Constituye Sab un personaje modélico: la cifra y
suma del perfecto amante según los valores del Romanticismo
... el decidido feminismo militante de la Avellaneda le
ha inducido a crear un personaje literario que es la concretización
de un mito y de un desideratum epocal ... . El personaje
de color queda reducido por la Avellaneda a simple artificio:
mecanismo encargado de impulsar la acción novelesca;
ser absolutamente falso y convencional, especie engañosamente
única, pero que en el fondo es tópica y genérica.
| José
María Chacón y Calvo: |
Es menester que se diga de una vez y con voz alta: la verdadera
Avellaneda, la Avellaneda de la posteridad, está
reducida a una corta serie de composiciones...
La novela de la Avellaneda [Sab]
es, por su contenido, antiesclavista, aunque el propósito
que la animó a escribirla no fuera el de librar una
campaña abolicionista, sino el de dar vida, en una
narración sentimental, a cuadros y escenas basados
en los recuerdos de su Camagüey natal.
No hay mujer en Gertrudis Gómez de Avellaneda: todo
anunciaba en ella un ánimo potente y viril; era su
cuerpo alto y robusto, como su poesía ruda y enérgica;
no tenían las ternuras miradas para sus ojos, llenos
siempre de extraño fulgor y de dominio: era algo
así como una nube amenazante. ... . Más: la
Avellaneda no sintió el dolor humano: era más
alta y más fuerte que él; su pesar era una
roca...
| Marcelino
Menéndez y Pelayo: |
Lo femenino eterno es lo que ella ha expresado, y es lo
característico de su arte, y lo que la hace inmortal,
no sólo en la poesía lírica española,
sino en la de cualquier otro país y tiempo, es la
expresión, ya indómita y soberbia, ya mansa
y resignada, ya ardiente e impetuosa, ya mística
y profunda de todos los anhelos, tristezas, pasiones, desencantos,
tormentas y naufragios del alma femenina.
Lo que primero se nota en los versos de la Avellaneda es
su dominio admirable de la elocución poética:
su frase limpia, llena, clara, vibrante y armoniosa ...
revela una poderosa y secreta fuerza creadora...
...porque la Avellaneda es parte riquísima de nuestra
herencia cultural, su obra es orgullo nuestro, ejemplo para
nuestros escritores contemporáneos, de rigor en el
tratamiento de la poesía lírica, del drama,
de la novela, de la leyenda (...). Es un ejemplo extraordinario
de escritora, y solamente su afán de no comprometerse
la colocó en una situación de la que ahora
debemos rescatarla. Hagámoslo así, porque
la Avellaneda es nuestra, es cubana, y es grande entre los
grandes escritores de la humanidad.
Le oiréis cantar... la revolución de los imperios,
el triunfo del cristianismo, las fuerzas prepotentes y misteriosas
de la naturaleza... Nada le mueve, sino lo que sobresale,
lo que impone.
... en el manejo del idioma y la vastedad de los lienzos
dramáticos señorea sobre sus contemporáneos.
No seremos nosotros quienes le escatimemos su lugar a la
Avellaneda. Precisamente eso, lugar, espacio, ámbito,
es lo que nunca se le podrá negar. Pero desde el
punto de vista en que estamos situados [Lo cubano
en la poesía], persiguiendo la iluminación
progresiva de lo cubano en nuestra lírica, decrece
notablemente su interés y su importancia, sin perjuicio
del valor absoluto de su poesía, que no pretendemos
fijar aquí. ... Muy criolla fue, sin duda. No obstante
su tendencia a la oquedad formal y su malhadado virtuosismo
métrico, sentimos en ella (y más aún
que en sus versos en la electricidad humana que los rodea)
una pasión, un fuego, un arranque vital que ninguna
poetisa española ha tenido, y que anuncian las voces
femeninas americanas de nuestros tiempos. Ella es ya, completa,
el tipo de la mujer americana...
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