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 BIOGRAFÍA  
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En 1828, Luz decide viajar a Estados Unidos y Europa. El motivo de tal decisión fue el gran estrés que había surgido producto de su incansable quehacer como Director de la Cátedra de Filosofía en el Seminario de San Carlos. Muy afectado de los nervios partió en el mes de mayo acompañado de su hermano Antonio y sus amigos José L. Alfonso y José Antonio Saco.

Se proponía reforzar sus conocimientos sobre filosofía y las ciencias naturales, que por aquellos años estaban siendo desarrolladas. Visitó centros educacionales, bibliotecas y museos. Estableció relaciones con varias personalidades como Jorge Tixknor, Henry W. Longfellow, Guillermo H. Prescott, Washington Irving, el canciller inglés Henrique Brougham, el físico Gay-Lussac, Walter Scott, Goethe, Alejandro de Humboldt. Por otra parte, participó en las tertulias de Alejandro Dumas y compartió con Cuvier y Michelet.

Luz regresó a Cuba en 1831. Inmediatamente comenzó a vincularse al mundo educacional que había dejado al partir, con la publicación de escritos sobre el tema educacional en la Revista Bimestre Cubana y con las actividades en pro de la educación que realizaba la Sociedad Patriótica de Amigos del País. En 1832 comienza a ocupar el cargo de Director Literario del Colegio de San Cristóbal, desde el cual comienza a aplicar el sistema de enseñanza explicativo, aprendido en Escocia. Más tarde, al enfermar Antonio Casas, hasta ese momento director general del Colegio, Luz ocupó su cargo. Paralelamente, en 1835 reanudó la enseñanza de la filosofía, esta vez en el Convento de San Francisco, produciendo en el mismo año el Elenco de 1835, tratado de pedagogía que buscaba relacionar el pensamiento filosófico electivo cubano a la labor educativa.

En estos años de la década del '30 del siglo XIX, además de la labor educacional encamina sus esfuerzos en dos direcciones principales: la política y la filosófico-moral. En cuanto a la primera, promueve todo un movimiento político alrededor de la figura de José Antonio Saco, reconocido como el más preparado entre todos los patriotas reformistas, los cuales lo consideraban como la esperanza de la diplomacia cubana en las Cortes Constituyentes de España.
En 1836 se conoce en Cuba la noticia de que Saco ha sido elegido como delegado a Cortes y Luz profundiza sus actividades, tratando de que el ideario reformista que imperaba en esos años no fuera confundido con un independentismo radical que llevara a la ruina las exigencias de los delegados. Igualmente, fustiga a los hacendados criollos y a los peninsulares que defienden la trata de negros esclavos.

Las intenciones reformistas de 1836 se vienen abajo con la negativa del gobierno peninsular de aceptar en Cortes a los delegados cubanos. La palestra política quedó cerrada para los liberales reformistas de Cuba. Luz se centra de lleno en sus labores educacionales y pronto sus esfuerzos se van a ver de nuevo reclamados cuando en casi toda la isla comienza a establecerse una discusión de profundo contenido moral y filosófico, llegando a revelar incluso el trasfondo político de la vida pública del momento.

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Redacción editorial: Julio Tang     Diseño: Yalier Pérez
Corrección editorial: Ruth Lelyen y Nora Lelyen
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