FRAGMENTOS DE SU OBRA
     
   
PROSA
   

"Cuando el Romancero vuelve definitivamente a España, hacia sí misma, la poesía castellana ha recogido el contenido nacional de las Gestas y ha puesto en primer plano su línea de creación popular; ha liquidado el mester de clerecía y el gótico florido; ha elevado la categoría de lo satírico preparando su clímax de los Siglos de Oro; ha traspasado la vertiente alegórico-dantesca para maduración de los tópicos doctrinal moralizante y crítico-filosófico que no desperdiciará un Francisco Quevedo; se ha teñido de erasmismo y ha enfrentado la religiosidad y la clerigalla en la ascética y la mística, a la vez que ha fundido para siempre lo tradicional y lo erudito, tanto en lo lírico como en lo epicista.
Para entonces, España ha introducido la imprenta; ha publicado la Gramática de Nebrija, y ha trabado estrecho contacto con el Renacentismo italiano; y tiene un teatro que, como el de Shakespeare, harán suyo los siglos futuros.
A su vez, en lo histórico, España ha terminado con las luchas dinásticas y ha realizado, con Fernando e Isabel, la unidad monárquica; ha dado el golpe final a la morisma con la toma de Granada; ha logrado tener Papas españoles y una española Compañía de Jesús; ha reglamentado la religiosidad con los acuerdos tridentinos y el reforzamiento de la Santa Inquisición; ha sometido al cetro, tras dura lucha, las Órdenes Caballerescas y el Señorío altanero; ha descubierto el Nuevo Mundo; ha dado las gigantescas figuras de los conquistadores; se ha anotado, con Magallanes y Elcano, el primer viaje de circunnavegación; ha creado, con Vitoria, el Derecho Nativo o de Gentes, base del Internacional; y ha dejado al hijo de Juana la Loca y de Felipe el Hermoso un imperio inmenso, que él convertiría en asombro universal.
Muertos los Católicos Reyes, ésta es la mitad del siglo XVI español, que en lo histórico se llama Carlos V y en la lírica, Garcilaso:
«Decir ya más, no es bien que se consienta...»"

(Tomado de La lírica castellana hasta los Siglos de Oro, t.1, pp. 778-779, Arte y Literatura, La Habana, 1977)

   

"Con el Renacimiento termina la época en la que arte y artesanía habían corrido por un mismo cauce, sin murallas divisorias, y en la que la literatura no era profesionalidad mutiladora sino hacer paralelo del soldado, del sacerdote, del aventurero, del científico, del filósofo, del hombre de estado. Con la reafirmación del mundo burgués, se traza, irreparablemente hasta hoy, la trágica línea divisoria que desde entonces, separa el trabajo intelectual no tan sólo del manual, sino, con frecuencia, de cualquier otra actividad... Empieza entonces a darse el puro hombre de letras, orgulloso de serlo..."

(Tomado de La lírica castellana hasta los Siglos de Oro, t.2, texto de contraportada, Arte y Literatura, La Habana, 1977)

   

"Si para definir el Romanticismo es preciso haber perdido todo espíritu de rigor literario, según creía Valéry, que además de gran poeta era buen teórico de su arte, ¿no sería lo más aconsejable dejar el asunto en paz y proseguir hablando de él con la misma tranquilidad y la misma aparente suficiencia habituales? ¿No es cómodo, sin más complicaciones, introducir en un mismo saco informe, por supuesto a Zorrilla y a Byron, a Lamartine y a Manzoni, a Walter Scott y a Marceline Desbordes-Valmore, al Víctor Hugo del Prefacio de Cromwell y al Víctor Hugo de la Vida y Obra de Shakespeare, al romanticismo de Stendhal o de Balzac, con el de Gautier, etc, etc, etc?
A primera vista, se puede creer que el asunto se aclara un tanto si, en lugar del Romanticismo, uno se decide a hablar de los romanticismos, reconociendo que el inglés no es exacto que el alemán; que el alemán se aparta bastante del italiano; que el francés es diferente a todos los anteriores; que el español tiene sus propios matices y que el latinoamericano [...] puede parecerse o no parecerse a ninguno de los anteriores.
Mas, tan pronto se toma con júbilo este camino, se descubre que en cada uno de los apartados clasificatorios se cruzan y entrecruzan tantas orientaciones diversas, e incluso divergentes, que de los romanticismos resulta obligado hablar de los románticos agrupándolos ya no por países, sino por afinidades [...] (p 9)
Este trabajo no pretende dilucidar esas cuestiones ni, por supuesto, muchas otras. En rigor, este trabajo está llamado a ceñirse a Víctor Hugo y a la zona romántica francesa. Pero no puede cerrar los ojos a todo lo anterior ni abordar su tema, así sea con una mínima exigencia de seriedad, sin aludir al cuadro general en que el Romanticismo francés y la obra hugoliana se producen." (p 11)

(Tomado de El Romanticismo de Rousseau a Víctor Hugo, Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1973)

   

"Admitidos dos caminos o dos procedimientos para pensar el pensamiento lógico y el pensamiento por imágenes que aunque no excluyentes, son, en mucho, diferentes, cabe plantearse el problema de dos procedimientos o dos caminos expresivos en el lenguaje. En este sentido puede decirse que la expresión prosaica o, mejor dicho, si preferimos, la expresión prosística, surge cuando el lenguaje sirve para objetivar el pensamiento por imágenes.
El hecho, pues de que la expresión sea poética o de que la expresión sea prosaica no depende sino del tipo de pensamiento que se objetiviza a través del lenguaje; y nada tiene que ver con el lenguaje mismo. Cuando el lenguaje sirve para expresar un análisis de la realidad que culmina en generalizaciones, en leyes, en formulaciones abstractas, la expresión es prosaica o prosística. Cuando el lenguaje sirve para reflejar la realidad en nuevas individualizaciones concretas, sintetizadoras de lo general a través de lo singular, la expresión es poética. Y, desde luego, solo puede hablarse de una cosa o de la otra, refiriéndose a un carácter prevaleciente; porque del mismo modo que el pensamiento lógico y el pensamiento por imágenes no se excluyen mutuamente del todo, la expresión poética y la expresión prosística tampoco poseen carácter absoluto. [...] Hasta puede decirse que cuanto más abstracto es el pensamiento expresado, cuanto más pura y severamente científico es, más acude al auxilio del pensamiento por imágenes. Ese inevitable "por ejemplo" de las explicaciones científicas o filosóficas, no es sino una definida presencia del pensamiento por imágenes. [...]
Tanto el pensamiento lógico como el pensamiento por imágenes, matices diferentes del proceso único del pensamiento, son modos de conocer desarrollados a través de la larguísima historia del trabajo humano que ha ido conduciéndolo del reino de la necesidad (ignorancia) al reino de la libertad (conocimiento). [...]
En tanto que el pensamiento lógico «considera el vasto conjunto de objetos que nos ofrece el mundo real, según el encadenamiento racional de las causas y de los efectos» [advierte Hegel] y fija su atención «en la separación y en la simple relación de los hechos particulares con su ley general», lo que prevalece en el pensamiento por imágenes en la poesía es el carácter unitario del fenómeno artístico."

(Tomado de Introducción a la filosofía del lenguaje figurado, pp. 91-92, 94-95, Universidad de La Habana, La Habana, 1982.)

     
 
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