Jorge Mañach
Luz y “El
Salvador”
“Para Luz (…)
‘patria’ no era todavía
un ideal jurídico-político,
sino de ámbito civilizado. Contemplaba
lo político, si acaso, como algo
accesorio o yuxtapuesto. Lo esencial era
Cuba; y el hacer de ella una ‘patria’,
una tierra digna de padres e hijos, era
cosa de cultura intelectual y moral antes
que nada. Podremos hoy pensar que con
eso no bastaba para el disfrute de una
social dignidad, como lo muestra el hecho
de que nunca se vio Cuba en mayor abyección
que cuando fue más culta. Pero
no nos engañemos: los sustentadores
de aquella vieja cultura criolla no fueron
más que una minoría sofocada
y exigua. El hecho, verdaderamente extraordinario,
de que alcanzaran nivel tan egregio no
puede ocultarnos todo lo que por debajo
y en torno había: una masa humana
heteróclita e informe, y una sórdida
burguesía de peninsulares y criollos
concertados para la explotación
más vil. Lo que Luz quería
no era una mera llama aislada de sensibilidad
e inteligencia; quería una isla
traspasada de espíritu, como la
traspasa el sol. Quería hacer de
su tierra algo más que una expresión
territorial, y de aquella comunidad, amontonada
y primaria, una sociedad verdadera, algo
capaz de <<tener historia>>.”