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Un hombre representativo,
exponente cabal de un estado, de un momento del
espíritu cubano
(
)
sintió intensamente la santa ambición
de todos, la ira de todos; la aspiración
y el entusiasmo de todos; la idea impulsiva y
sublime que agitó y enardeció varias
generaciones de cubanos; fue el alma misma de
esta agrupación humana, y exhaló
de su corazón, vibrante como el bronce
de un combate, sus dolores y sus esperanzas, su
desesperación y su amargura, revistiéndolos
del esplendor de sus versos, en esa íntima
y maravillosa unificación de la poesía,
que parece un sueño, cuando es la realidad
más profunda, la revelación armoniosa
y sentida del fondo de las cosas y del secreto
de las almas.
Manuel Sanguily
En Discursos
y conferencias, t.
I, pp. 244. y pp. 272-273, La
Habana, 1918.
Heredia influye
en la conciencia cubana, en el desarrollo de la
tendencia separatista que él magnifica
en la región del arte. Otras generaciones,
repitiendo con unción sus cláusulas
de fuego, desnudarán el acero, realizarán
la epopeya contra España como él
soñó realizarla.
Manuel de la Cruz
En su Reseña histórica
del movimiento literario de la isla de Cuba.
sus versos definitivos
no han quedado sólo como formas literarias,
repetidas por la justeza de las palabras o la
música del período. Han hecho más:
captar nuestros símbolos más entrañables
fijando la estrella y la palma como emblemas de
la nacionalidad naciente y del paisaje nativo.
Rafael Esténger
Heredia, pp.
221, La Habana,
1938.
Chacón y
Calvo nos relata una de sus entrevistas con Varona,
en que el gran anciano le decía que había
" aprendido a sentir a Cuba, a conocer las
notas propias de la nacionalidad, en las poesías
de José María Heredia, que leyó
en su niñez. Ni Saco, ni Luz, ni Delmonte,
ni Várela, dieron a Enrique José
Varona, gran representativo de Cuba, una visión
tan lúcida y penetrante de la patria como
aquellas poesías, elaboradas casi todas
lejos de la tierra natal. Y me decía el
cubano egregio:
«yo puedo afirmar que no fui yo solo; fueron
todos los cubanos de mi generación los
que aprendieron a sentir a Cuba, a ver sus notas
peculiares, típicas en la obra de Heredia»."
Enrique Gay-Galbó
Nueva
vida de Heredia, pp. 5, Santander, 1930.
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