quienes críticos no sólo de la isla, sino de más allá.  

Por su parte, José Miguel Sardiñas realiza un esbozo del mapa del doble en la literatura cubana. Las reflexiones en «Alter ego: dobles en el cuento fantástico cubano» cubren, desde conceptos o paradigmas teóricos definidos para este tema, una parte de la obra de autores como José Manuel Poveda, Arístides Fernández y Eliseo Diego, María Elena Llana y Esther Díaz Llanillo, Gina Picart o Ana Luz García Calzada, et al. Asimismo, valora las estrategias que concentran sus piezas narrativas, y formula interrogantes que buscan indagar y responder acerca de su abundancia en el corpus cuentístico insular a partir de la segunda mitad del siglo pasado.  

Sobre la producción cinematográfica cubana de los últimos cinco años trata el ensayo de Frank Padrón, «Sinfonía inconclusa para cine cubano», en el que analiza las virtudes y defectos de los filmes El Benny, de Jorge Luis Sánchez; La edad de la peseta, de Pavel Giraud; Páginas del diario de Mauricio, de Manuel Pérez; La noche de los inocentes, de Arturo Sotto; y Madrigal, de Fernando Pérez; los cuales, por lo demás, agrupa en diferentes zonas, según la temática que aborden e incluso las condiciones genéricas en que son clasificados. 

III

Tres textos dedican sendas páginas a tres figuras de la literatura: el cubano Plácido, el español Miguel Hernández y el griego Nikos Kazantzakis. Por una parte, Norge Céspedes recupera, en «Las manos de un poeta sobre el carey», una de las aristas menos observadas del poeta Gabriel de la Concepción Valdés: la del trabajo con el carey, la del artesano, oficio en el que se desempeñó con maestría, al decir de muchos de su época; por otra, Amado del Pino se detiene en la obra de teatro Pastor de la muerte, de Hernández, no para valorarla, ni para inquirir en sus detalles estéticos --cosa que a la larga realiza, aunque no fuera esa su intención--, sino más bien para comentar, desde el propio texto, desde el arte hernandeciano, la presencia de la figura de Pablo de la Torriente Brau, así como la referencia que el poeta español tenía de Cuba; finalmente, Elina Miranda Cancela descubre las resonancias de la obra de Kazantzakis en Cuba a través de la puesta en escena de su Teseo; se trata de una versión para ballet hecha por el coreógrafo Iván Tenorio y estrenada en La Habana para conmemorar el cincuentenario de la muerte del poeta cretense.  

IV

Voy acabando este paulatino reconocimiento de RyC. Al término de sus páginas, se podrá hallar un artículo de Jaime Sarusky sobre el mito de los zombis en el vodú, así como una nota sobre el poemario Duro de roer, de Damaris Calderón; y otra sobre Lotte  en Weimar, de Thomas Mann.  

Para finalizar, Adelaida de Juan entrega cuatro breves artículos escritos a partir de exposiciones realizadas en diferentes espacios de la ciudad: El Thriller, de Rocío García, en el Museo Nacional de Bellas Artes (MNBA); Puente para las rupturas, también en el MNBA y muestra colectiva de obras creadas en los años 70 del pasado siglo, y con exponentes como Flavio Garciandía, Manuel Mendive o Tomás Sánchez, a los que De Juan le dedica sus palabras, sin olvidar otros nombres; y una exposición de Moisés Finalé, Olvidar los 80, presentada en la Galería Servando Cabrera y cuya propuesta De Juan conecta simbólicamente y pone a dialogar con Puente para las rupturas, pues si ésta buscaba cerrar un pasado, aquella incitaba a sacarlo del olvido; finalmente, esta recopilación de artículos cierra con uno dedicado a Nelson Domínguez, cuyo quehacer actual --grabados e instalaciones-- fue posible apreciar en diferentes espacios del MNBA en la muestra Madera y papel. 
 

Revolución y Cultura, No. 4, Año 49, julio-agosto de 2007. Directora: Luisa Campuzano. ISSN 0864-1315. 

Más información en RyC
 
     
  Publicado en CubaLiteraria  
         
 
Otros artículos en "Pase de revista"
Sexología y Sociedad en sus 15 años  
Revista Unión: visión sobre la cultura  
La Revista de la BNJM llegó a su número 100  
Presentan en Guantánamo nuevo número de la revista El Mar y la Montaña 
Celebran aniversarios dos revistas hermanas: Cine Cubano y Temas 
Mostrar todos
 
Otros artículos de Reinier Pérez-Hernández 
Entregas pendientes 
Mostrar todos
 
         
 
© Cubaliteraria, 2005
soportado por CITMATEL