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Noticias sobre el poema del Himno Nacional Cubano

Virgilio López Lemus, 20 de junio de 2018

Algo de duda me ofreció al ver la portada del periódico oficial Granma, del lunes 19 de febrero de 2018, celebrando el doscientos aniversario del natalicio de Perucho Figueredo. Nos lo muestran en una especie de foto sobre un caballo, supuestamente escribiendo el Himno Nacional, que en el propio año 2018 cumple su cientocincuenta aniversario. Bajo la imagen, de Armando Contreras Tamayo, se lee: "Representación del momento en que Perucho Figueredo compone la letra del Himno Nacional, en la celebración por el día de la Cultura Cubana". Con ello, se desconoce que el texto final son solo las dos primeras estrofas de un larguísimo poema, que difícilmente Figueredo escribiera sobre un caballo. Pero la tradición cubana dice que Perucho lo escribió "desde la grupa de su caballo", al entrar victorioso a Bayamo en 1868.

Búsquese cualquier edición de La lira cubana, de Regino E. Boti, yo uso la de 1919; entre la páginas 129 y 132 se extiende el Himno Bayamés. Son un total de veintidós estrofas, que requerían concentración de escritura para Figueredo; no había bolígrafo y debía mojar su pluma en un tintero repetidamente, o tener un lápiz capaz de moverse bien y sin garabatos sobre un caballo, concentrado el autor en un metro no tan común, más propio del himno, el decasílabo bien sonoro, muchas veces con acento rítmico en sexta, más visible en el posterior modernismo que en el romanticismo coetáneo del poeta.

Además, Perucho debía pensar muy bien en el entrelazamiento de la rima, a modo de cuarteto (o de serventesios menos frecuentes), pero con la rima del cuarto verso diferente a la de los tres anteriores, para rimarla de modo encadenado con el primer verso de la estrofa siguiente.

¿Tales sutilezas pueden ser logradas sobre un caballo? Bueno, aceptemos que el rapto inspirativo a la entrada de Bayamo, los versos iniciales, la idea, pudo surgir cabalgando; el caballero tendría un lápiz, y tomaría notas. O quizás, como se ve en la lámina, solo está revisando algunas de las páginas del Himno Bayamés, que daría pie al Nacional, cuya música, por cierto, parécese a la de una ópera famosa, cosa que no me atañe desentrañar si fue tomada o inspirada en Las bodas del Fígaro, música nada menos que de Mozart, con libreto de Lorenzo da Ponte. El libreto no nos interesa al respecto, pero algunos acordes, alguna tirada musical… Aún no había cumplido cien años la ópera bufa, pero en todas partes era ya muy famosa en 1868.

Nuestro Himno Nacional es hermoso, comienza corriendo ("Al combate corred…") y termina corriendo ("a las armas, valientes, corred."), como somos los cubanos de inquietos, corriendo siempre para desarrollar nuestras vidas. Quizás sea el único himno del mundo que invite a correr ("¿por que no?, corramos", cito de memoria a Nicolás Guillén). Dice el texto que compila Boti:

Al combate corred, bayameses,
que la patria os contempla orgullosa
no temáis una muerte gloriosa,
que morir por la patria es vivir.

En cadenas vivir, es morir
en oprobio y afrenta sumido
escuchad del clarín el sonido,
y a las armas, valientes, corred.

El amigo Pedro de Jesús ha escrito desde nuestro común pueblo natal, Fomento, todo un tomo de erudición al respecto de las diversas versiones de la letra de nuestro Himno. Contiene noticias claves para fijar su trayectoria hasta la versión que cantamos hoy día, ligeramente diferente de la que reproduce Boti en 1919. Se le ha llamado La Bayamesa.Yo prefiero no hacerlo, para no confundirlo con aquella bellísima canción homónima de José Fornaris: "¿No te recuerdas gentil bayamesa / que tú fuiste mi sol refulgente…", cuya letra también ha sido removida a veces para cantarla (sin ese "te" de la versión de Boti, y en ocasiones se dice acuerdas en lugar de recuerdas), o con la otra bayamesa de Sindo Garay: "Tiene en su alma la bayamesa / virtudes todas y una maldad…".

En la versión de Boti que he reproducido (las dos primeras estrofas del Himno Bayamés, él no le llama Nacional) apenas hay comas, no hay signos de admiración y los versos comienzan casi todos en minúscula, a diferencia de otras versiones. La verdad es que no sé bien por qué no usaron para el Himno la tercera estrofa, hubiese alargado el canto, pero es brillante en lo que ella dice, y usa un color de nuestra Bandera: "Si es mi suerte morir en campaña / combatiendo al tirano opresor, / compañeros adornen mi frente / con guirnaldas de rojo color". Quizás la personalización, el uso del "yo", inhibió la incorporación de esta estrofa, e hizo de nuestro Himno uno de los más breves de toda América Latina, donde los hay larguísimos.

Es bella la sexta estrofa del texto que reproduce Boti, en la cual fulgura la estrella: "No se borre jamás esa estrella / que las hijas de Cuba bordaron / y que nobles cubanos alzaron, / en su libre y feliz pabellón".

La estrofa doce crea una duda histórica, al mencionar el texto de Figueredo a José Martí: "Orientales, cargad al machete: / hemos visto a Martí ordenar, / y al izar la bandera cubana / los contrarios de miedo temblar". Pedro Felipe Figueredo y Cisneros, Perucho, nació en 1818 y murió, asesinado por los españoles, en 1870, cuando Martí tendría diecisiete años. ¿Un palimpsesto en el original de Perucho Figueredo? Habría que buscar la versión príncipe del largo poema, como ha hecho Pedro de Jesús en torno a la letra del Himno Nacional. Pero para 1868, cuando Perucho escribía el poema bayamés que sería nuestro Himno, difícilmente el joven Martí podría "ordenar" lo que correspondería a la Guerra de Independencia de 1895. ¿Quién agregó esa estrofa, o el nombre de Martí en ella, y se la atribuyó anacrónicamente a Figueredo? Buena pregunta para indagar.

¡Cuántos asuntos interesantes quedan por explorar y definir desde la poesía de los fundamentos de la nación cubana!