Li no No vás
biografia
obra
bibliografia
galeria

Lino en tercera persona...

1/2/3


En 1938 fue de nuevo a Barcelona y, se casó, bajo leyes que posteriormente, al ser derrocada la República, no fueron reconocidas como válidas, con María Luz Nieto, que era su compañera de trabajo. Ante la difícil situación por la que atravesaban las fuerzas republicanas se vio obligado a cruzar los Pirineos y llegó a París "esquivando los campos de concentración, con toda la tragedia de España sobre el alma y un trapo sobre el cuerpo", según le comenta a Chacón y Calvo en una carta escrita en la capital francesa el 11 de febrero de 1939. Gracias a los amigos cubanos allí radicados y del propio Chacón, pudo regresar a La Habana, a donde llegó en abril de 1939.

1940-1960. Pasó a trabajar casi de inmediato al periódico Hoy, órgano del Partido Socialista Popular, donde mantuvo, durante el resto de ese año y parte de 1940, la columna semanal "Una hora del mundo", donde comentó preferentemente diversos aspectos de la recién finalizada guerra en España, aunque también abordó temas locales e internacionales, publicó el cuento "El comisario ciego"y la pieza teatral "Los alzados del cuadrilátero". Poco después de abandonar el periódico Hoy por sostener algunas discrepancias de orden político con los dirigentes del citado Partido, pasó a trabajar a la revista Ultra (1936-[1947]), dirigida por Fernando Ortiz, donde realizó labores de traducción y, en ocasiones, fungió como su director interino. En 1940 contrajo matrimonio con la periodista y poetisa
Herminia del Portal. Compartió con José Antonio Portuondo y otros intelectuales el espacio radial "Hora Ultra de Cultura Popular", dedicado a entrevistar figuras destacadas de ese ámbito, y comenzó a colaborar en la revista Bohemia, de la que llegó a ser jefe de información entre 1954 y 1960.

El año 1942 fue importante para Lino Novás Calvo, pues recibió el premio de cuento "Hernández Catá", uno de los más reconocidos galardones del momento, por el titulado "Un dedo encima", además de publicar el volumen La luna nona y otros cuentos, editado por la editorial Losada, de Argentina, libro que en 1943 mereció el Premio Nacional que en ese género otorgaba el Ministerio de Educación. También prologó el libro Orbita de España (1943), de Fernando G. Campoamor, donde rememoró con verdadera conmoción los días del conflicto bélico español:


He estado dentro de aquella sangre y de aquel fuego. No puedo decir que los vi. Estaba demasiado dentro de ellos para ver. Por eso, al retorno, que es como volver de la muerte, me interesa comprender las cosas que tuve cerca de través de los demás y estudiar realmente, en el documento y en el dolor ajenos, lo que allí ha pasado. […] La que allí, españoles e internacionales hemos librado, será siempre la batalla inicial de todas las batallas de nuestra época. Por eso está bien que, todos los que la hemos vivido de cerca o a distancia, llevemos al papel su sentido y su pasión. […]
España es una tumba, es un desierto cubierto de esqueletos, pero sobre esa piel sembrada de muerte se escribió una gran lección que el mundo ya ha debido aprender. Allí se dio
el ejemplo que otros pueblos han sabido imitar. Y eso es algo. Eso dice más que todas las batallas fulminantes.



El 19 de junio de 1944 nació su única hija,
Himilce, en la actualidad escritora y especialista en relaciones públicas, quien reside en los Estados Unidos. Al año siguiente Novás integró la filial cubana del P.E. N. Club internacional y obtuvo el premio periodístico "Enrique José Varona"por su artículo "Una América sin patitos feos", aparecido en el periódico Información, donde por entonces publicaba dos comentarios semanales sobre diversos temas, con preferencia los de carácter cultural. Algún tiempo atrás había abandonado su trabajo en la revista Ultra por desavenencias con Fernando Ortiz. Continuó en Bohemia, donde atendía las secciones "En pocas palabras"y "Así va la ciencia"y daba a conocer reportajes, artículos, traducciones de diverso carácter y cuentos, preferentemente de temas policiales. En 1948 ganó otro premio periodístico, el "Eduardo Varela Zequeira", con el reportaje "Guerra de nervios en Santa Lucía", que había aparecido en Bohemia en julio de ese año.
En estos años había aparecido en forma de libro su cuento largo No sé quién soy (México, 1945) y en 1946 el volumen de cuentos titulado
Cayo Canas, publicado en Buenos Aires y el cuento "En los traspatios", editado en La Habana.

Entre 1949 y 1951 Lino Novás Calvo vivió años difíciles a partir de su cesantía como profesor auxiliar de francés de la Escuela Normal de Maestros de La Habana. Aparte del impacto económico, experimentó un rudo golpe emocional que gravitó sobre él profundamente. A raíz de este hecho, provocado por no poseer el título que avalara su condición de graduado de esa lengua, matriculó en la Escuela de Idiomas anexa a la Universidad de La Habana y en 1955 concluyó sus estudios, aunque un poco antes había sido restituido a su cargo. Una de las pocas alegrías de esos años, particularmente en 1953, se la proporcionó la oportunidad de traducir al español, por primera vez, la novela de Ernest Hemingway El viejo y el mar (1952), que fue publicada por la revista Bohemia en el número correspondiente al 15 de marzo y posteriormente por la revista Life en su edición en español del 30 del propio mes. Esta traducción fue la única autorizada por el célebre narrador norteamericano. Desde esa fecha ambos establecieron una sólida amistad, una de las pocas que el norteamericano sostuvo con figuras del mundo intelectual cubano.
A finales de los años cincuenta, sin que su estado emocional hubiera sufrido variaciones notables, ya que síquicamente, sobre todo a partir de su regreso a Cuba en 1939, fue siempre un hombre atormentado y sujeto a fuertes crisis emocionales, logró alcanzar cierta estabilidad económica, a la que contribuyó el nombramiento de su esposa como directora de la revista Vanidades. Tras el triunfo de la Revolución en 1959 vio la luz en México su volumen de cuentos
El otro cayo, que reúne piezas de La luna nona y otros cuentos y Cayo Canas. En octubre de 1959 fungió como jurado de cuento del primer concurso literario convocado por la Casa de las Américas. A mediados de 1960 pidió asilo político en la Embajada de Colombia en Cuba. Viajó a Miami y posteriormente a la ciudad de Nueva York. Desde esa ciudad le remitió a su amigo José María Chacón y Calvo una carta fechada el 17 de agosto de 1963 en la cual expresaba el profundo dolor que le provocaba el exilio. Colaboró en varias publicaciones periódicas y, en 1967, fue nombrado profesor de Literatura Hispanoamericana en la Universidad de Syracuse, en el estado de Nueva York. En 1970 publicó el libro Maneras de contar, donde reunió dieciocho cuentos, de los cuales trece fueron escritos –y algunos publicados en el exilio, en tanto que los restantes ya habían sido dados a conocer en sus libros anteriores. En 1973 sufrió un ataque cerebral del cual pudo recuperarse sustancialmente, aunque se vio obligado a retirarse de su cargo de profesor de la citada universidad, que lo despidió con el rango de Profesor Emérito, a la vez que ofreció en su honor un coloquio dedicado al estudio de su importante obra narrativa. Los trabajos leídos en ese evento fueron reunidos en los números 3 y 4, otoño e invierno, respectivamente, de 1975, de la revista Symposium. Sucesivas hemorragias cerebrales lo dejaron paralítico y sin posibilidades de hablar, aunque desarrolló habilidades para pintar. Fue internado en un hospital para inválidos. Falleció en la ciudad de Nueva York el 24 de marzo de 1983. Sus restos fueron conducidos al cementerio de la ciudad de Syracuse. Se cumplía así su deseo expreso de reposar en ese lugar para de ese modo vivir su último y definitivo exilio.

Subir
1/2/3
Inicio

Redacción Editorial: Cira Romero
Diseño Web: Yen Puentes
Corrección Editorial: Ruth Lelyen