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DE LA FUENTE CON DOS RAMAS
(Fragmento inicial)
"Dos veces vi el
alma, dos", dice Martí, y
llama mi
atención a la frecuencia en él de imágenes de la
pareja, lo doble, los opuestos, simétricamente
dispuestas en ecuaciones de dos pares de versos
(quizás en parte debido el dístico al empleo del
octosílabo, breve para contener la idea completa) con
signo de dos puntos como una bisagra que separa y
reúne, o en alternaciones de estrofas (como las
variantes de «Los dos príncipes»), u ocasionalmente
en un solo verso como esta estupenda, osada
contradicción: "[la mano] de horror y júbilo yerta".
Esas paridades, por su reiteración, permiten
esquematizar el modo de operar el pensamiento del
poeta, y en sus brazos aparecen muchas veces
imágenes oscuras, imágenes de lo oscuro en la
diafanidad de los "Versos sencillos". De este linaje
son:
Sonaba el hacha
en lo espeso
Y cruzó un ave volando.
(De
La espada en el sol, 1989.)
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