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BIOGRAFÍA  
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Todo comenzó a partir de la publicación, el 12 de mayo de 1838, de la "Advertencia-Proemio al Elenco de 1835", en la Gaceta de Puerto Príncipe. Este documento había sido escrito y publicado entre 1834 y 1835 a partir de las experiencias de Luz en la reanudación de su labor como profesor en el Colegio de San Cristóbal y el Convento de San Francisco. En él, Luz proponía la reforma de la enseñanza sobre la base del método explicativo de instrucción. En 1835, el documento no provocó reacciones, pero ya en 1838 se había provocado un cambio sustancial en la realidad cubana, en todos los sentidos.

La discusión se desató y se llegó a cuestionar hasta el cómo pensar. La base de las posiciones de Luz era la lucha contra el sistema ético-filosófico propugnado por un pensador francés de la época de la restauración monárquica en Francia de los años ’30, Víctor Cousin. El espiritualismo ecléctico, había encontrado muchos y muy importantes adeptos en América y a él contrapuso Luz el eclecticismo electivo que había aprendido de Caballero y Varela, desarrollándolo con los métodos de observación empírica que habían sido ampliados desde que Varela comenzó su aplicación, y con la filosofía del sensualismo propia de la vanguardia filosófica cubana.

Sin embargo, Luz no pudo triunfar en esta batalla. A partir de los años ’40, se decidiría el destino que debían tomar sus afanes y desvelos. Crea el Colegio “El Salvador”, el 27 de marzo de 1848, ante las disposiciones gubernamentales de suprimir toda influencia criolla en la educación de la isla, donde aplicó directamente sus conocimientos y concepciones educativas.

Por otra parte, se vio envuelto junto con otros cubanos, algunos de ellos amigos personales que criticaron públicamente la trata de esclavos, en la represión que llevó a cabo el gobierno colonial español en la isla en 1844, conocida como "La Escalera". Fue acusado de soliviantar a los negros, ayudando al excónsul británico David Turnbull, reconocido abolicionista, en esta tarea. Fue interrogado, llevado a juicio y finalmente absuelto, ante lo poco sólidas que eran las pruebas en su contra.

A mediados de 1950 se produce un acontecimiento en la vida de Luz que va a trastornar toda su vida posterior. La vida privada de Luz ya estaba, desde poco después de su casamiento, bastante complicada y los reclamos de su esposa resultaban un verdadero dolor de cabeza para un hombre cuya humanidad no cabía en los límites del hogar. Producto de una epidemia de cólera, en agosto de 1850 muere su única hija, adolescente de dieciséis años. El golpe fue tan fuerte que casi un mes permaneció Luz en la casa llorando su amargura junto a la esposa, sin casi hablar con ella. En el fondo de su existencia logró encontrar fuerzas y pronto regresó a las aulas, desde las cuales trató de secar sus lágrimas de padre infeliz.

Los últimos diez años de su vida, Luz los pasó casi completamente en el Colegio. Vivía allí, junto a sus alumnos, una existencia ascética, consagrada al estudio y dedicada al magisterio. La falta de sueño, el exceso de trabajo –que eran normales en él- y una enfermedad, que según Manuel Sanguily era la dispepsia, minaron su cuerpo y en la mañana del 22 de junio de 1862, muere. Así, dejaba de existir uno de los pocos hombres más importantes de la primera mitad del siglo XIX cubano. Filósofo, educador, moralista, político, ensayista, representó a la clase media habanera en sus luchas contra el despotismo colonial desde los púlpitos de la ética iluminista y liberal que el siglo XVIII europeo había traído a Cuba. Soñó una patria de virtudes y para eso trabajó. Fue de la Luz y Caballero un líder cívico que buscó, más que gobierno propio, conciencia propia.

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Redacción editorial: Julio Tang     Diseño: Yalier Pérez
Corrección editorial: Ruth Lelyen y Nora Lelyen
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