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Lino en tercera persona...

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Lino llegó a Madrid en plenas vacaciones veraniegas, lo cual dificultó iniciar su labor. Además, según le comentaba a Fernández de Castro en una carta no fechada, pero escrita sin dudas apenas llegado a la capital española, "el problema del escritor nuevo es bastante difícil aquí, tanto o más que ahí. Los mismos 'consagrados' no están muy bien. ¿Dónde está el 'ambiente' literario que nos figurábamos desde ahí? Nada; se reduce a unas cuantas intriguillas. No hay espacio. No hay donde publicar un mal -tiene que ser malo, porque si no es peor - cuento". No obstante, fue adentrándose en el mundo cultural madrileño y logró entrevistar para Orbe a figuras relevantes como Fernando de los Ríos, Antonio Marichalar, Eugenio D'Ors, Carmen de Burgos; y también escribió numerosos reportajes donde recreó la vida capitalina: los teatros y otros espectáculos artísticos, los toros, la política, el río Manzanares. A la vez su firma comenzó a aparecer con cierta frecuencia en muchas de las más importantes publicaciones de Madrid. Gracias a las gestiones de Chacón y Calvo, entonces Secretario de la Legación de Cuba en Madrid, fue nombrado segundo secretario de la sección de Literatura del Ateneo Científico y Literario, a cuya biblioteca asistía diariamente para preparar sus trabajos y consultar materiales. Como los envíos monetarios de Orbe no eran suficientes, realizó varias traducciones del inglés al español de obras de Aldous Huxley (Contrapunto), de William Faulkner (Santuario), autor que gracias a esta traducción, reimpresa en múltiples ocasiones, se pudo conocer en español por vez primera, y otros autores más. A la vez, sus colaboraciones se hicieron más frecuentes en Revista de Occidente, tanto con cuentos como con reseñas a libros, al punto de convertirse en el escritor latinoamericano más representado en esa importante publicación durante su primera etapa (1926-1936). José María Chacón y Calvo, en carta a Fernández de Castro fechada en Madrid en 1932, valoró este momento de la vida de Novás de manera muy elogiosa:


Sé que sabes bien quién es Lino Novás. Nada he de decirte de la ejemplaridad de su conducta. Un buen escritor es raro siempre. Un buen escritor de honradez perfecta es mucho más raro todavía. A mi me impresiona verle en sus estudios de autodidacta […] Está catorce y más horas en la biblioteca del Ateneo.


Al cesar Orbe en 1933 su situación económica se hizo casi insostenible, por lo que debió traducir diversos tipos de materiales que le entregaban, algunos de los cuales no se publicaron con su crédito como traductor. Fue entonces que sus ideas políticas comenzaron a tomar cierto giro anarquista y llegó a militar en la F. A. I. (Federación Anarquista Ibérica). En 1933 publicó, tras un arduo trabajo de investigación, y por encargo de la colección "Vidas extraordinarias", de Espasa Calpe, la 'autobiografía novelada' Pedro Blanco el negrero, que tuvo muy buena acogida en el mundo intelectual madrileño, incluido el elogio de Don Miguel de Unamuno. En 1935 hizo un viaje a París por breve tiempo, aunque ello le permitió afianzar los conocimientos que había adquirido del idioma francés, al punto que a su regreso a Madrid tradujo para Espasa Calpe, que junto con la argentina Sur, fueron las dos editoras para las que más trabajó como traductor, Los pequeños burgueses, de Honorato de Balzac. A comienzos de 1936 decidió trasladarse a Barcelona, donde continuó realizando labores como traductor y escribiendo para la prensa. Publicó allí la noveleta Un experimento en el barrio chino.

1936-1939. De nuevo en Madrid, el alzamiento militar de julio de ese año lo sorprendió en el norte de la península, mientras hacía un reportaje sobre las cárceles españolas. Regresó a la capital en el último tren que arribó desde esa región y comenzó a vivir, durante tres años, la experiencia de la Guerra Civil Española, conflicto que, en el orden síquico, lo marcó para siempre. No pertenecía a ningún partido político, pero en esos días resultaba imposible no asumir una posición, y se colocó al lado de la República. Comenzó a colaborar en el semanario Ayuda, órgano del Socorro Rojo Internacional, y se hizo miembro de la Federación de Estudiantes Hispanoamericanos. Participó en requisas e incautaciones y se incorporó al Quinto Regimiento como oficial de enlace de la brigada de Valentín González (El Campesino). Pero la muerte no lo acechó en el frente de combate. En la Casa de la Cultura de Madrid fue acusado, ante un auditorio de más de mil escritores y artistas reunidos en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura, de haber publicado varios artículos en contra de los mineros asturianos, lo cual implicaba su fusilamiento inmediato. Fue conducido al madrileño Palacio Spinola hasta que el acusador, Carmona Menclares, presentara pruebas en su contra. José Bergamín se autopropuso para defenderlo, en tanto que las voces de Pablo Neruda, Rafael Alberti y María Zambrano se alzaron en su defensa. Al no poder presentar el citado denunciante la testificación probatoria, fue absuelto, pero el incidente conmovió su siquis de manera definitiva. Asimismo la caída en combate de Pablo de la Torriente Brau lo afectó profundamente. En carta a su amigo Chacón y Calvo, fechada en Madrid el 21 de diciembre de 1936, le expresaba:


Hoy, día 21 de diciembre, me han dado la noticia: nuestro entrañable Torriente Brau ha quedado herido de muerte, en campo enemigo.
Prefiero darle así, brutalmente, la misma noticia. No tengo ánimo para hacerlo de otro modo. Me bastó el tratarle pasajeramente en Cuba, y brevemente aquí, para quererle como a un hermano. Cuba ha perdido (lo damos ya por
perdido): lo hemos percibido todos físicamente; yo lo llevaré en el corazón mientras viva.

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