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Entrevista realizada por
Reinaldo Cedeño a la Dra. Florentina R. Boti León,
hija del poeta, en junio 1997
En
silencio -silencio fecundo y diamantino- una mujer de intensa
vida se mejora y alivia cada día, al contacto con la
obra de su padre, Regino E. Boti y Barreiro(1878-1958), "el
más universal provinciano de nuestra literatura".
Presentador literario de Guillén
y Marinello a pedido de estos -aunque es citado en cuanta
historia o antología aparece-, su increíble
personalidad exige un retrato íntegro, más allá
de sus versos en una recopilación.
Boti es ese poeta que traza
el rasgo definitorio de una ciudad: Guantánamo, bautizada
como "aldea" de "parquedad catalana" y
"calles rectas". Nadie ha podido pintarla con tanto
acierto.
En su propio hogar casi laberíntico,
pleno de cancelas, pinturas e historia, tengo ante mí
a la doctora Florentina Regis Boti León (1928). Quien
le conozca, sabe que no es poco. Su labor de cuidado, clasificación
y reflexión sobre la extensa papelería de su
padre tiene un detallismo y minuciosidad casi increíbles,
pero absolutamente palpables.
Por otro lado, abundar en la
figura de Regino E. Boti es no sólo hacerlo en "el
escritor de primera línea menos conocido de la literatura
cubana contemporánea" o en el poeta que con Arabescos
Mentales (1913) devolvió a la creación poética
de la isla, la altura perdida tras la muerte de Martí
y Casal; sino explorar otra geografía física
y sentimental de la primera centuria de Cuba en el siglo XX.
La puerta de esta casa -Monumento
Local desde 1986- sólo se reitera a un lado después
de un toque amigo. Entonces, te recibirá una dama con
cierto perfil evocador de Rita Longa, poseedora del don de
las palabra, ocurrente, de tiernos adentros y cuya sólida
presencia y afán de sinceridad a todo trance algunos
tildan demasiado incómoda. Quizá, con suerte,
sepas del poema "if", de Kipling, junto al teléfono,
de su colección de collares y piedras, su afición
por Lorca, Poveda y Porfirio Barba Jacob y, claro, de su regazo
de abuela con la pequeñita Ana Florentina.
Sea ÁMBITO portador
de una porción de su archivo, de sus recuerdos.
Florentina, ¿se
siente usted una elegida que vive a la sombra de su padre
o una esclava a la que tocó ineludible la tarea de
organizar toda su obra inédita?
"Me siento una mujer más
que afortunada por ser la hija de Boti; el hecho de mi nacimiento
ya es suerte indecible, y los trabajos de mi padre son como
un juego, el más maravilloso y serio de los juegos.
Él laboraba como las hormiguitas, todo el día
y solía descansar los domingos en que pintaba, así
que dejó una obra vasta sin publicar que desde 1960
me encargó de organizar y clasificar.
"A partir de 1984, el
Estado me remunera para que me dedique exclusivamente a ello
-hasta 1974 trabajé en bufete-, pero aunque no lo hiciera,
yo estaría aquí. Es el mayor placer que la vida
me ha dado junto con mi hijo Regino Gaudencio, a quien pretendo
dejar mi trabajo. Defiendo la obra de Boti a capa y espada,
es muy importante para mí, y a través de lo
que hago, los cubanos podrán conocer realmente quién
es. Soy una hija cumpliendo un deber sagrado".
A la luz de tal consagración,
¿cómo describir la relación entre usted
y Boti?
"Te repito, hace años
vivo dedicada a él, y lo que lamento es no tener otra
vida para brindársela. Fue un padre lleno de comprensión
para sus tres hijos: Regino Gaudencio (1923), Caridad Mariana
(1924-1954) y yo. Sólo un padre como él puede
formar una hija que cumpla con su deber no por imposición,
sino por amor. Escogí entre escribir lo mío
y darle todo el tiempo a él, y opté por lo segundo.
"Me durmió en las
piernas hasta los siete años. Me repetía siempre
un poema ("Taquigráficas"), que sólo
después supe que era suyo. Le acompañé
a visitar la tumba de Edgar Allan Poe y su casita de madera
en Brooklyn, en 1948. También me cantaba estrofas de
zarzuelas, y cuando iba a La Habana, donde estudié,
sacábamos entradas para verlas. Me hice abogada como
él, me gradué precisamente en Holguín
en 1957, y revalidé el título dos años
después en la capital".
Apuntemos un fragmento de un
poema inédito de Boti:" Otra hembra", tomado
de su manuscrito original y fechado el 14 de enero de 1929.
Fue dedicado a nuestra entrevistada.
"A la tristeza de mis años
tú añades una alegría orbital
y eres de mi floración humana
la más tierna corola.
Boti poseía una especial
capacidad para la metáfora, ¿cómo se
refleja ello en la vida familiar?
"Apenas se refleja. En
su vida familiar era un hombre modesto, silencioso. Amaba
el silencio, lo necesitaba. No imponía a nadie su criterio.
Cada uno expresaba lo que quería y cómo entendía
los asuntos. Lo más que hacía era discretamente
llamarme la atención cuando estabas equivocado y te
argumentaba el porqué. Al casarse con mi madre se volvió
un ser más sociable, pues era hosco y solitario. Se
casó en el año 1922, cuando tenía 44
años, y mi madre la mitad.
"Ese hombre de la metáfora
no existe en la familia. No fue efusivo, ni nos atiborró
de cultura. Los epítetos y el elogio los reservó
para su poesía. Nos enseñó con ejemplo".
Después de
su quinto poemario: Kindergarten (1930), Boti no publica
más poesía. ¿Sintió que era inútil
hacerlo o el hastío reflejado en su clásico
"La noria" acabó también hundiéndole?
"Publicar en este país
era difícil en la época. El escritor tenía
que costearse la impresión de su obra, y luego regalaba
los ejemplares. Entonces determinó no publicar más
un libro, aunque siguió haciendo artículos en
periódicos y revistas nacionales y extranjeras. Publicó
en vida 23 obras, entre libros y folletos, y eso apenas le
reportó un centavo. Su poema "Luz" (ver fragmento
en el exergo de la entrevista) es un pedazo de su biografía.
Un hombre con dignidad y conciencia de artista al que no había
manera de condicionarle y la nunca en la realidad le interesó
la publicidad".
¿No cree que, pese
a todo, hay en Boti demasiada carga ya caduca?
"Yo trabajo a diario con
su archivo, descubro y he descubierto cosas que parecen escritas
anoche. Un hombre de su capacidad no puede quedarse atrás.
Cierto es que en Arabescos Mentales, sobre todo en
el "Himnario erótico" hay poemas que hoy
nos parecen añejos, pero en su tiempo sacó el
lenguaje de la pobreza y uniformidad en que había caído,
mas eso ya se ha dicho. En Kodak-Ensueño, en
Kindergarten y también en el libro La torre
del silencio (1926), donde existe un poema tan esencial
como "Autorretrato" y se deja entrever más
familiar e íntimo, escribe de otra forma. No hay que
olvidar que su obra poética desde 1930 hasta 1958 está
inédita.
"Boti es el primer poeta
cubano que hace un libro de tema erótico, el primero
que escribe un poema de ciencia-ficción (ver "Reventón"
en El mar y la montaña). Sus aportes al tema
negro en la poesía -léase "Babul",
excelente muestra- aún están por estudiarse
en significación e influencias".
Relación Boti-Poveda,
capital en las letras cubanas. ¿Han aparecido nuevos
argumentos acerca de la radical ruptura entre ambos, más
de lo expresado por el primero: "Con nada a mis ojos
podía José Manuel Poveda justificar el despilfarro
que había hecho con su vida?".
"La única causa
de la ruptura fue la drogadicción de Poveda. A él
le había dedicado la sección "Ritmos panteístas"
y había escrito: "Para José Manuel Poveda,
recia pluma de crítico y prosista, alta lira de poeta",
y mi padre era parco en el elogio, así que ya puedes
imaginarte cómo lo consideraba. No entendía
cómo una persona de su cultura y su personalidad no
saliera de este estado. Fue su indignación la que lo
llevó a romper con él en 1917".
Es preciso apuntar aquí
unas notas publicadas por Boti en Manzanillo en 1928, verdaderamente
poco conocidas.
"El secreto de nuestra
fraternidad radica más en causas recónditas
que aparentes. El era delgado, débil, lento y representaba
por su físico el tipo sicológico asténico.
Yo musculoso, fuerte, dinámico y representaba por mi
físico el tipo sicológico atlético. Fuimos
entes complementarios".
¿Impiedad, demasiada
rectitud?
"Mi padre no entendía
cómo una persona de su inteligencia no tuviese fuerza
de voluntad. Boti fumó, ingirió alcohol hasta
un día que no lo hizo más. ¿Impiedad?
No lo creo; eso sí: rabia, soberbia, una gran frustración
y, en esencia, una estimación muy grande.
"Su rectitud te la muestro
en dos anécdotas. Siendo profesor de Español
del Instituto de Segunda Enseñanza de Guantánamo
un día llegó unos minutos tarde, se puso la
raya roja, se descontó el día, y se fue, pues
no permitía que sus alumnos tocasen a la puerta ni
un minuto después. Otra vez a mi hermana Caridad le
examinó y la calificó con 59 puntos. Sólo
le faltaba uno para aprobarla, pero jamás se lo dio".
El trío lírico
de vanguardia se completa con Agustín Acosta. ¿Cómo
fue su relación con él?
"De franca amistad. No
llegó a la profundidad que en un momento tuvo la de
Poveda, pero duró hasta el final. Recuerdo cuando mi
padre se opera en La Habana de cáncer en el estómago-
que ya le había invadido el hígado- y en junio
de 1958 va e descansar a Tarará, entre los que le visitan
se encuentran José María Chacón y Calvo
y Agustín Acosta. Fue el primero que le dedicó
un poema a mi padre cuando muere. He aquí un fragmento:
"Marchan unidos nuestros
nombres por la vida
y ahora, en la gloria, ya tranquilo, advertirás
cómo en tu ausencia, que es presencia conmovida,
mi corazón unirlos quiere una vez más...
En la vida de Boti
hay un hecho impresionante: su matrícula a los 59 años
para el Doctorado en Filosofía y Letras en la Universidad
de la Habana. ¿Actitud quijotesca, romántica,
de un hombre en el ocaso? ¿Cuál es su valoración?
"Para ser profesor del
Instituto se comenzó a exigir que se fuese graduado
de tal especialidad. Boti no lo era, y decide a esa edad -el
curso es libre- comenzar, a pesar de que le envían
una resolución que lo exoneraba. Contestó que
nunca se consideró una excepción en ningún
sentido, y se graduó a los 64 años.
"Estaba entonces tan acostumbrada a verlo estudiar, escribir
y leer que no me pareció extraño para nada.
Era para mí una simple prolongación de lo que
veía en la casa. Ahora, ¡me parece algo deslumbrante!,
a esa edad no hay quien haga tal cosa.
"Los profesores: Elías
Entralgo, Rosario Novoa, Vicentina Antuña... no querían
examinarlo. Figúrate, tenían de alumno a un
hombre que hablaba y escribía latín, y sabía
inglés y francés. Lo que más trabajo
le costó fue el griego. Yo guardo todas sus notas".
Diez años después,
Boti devuelve su diploma de la Academia de Historia de Cuba
que le habían otorgado en 1922. ¿Por qué?
"Para hacer su presentación
como académico, Boti hace el libro El 24 de Febrero
de 1895 y los integrantes de esa institución se inclinan
a aceptar la tesis de que el grito de ´independencia
o muerte´ se había dado primero en La Confianza
(Guantánamo) que en otro lugar. Los miembros iniciales
van falleciendo y se reemplazan por otros más jóvenes,
que se alejan definitivamente del estudio de Boti y reconocen
a Baire como el lugar del alzamiento. Entonces, entendió
que no debía pertenecer a esa institución".
Acaso, ¿rasgos de
vanidad?
"Ni una gota, porque no
hablaba de sí ni permitía que lo hicieran delante
de él. Vamos, creo que si alguien decía algo
bueno a sus espaldas, en el fondo tenía que sentirse
bien, al fin y al cabo era un hombre normal, pero que él
lo propiciase: nunca.
"La mejor imagen de mi
padre la dio Poveda, que escribió en 1913: (...) "esa
bella y casi santa humildad franciscana de Regino E. Boti,
junto a la naturaleza y sus voces naturales; su serena y resignada
comprensión de la vida y del destino".
Hay orgullo en Boti cuando
declara ser el poeta de su aldea. Pero, reflexionemos: un
hombre que ha visto mundo, el Colegio Vilar de Barcelona en
1895-1898, Harvard en 1900, hace zafra en San Pedro de Macorís,
República Dominicana en 1902-1904 y no tiene hijos
hasta pasados los 40 años, ¿por qué permanece
en Guantánamo?
"En su poema ´Ansias
siniestras´, incluido en Arabescos Mentales y fechado
el 10 de diciembre de 1905 da a conocer que tiene la marcada
intensión de irse definitivamente. Hay que leer: ´yo
quiero abrir las alas como un halcón ligero/ y tranontar
mis lares buscando otro país´... Es así
que comienza. Boti trabaja y aprende el oficio de tabaquero
y llega a ganarse la cantidad de 300 pesos oro para dirigirse
a los Estados Unidos y perfeccionar su inglés, aunque
su intención era residir en Buenos Aires. El padre
se percató y le hacerenunciar bajo promesa. Cuando
vienen a buscarlo, entiende que ya es demasiado tarde (1911),
ya mi abuelo se había muerto. ¿Quién
iba a quedar al frente de una familia sólo de mujeres:
siete hermanas y mi madre?
Nota: El padre también
le pidió al principio que no escribiera, y Boti lo
hacía con seudónimos. Boti le apuntó
a su padre esta frase:
"Juro, pater, juro nunquam componere versus".
Luego él mismo anota:
"Se jura en vano. Las criaturas apolíneas atienden
más al dios radiante que a los consejos paternos (...)
El me conminaba a que no escribiera. ¡Ni en prosa ni
en verso!, pero yo nunca prometí ni juré. Callaba...
y componía".
Llegamos al núcleo
de su labor: ¿cuántos volúmenes pudieran
editarse de su obra inédita?
"He reunido más
de 2 mil cuadernillos en 200 tomos y siguen apareciendo trabajos
exclusivos, cartas, periódicos y revistas. La relación
es ésta: Ensayos son: "Genética de la Poesía
de José Martí", "Julián del
Casal", "El Hai-Kay", y "Cervantes y el
Quijote". También el libro Garcilaso de la
Vega, que fue su tesis de grado para el doctorado.
Sus poemarios: La Copa de
Eros, Escorial, Chorro I y II, Prólogo
sin Libro, La Rueda de Ixión y Elegías,
este último dedicado a su hija muerta.
Artículos y comentarios
he reunido más de 1500 en publicaciones cubanas e internacionales.
Poemas inéditos son más de dos mil. También
existe un folleto sobre Estampas de Guantánamo".
¿Cartas?
"Ya salieron las llamadas
Cartas a los Orientales, y con las que he reunido debe editarse
otro con misivas dirigidas a personalidades del Occidente
y de fuera del país, a figuras como el mexicano Alfonso
Reyes, a los dominicanos Sócrates Nolasco y Pedro Enríquez
Ureña, la uruguaya Juana de Ibarbourou y una relación
grande. De sus cartas íntimas, excepcionalmente pudiera
salir alguna, pero abarcan cuestiones muy personales, detalles
familiares y también algunas opiniones muy propias
sobre personajes que, aunque ya fallecidos, están vivos
sus descendientes. De las legales, nada a la luz, pues todo
ha cambiado".
Poco antes de morir,
Boti recibe un homenaje íntimo por sus 80 años.
¿Asistió, qué pasó en esa reunión?
"No participé,
estaba en la Habana. Existe un folleto que recoge los poemas
dedicados a mi padre por sus amigos más cercanos. Tiene
una frase de Agustín Acosta: "Por mucha analogía
que exista entre una montaña y un poeta, celosas estarán
siempre aquellas -cumbres de la materia- de las otras -cumbres
del espíritu-".
He decidido tomar fragmentos de los poemas de la ocasión,
igualmente inéditos. El primero de Juan Luis Morlote,
compositor y poeta, titulado "Al margen de La noria",
y el segundo, las seis últimas estrofas del soneto
"A Boti", de Ernesto Victor Matute. A ese homenaje
también asistieron el doctor Ángel Ferrand Latoison,
que dejó su artículo Regino E. Boti, y el historiador
y poeta Antonio Sánchez, que le dedicó el poema
El Alma en ti.
Todas las rimas rondan por
tu acera
Todos los ritmos tocan a tu puerta.
J.L. Morlote Ruiz
¡Oh, panteísta!
Del terruño oscuro
sacaste el sol romántica paleta
en voz fornida, trascendente, inquieta.
En un verso varón, atleta, puro
que hizo vibrar la luz a su conjuro
y dio a estas tierras su mejor poeta.
Ernesto Victor Matute.
¿Pasatiempos?
"Además de leer,
escribir y pintar (yo conservo unas 500 acuarelas y pasteles)
y de su labor de abogado y de profesor, que ya es bastante,
era filatélico y numismático, aficionado a la
fotografía, a lo que lo introdujo Luis Lamargue, e
investigador histórico y arquelógico. También
era muy buen jinete. Halló una vez un cráneo
de siboney. Utlizaba otro cráneo como pisapapeles para
recordar que no cabe orgullo posible, pues todos, sin excepción,
acabábamos en eso".
¿Qué legado
esencial le dejó a usted su padre, qué mensaje
en su opinión dejó a los guantanameros y a los
cubanos?.
"A mí, que
los principios ni se venden ni se cambian, y hemos de mantener
la honestidad a cualquier precio. A los guantanameros, a los
cubanos, te confieso que nunca había tratado de definir
eso... que un hombre puede hacer una obra que traspase sus
fronteras y su tiempo, incluso viviendo en un medio hostil
e indiferente, sólo el trabajo salva de la estupidez
y la inercia".

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