Nunca es ocioso para la curiosidad eternamente despierta del buscador, reconstruir al poeta por la ruina que dejó en los fragmentos esparcidos de una presencia que se eclipsa sin desaparecer del todo, por aquellos caminos a donde él va o lo lleva su predestinación. Porque el poeta es todo querer sin querer que, como agua despeinada, corre hacia su querencia momentánea con el temblor del alumbramiento.


Mariano Brull Caballero  

  Redacción Editorial : Lourdes Castillo Martínez  
    Diseño Web : Ing. Boris Alonso Fernández