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Zardoyas entre conflictos y dilemas

Jorge Ángel Hernández, 15 de noviembre de 2018

Un tópico importante en la obra de Ramiro Zardoyas se establece en la dicotomía de los diálogos en sus viñetas, ya sea en el ámbito de las relaciones de pareja, con las cuales puede asociarse cierta asunción del erotismo, como en las perspectivas diversas de opinión, donde pudiera incluirse la aparición de los dilemas. Diálogos que no remiten a palabras o frases específicas, es obvio por las características de su obra, sino a conductas y actitudes esencialmente sociales. Entre ellas persisten patrones más o menos estables y surgen diferencias, casi siempre sutiles, actanciales, que singularizan la estampa. Prima, no obstante, la focalización en la dicotomía que los personajes en conflicto representan.

Ejemplo modal son las dos versiones de una viñeta que confronta el diálogo de una pareja, una a pura línea y la otra en sombras de claroscuros.1 En ambas, los globos de diálogo parten de los genitales y son pastiches de publicaciones periódicas, lo que es posible advertir por su disposición en columnas. Los globos se distinguen apenas por el fondo: blanco el argumento femenino, oscuro el masculino en cada caso. Un detalle en apariencia nimio se añade al plan de distinción entre una y otra: el gesto que las manos amplifican. En la versión a líneas la mano del hombre figura la pequeña cabeza de un ave, acaso un pollo, en tanto la de la mujer sugiere, aunque tímidamente, una llave mecánica. En la versión de claroscuros la mano masculina parece figurar la cabeza de un burro mientras la femenina semeja con mayor claridad la cabeza de un ave de pico largo. En esta, el valor de los dedos es más fuerte, lo que le imprime un carácter inmediato al instante de conflicto. Universo de genitales parlantes y manos zoomórficas cuyas funciones no llegan a acaparar el protagonismo del sentido, aunque ayuden a inclinar la semiosis.

Una importante diferencia desmarca el producto artístico de la perspectiva genérica: mientras en la versión entre líneas la mano masculina es deíctica en tanto la femenina parece defenderse de la acusación, en la versión en claroscuros el contraste se produce a la inversa. Así, el interés del artista se desentiende de tomar partido por una u otra perspectiva de género y focaliza su obra en la antonomasia del conflicto mismo. De ahí que en este caso no acuda a la metáfora, sino a la antonomasia, trasladando a la atención de la sociedad lo que la propia sociedad arrastra cotidianamente. Como la estampa se focaliza en el conflicto, prima el valor del sentido sobre la posible aparición del erotismo aun cuando el dibujo no evade representar genitales y mantener la desnudez de cada personaje. Dos versiones que no se diferencian solo por la técnica sino también, y sobre todo, por la perspectiva que el conflicto representado adquiere en la figuración del sentido antonomásico. El don de Zardoyas para poetizar revitaliza la idea de versionar y, en casos como este, inquieta el pensamiento receptor y lo conmina a ir más allá de la contemplación y de la risa inmediata. Llama a encarar el dilema en el plano receptivo o, lo que es lo mismo, a la participación polémica del espectador.

En una viñeta en la que Zardoyas manipula satíricamente el erotismo, una pareja hace el amor de pie mientras brota del cerebro del hombre una tarjeta de cumplimiento de horario laboral. La significación metonímica a través de este objeto instrumental, como la de otros varios, se expande a otros tópicos de su obra. En este caso un detalle multiplica el sentido hacia varias direcciones semiósicas. ¿Se trata de una pareja vencida por la rutina en el sexo? ¿Estamos ante un caso de sexo por dinero? ¿Representa esa tarjeta, acompañada del reloj, un acto de superación de las expectativas eróticas de tiempo, tan sobrevaloradas en la mitología cotidiana del androcentrismo? ¿Revela tal vez la pesimista reificación del sexo producto de una era industrial, atada al trabajo asalariado? ¿No habrá más actos de semiosis en ese mismo gesto?

No hay que eludir que la mecanización del acto sexual representada por la contigüidad de la tarjeta de cumplimiento de horario laboral sale justamente del cerebro masculino, portador por excelencia tanto del mito de la potencia sexual de requisito como del carácter de usuario antonomásico de la prostitución. La polisemia de la estampa, que bien se vale de la representación erótica, traslada el conflicto al ámbito del receptor y da fe de las posibilidades artísticas de lo humorístico. Difícil es que alguno de los varios sentidos posibles se genere ajeno a la presencia de la risa inteligente, del humor que resuelve artificialmente el dilema, sino que lo cuestiona.

Otra estampa emblemática de la dicotomía en la obra de Zardoyas muestra a dos hombres, brochas en mano, que pintan sus cuerpos al unísono, uno de blanco que imprime su color al de negro en tanto ese otro va convirtiendo al negro en blanco. Curiosamente, parecen llevar ropa. El dibujo es simétrico, con lo que representa, a viva síntesis, un conflicto sin fin. Los elementos de significación se hallan estrictamente concentrados, despojados de detalles que no conlleven a la metaforización de ese infinito conflictivo. Sin embargo, no es un problema de raza lo que representa, a pesar de la confrontación de colores, sino una lucha de humana perspectiva, una revelación de la enconada inconformidad del ser humano que somos.

Enigmáticas resultan dos parejas de individuos que amplían la dimensión del tópico de la dicotomía: una que se automutila y otra que ofrece variantes del lugar donde se imprime la tarjeta de cumplimiento laboral (una vez más la metonimia expresada a partir de una línea de dibujo que busca metaforizar a través del conjunto resultante). En esta última viñeta la dicotomía es más elemental, pues se bifurca entre el cerebro y el bíceps como relojes de marca para cada uno. Los automutilados son más recónditos en sus perspectivas de significación, por lo que la viñeta apunta a un resultado satírico que manipula con sabiduría el humor negro. Como constante, la sociedad es la depositaria del sentido que de sí misma extrae.

No todo es conflictivo en la poética de Zardoyas, sin embargo. Una estampa enmarcada en uno de sus tópicos recurrentes (el universo estrellado) muestra a una pareja que hace el amor en medio de un cielo de estrellas y de luna menguante. La posición es de cúbito supino en tanto manos y pies de cada uno rozan, o sostienen, una estrella específica. Hay elementos de marcado erotismo en la representación. El esplendor del acto sexual se representa no solo en la significación icónica de ese universo estrellado, sino en la variable de la posición elegida para el acto mismo. La sensualidad del dibujo aporta mucho más a lo poético de la circunstancia y hace de la viñeta un pasaje casi estrictamente lírico, aunque determinados trazos no dejen de advertirnos que una ironía de fondo, agazapada, acompaña al idilio receptor.

La metaforización a través de la dicotomía constituye uno de los más llamativos tópicos de relación significante en la obra de Ramiro Zardoyas. Ella se expande, tanto hacia la multiplicación de sentidos en el ámbito de la recepción como en determinados temas que parecen ser eternamente conflictivos en el contexto de las relaciones sociales. No hay moralismo, sin embargo, ni mucho menos patrones sugeridos, sino dilemas que debemos mirar con ojo crítico, satírico, y con mirada autocrítica, de intimidad poiésica. El modo de Zardoyas de llamar a los cuestionamientos goza de una perspectiva felizmente plural, recomendable.

1 Todas las obras a las que se harán referencia aparecen en Zardoyas.com