Li no No vás
biografia
obra
bibliografia
galeria
Obra narrativa de Lino Novás Calvo...

[La Obra Narrativa de Lino Novás Calvo] [Opina Lino sobre algunos géneros literarios] [Fragmento de Pedro Blanco el Negrero] [Cuento Long Island] [Lino Novás Calvo periodista] Lino Novás Calvo traductor] [Valoraciones de la crítica sobre su obra]

Desde finales de la década del 50 la crítica literaria latinoamericana, incluida la cubana, reconocía que Lino Novás Calvo era, indudablemente, uno de los más grandes cuentistas de Hispanoamérica. De 'figura señera' lo calificó el crítico cubano Alberto Gutiérrez de la Solana, quien señalaba también que su obra "representa un hito que marca un nuevo rumbo en la trayectoria del género en Cuba". Su arte de contar enriquece con nuevos significados las conquistas que la narrativa cubana puede mostrar a partir de la década del 30, en una sustancial relación con un contradictorio sentido de la vida y con sus intensas experiencias personales. Como pocos escritores de su época, los cuentos que publicó poseen una compleja visión de la sociedad cubana y develan zonas intensas y poco tratadas literariamente de un país que se debatía en una crisis de variados matices. El profundo conocimiento que tuvo de la narrativa norteamericana, en particular de autores como Sherwood Anderson, William Faulkner y Ernest Hemingway, entre otros, le permitió aunar lo nacional y lo moderno para, de esa forma, construir un nuevo estilo de narrar. Pero lo más trascendente de su cuentística es que tomó de la realidad cubana los elementos básicos que estaban al alcance de cualquier escritor, pero que hasta entonces no habían sido abordados, para crear un mundo imaginario que se caracteriza por una constante búsqueda de una expresión de sentimientos humanos universales 'la angustia, el terror, la desesperación, el desencanto y el espíritu de lucha contra las circunstancias' partiendo de situaciones y personajes característicos de una región, de un lugar determinado y concreto de la tierra. Más específicamente, Novás sitúa sus relatos en los bajos fondos de la vida cubana. Sus personajes más comunes son pequeños burócratas desplazados, obreros y campesinos pobres, carboneros, contrabandistas, choferes, figuras marginales, desocupados, o sea, aquellos que el autor conoció muy de cerca, porque con muchos compartió, en sus duros años habaneros, cuando, como tantos otros españoles, vino a Cuba en busca de mejoras económicas. Dentro de ese ambiente, el asunto preferido de Novás era el del individuo rodeado por las sinrazones y los conflictos semiocultos de la realidad cotidiana y que lucha 'muchas veces ciegamente' contra la adversidad. En momentos cruciales de la vida de tales personajes , se ve reflejado implícitamente el drama íntimo de un país hispanoamericano: la existencia al margen de oscuras maquinaciones políticas, la transición de la antigua vida campesina a la de la gran ciudad, las presiones del trabajo escaso y mal pagado, las contradictorias corrientes subterráneas de una raza de sangre y antecedentes mixtos, las aberraciones de un pueblo siempre acechado por la miseria y por la muerte. El individuo en medio de este panorama parece estar condenado al fracaso y la destrucción, porque está solo y son muchas las cosas que no sabe ni puede saber. Aunque quisiera escapar a sus efectos, es arrastrado implacablemente por el tiempo, en el transcurso del cual todo parece cumplirse como por una ley fija y fatal. Pero en su narrativa la realidad no se agota en la anécdota. Él presenta conflictos humanos, no la copia grosera de la realidad. Su nueva manera de contar fue una innovación radical y revolucionaria en la tercera década del siglo XX, y una influencia beneficiadora en la formación de los cuentistas más jóvenes.
Desde sus primeros cuentos "Un hombre arruinado" (1929), "El bejuco" (1931) y "El flautista" (1931), junto con "La luna de los ñáñigos" y "En el cayo", aparecidos estos dos últimos en la Revista de Occidente en el año 1932, constituyen un punto de partida de particular interés artístico porque implican una novedosa manera de abordar el relato como estudio de estados interiores, configurados por asociaciones insólitas y sugerentes. La aparición de La luna nona y otros cuentos, Cayo Canas, No sé quién soy y En los traspatios marca el punto más relevante de su obra cuentística. En las narraciones que lo conforman se pone en evidencia la honda tensión dramática que las anima. Su autor relata los hechos narrados en cualquiera de ellas en un tono sencillo, familiar, en forma que parece como si las palabras fueran saliendo a borbotones. Esta forma aparentemente aliteraria, desmañada, es, acaso, lo mejor logrado en sus cuentos. Frecuentemente utiliza una técnica similar a la del arte cinematográfico, que consiste en sugerir determinados estados psicológicos mediante la presentación sucesiva de gestos y acciones que permiten vislumbrar qué sucede en la mente del personaje. Pero esto no sería más que mera técnica si no fuera acompañada de un gran poder sobre las palabras. La afilada pluma del escritor recoge, con gran precisión y vigor, las cosas, los movimientos, las acciones. Y sin embargo sus relatos, comúnmente, desenvuelven las incidencias en una atmósfera brumosa. Ese turbio ambiente irreal, de sueño, permite que los personajes floten en una especie de borrosidad narrativa que los enfrenta a la fatalidad de la vida social, la naturaleza y el tiempo, y a sus propias tendencias internas de desintegración, de impotencia para la comunicación. Son hombres en combate feroz por la supervivencia, encerrados en un individualismo brutal.
La amalgama de realidad y fantasía que constituye el realismo mágico es otro de los rasgos de su narrativa, presente sobre todo en sus primeras narraciones como "Aquella noche salieron los muertos" y "La luna de los ñáñigos", relato que al incluirlo en La luna nona y otros cuentos tituló "En las afueras", en los que utilizó en forma novedosa su experiencia con los negros cubanos, sus mitos y supersticiones religiosas. En otras narraciones, como "La visión de Tamaría", "La noche de Ramón Yendía"y "Mi tío Antón Luna", recrea experiencias vitales, toma de la realidad los sucesos, pero les añade una ilusión de irrealidad que los deforma artísticamente para evocar o sugerir un clima mágico y sobrenatural mediante recursos como el desdoblamiento o la desintegración de la personalidad, la pérdida del sentido del tiempo o del lugar, errores de percepción de la realidad y diferentes formas de alucinaciones, ofuscamientos o desvaríos.
La narrativa novasiana aportó también la presentación de una angustia existencial en sus personajes que lo separaba de la ingenua y localista narrativa criollista de protesta social y política tan en auge en las décadas de los años 30 y 40 del siglo XX, la cual en cierto modo asume, pero, a la vez, supera. En este sentido fue un pionero en mejorar el estilo y la temática de esa modalidad epocal y demostró que, literariamente, la realidad no termina con la simple anécdota, que la denuncia social y política no es suficiente en literatura, y que ésta es un arte más profundo, misterioso y humano que la elemental retórica sociológica o política disfrazada con el ropaje del cuento.
Los procedimientos narrativos empleados por Novás al tratar los temas de sus piezas intentan convertir el fatalismo en materia dramática y apasionante, en un proceso vital en el cual el hombre es siempre la figura central. El escenario se señala sin excesos de detalles, suscinta pero inconfundiblemente. El estilo refleja claramente los giros y expresiones populares, en forma de una adaptación artística de lo más expresivo del lenguaje cotidiano y procura evitar siempre lo que hay en él de puramente pintoresco y superficial. Por otra parte se ha afirmado que la obra de Novás demuestra el aprovechamiento de los aportes válidos de dos corrientes principales de la novelística hispanoamericana: la del realismo criollista, esencialmente impresionista y regional (la vinculación a una realidad concreta, nacional, y la absorción del sabor del habla popular) y la de la literatura psicológica, expresionista. La amalgama de ambas tendencias revela la búsqueda de nuevas formas para la expresión más completa de una realidad nueva: la de la época de la gran crisis económica, en la que se agudizan las contradicciones sociales que venían gestándose en períodos anteriores.
Un lugar destacado en su obra narrativa lo ocupa la 'autobiografía novelada' Pedro Blanco el negrero. El proceso creativo de esta obra fue en extremo trabajoso para el escritor, en el sentido de que se propuso estudiar a fondo el problema del tráfico de negros desde Africa hasta Cuba y otras islas caribeñas, con el propósito de que su novela tuviera un basamento histórico, comenzando por el personaje protagónico, Pedro Blanco Fernández de Trava, que existió en la realidad y fue un español de humilde y turbio origen que devino en poderoso contrabandista de negros. Se trata de una obra inusual en el contexto narrativo cubano y latinoamericano, pues en tanto creación 'productora de identidad' se inscribe como pionera en otorgarle a la trata de negros una magnitud coral, pues apresó sus interioridades y la mostró como realmente era, en su doble dimensión: un mural de amalgamas culturales a la vez que uno de los pilares esenciales de la economía desde el siglo XVII hasta finales del XIX. Como se ha expresado, la identidad "se configura en relación con otras fuerzas culturales con las que choca, se alía o se cruza, con las que trafica metáforas y conceptos, mantiene lindes ambiguos y comparte territorios híbridos". Y Pedro Blanco el negrero, cuya composición es congruente con lo acabado de expresar, constituye un texto donde el reflejo y la 'creación de identidad' son operaciones altamente inestables, un texto que no se compromete de antemano con nociones en torno a la identidad cultural, pues los intereses de Novás, al menos en lo referido a su proyecto creador, ni siquiera rozan esa problemática. Están situados más bien en otras zonas de su relato, aquellos que se vinculan a la índole extraña de una experiencia cosmopolita y universalista cuya ruta se expande entre el asombro ante lo otro y la demencia. Sin que el autor se lo proponga, la narración se interna en los resortes socioeconómicos que subyacen en las fuerzas culturales, pero lo más significativo es que Novás, para contarnos la historia de su personaje protagónico, está virtualmente obligado a registrar experiencias que lo auxilian en esa arqueología de la extrañeza (referida a una individualidad), experiencias paralelas y confluyentes cuya organización narrativa produce la sensación de un encadenamiento. Más o menos típico, el itinerario de Pedro es un correlato del itinerario mediante el cual se podría explicar la propia metamorfosis que va sufriendo el héroe, de modo que su personalidad se va conformando desde variadas perspectivas. El personaje de Pedro Blanco posee diversas 'capas' de significado: es pecado, lucha, caída, pero ello no entra en contradicción con su historicidad de figura típica de una época, forjada por las relaciones y las leyes de la convivencia humana.
En tanto 'autobiografía novelada', la obra en sí misma rebasa los marcos de la novela histórica antiesclavista y la costumbrista que florecieron desde el siglo XIX, así como las visiones exóticas que cierta zona del negrismo europeo vinculó a las vanguardias del XX, movimiento que mitificó tanto al Africa negra como al negro americano. En la actualidad, Pedro Blanco el negrero resiste una lectura absolutamente moderna, y en la araña escritural de su texto se percibe la influencia de la narrativa norteamericana que el propio Novás había traducido al español. En otro sentido, la obra muestra la capacidad sintética de narrar que poseía el autor, la tensión expresiva que era capaz de imprimirle a personajes y a situaciones, a los que despojaba de todo lirismo subjetivo para dar paso a un objetivismo en modo alguno absolutizado. Ello era muestra, sin dudas, de una fuerte madurez artística, unida a una originalidad prácticamente inédita en nuestro desenvolvimiento literario.
Sin dudas, Pedro Blanco el negrero es una novela precursora y, como expresara el autor, “en ella [a pesar de la documentación que utilizó] hay mucho de creación y de deducción...es biografía porque los hechos principales, los puntos de apoyo son verdaderos...Pero después hay lagunas llenadas por la suposición, con la imaginación, con hechos posibles, verosímiles, probables, pero que sería muy difícil comprobarlos”.

Subir 1/2/3/4/5/6/7 Inicio

 

Redacción Editorial: Cira Romero
Diseño Web: Yen Puentes
Corrección Editorial: Ruth Lelyen