Figura relevante de la cultura cubana. Se le ha llamado
el tercer descubridor de Cuba, por sus aportes al estudio
de nuestras raíces, en particular las de origen africano,
tanto desde el punto de vista etnológico como antropológico.
Tuvo una activa participación en la vida política
del país durante la etapa seudorrepublicana. Fundó
diversas empresas de carácter cultural, tales como
la Sociedad del Folklore Cubano (1924), la revista Archivos
del Folklore Cubano (19241928). Ocupó durante
muchos años la presidencia de la Sociedad Económica
de Amigos del País. Fundó y dirigió
la revista Surco (1930-1931), en la cual colaboró
Novás Calvo. Representó a Cuba en numerosos
congresos internacionales. Su amplísima bibliografía
recoge títulos trascendentes, entre los cuales pueden
citarse Los negros brujos (apuntes para un estudio
de etnología criminal) (1906), Entre cubanos
(psicología tropical) (1913), Hampa afrocubana.
Los negros esclavos (1916), Historia de la arqueología
indocubana (1922), Contrapunteo cubano del tabaco
y el azúcar (advertencia de sus contrastes agrarios,
económicos, históricos y sociales, su etnografía
y su transculturación) (1940), La africanía
de la música folklórica de Cuba (1950)
e Historia de una pelea cubana contra los demonios
(1959). Su archivo se custodia en el Instituto de Literatura
y Lingüística. La amistad entre Ortiz y Novás
Calvo fue entrañable, aunque por las cartas que se
conservan de este último a otros intelectuales cubanos
se ha podido conocer que tuvieron algunas discrepancias,
en particular en torno al funcionamiento de la revista Ultra,
que trajo como consecuencia la dimisión de Novás
de su cuerpo de traductores.
(Tomados algunos datos del Diccionario de la literatura
cubana, tomo 2, pp. 689-693, Editorial Letras Cubanas,
Ciudad de La Habana, 1984.