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Gonzalo Rojas entre nosotros
Ernesto Sierra , 22 de enero de 2008

Está pronta a comenzar la edición 49 del Premio Literario Casa de las Américas y como cada año la Casa tendrá un invitado especial con cuyas palabras quedarán inauguradas las sesiones de trabajo del Premio. La elección de este año es, como casi siempre sorprendente: vendrá a Cuba el poeta chileno Gonzalo Rojas.

La comunidad literaria cubana debe estar de plácemes, y a mí la noticia me da motivo para compartir algunos comentarios en estos Perfiles. Se me acercan amigos, sobre todo, mis estudiantes de la Facultad de Letras para preguntar quién es el poeta que nos visita. La pregunta es legítima. Gonzalo Rojas nació en Lebu, Chile, en el ya lejano 1917; lo que quiere decir que sobrepasa los 90 años. Mis estudiantes tienen 19 o 20. Por demás, Chile tiene en su haber los dos reconocidísimos premios Nobel de literatura de Gabriela Mistral y Pablo Neruda. Circunstancia feliz para el país pero difícil para sus poetas. Es como ser narrador colombiano en el tiempo de García Márquez.

Pero Chile cuenta también en su firmamento poético con una larga nómina de rutilantes vates como Vicente Huidobro, Pablo de Rokha y el también nonagenario Nicanor Parra. Menciono solo estos por estar vinculados de diferente manera a la vida y obra de Gonzalo Rojas. Este último comenzó su vida literaria vinculado al grupo poético que se juntó en torno a la revista Mandrágora, de la que se publicaron seis números entre 1938 y 1941. Para entonces ya oscilaba la concepción de la poesía de Gonzalo Rojas entre los desenfadados aires vanguardistas de Huidobro y los envolventes escarceos románticos del primer Neruda. Creo que en esas tesituras se signa su concepción de la poesía. No en balde cuando recientemente un periodista le preguntó sobre la influencia del surrealismo en su obra, le respondió:

...el surrealismo no ha desaparecido. Como el romanticismo, no ha desaparecido. Además a escala de parentesco, de afiliación, ya se sabe que el surrealismo rescata en gran medida las ideas vertebrales y los fundamentos de los ro-man-ti-cos. Para leer a los surrealistas hay que haber leído a los románticos. Es como para leer poesía de amor, hay que leer poesía mística. Si no, no se entiende. Se entienden porquerías, se entiende la parte externa.

Por su relación con el grupo y la revista Mandrágora, Rojas es considerado miembro de la llamada Generación Literaria de 1938. No obstante, su primer poemario, La miseria del hombre, no aparece hasta 1948. El libro fue recibido con algunas críticas desfavorables, hasta que Gabriela Mistral publica un comentario elogioso sobre el mismo, anécdota que hoy recuerda con modestia el poeta como un hecho “divertido”. Lo cierto es que allí ya aparecen los elementos esenciales de su arte poética, al revelar, como ya mencioné, su acomodo a las estéticas surrealista y romántica, como consecuencia de la herencia de las conquistas de las vanguardias poéticas del siglo XX.

Su poesía es existencial, hedonista a veces, donde pueden aparearse el erotismo y las preocupaciones sociales con detalles de la más sencilla intimidad e indagaciones sobre el ser y su relación con el universo. El siempre discutible pero agudo Anderson Imbert, lo retrata como un poeta que …sin salir de la oscuridad, que es su elemento, se puso a hablar más de sus emociones que de sus pesadillas. Cosa de acentos, pues todo se daba en su poesía introspectiva: romanticismo, creacionismo, superrealismo, existencialismo. A esas cualidades habría que sumar el interés del poeta por el aspecto formal. En su caso el énfasis lo pone sobre la sílaba:

El poeta sabe aunque dice que no, sabe que él es palabra. Uno es palabra. Uno es nada más que palabra. Es como el respiro... No hay que ser un Rilke para afirmar que la palabra existe con la urgencia fisiológica de lo necesario. Yo no sé vivir, ni ver mundo, sino desde ese juego silábico. A Rimbaud le gustaba la vocal, a mí me gusta la sílaba.

Curiosamente, Gonzalo Rojas publicó solo tres poemarios entre 1948 y 1977. No obstante ha sabido combinar su labor poética con otras funciones afines a la vocación literaria y desempeños dentro de la vida social y política de su país y el continente. Ha sido alfabetizador, fundador de revistas, catedrático universitario, diplomático. En esas funciones –como Encargado de negocios- se encontraba en Cuba, cuando se produjo el brutal golpe de estado fascista del 11 de septiembre en Chile, que dio al traste con el Gobierno de la Unidad Popular y segó la vida de Salvador Allende. Fue excomulgado por la junta militar por “significar un peligro para el orden y la seguridad nacional”.

A pesar de esos avatares continuó su obra, entre la que se cuentan los libros: Contra la muerte, (1964); Oscuro, (1977); Transtierro, (1979); Antología breve, (1980); 50 poemas, (1980); El alumbrado y otros poemas, (1987); Antología personal, (1988); Materia de Testamento, (1988); Desocupado lector, (1990); Antología de aire, (1991); Las hermosas. Poesías de Amor, (1991) o Zumbido, (1991).

En 2003 recibió el Premio Cervantes, considerado el Nobel de las letras españolas. También ha recibido el primer Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, el Premio Nacional de Literatura (1992), el Premio Octavio Paz de México y el José Hernández de Argentina. En 2007, a raíz de su noventa años de vida, se organizó en Santiago de Chile el homenaje Gonzalo Rojas 90 Años: Nueve décadas de relámpagos y tormenta.

Hoy, lunes 21 de enero en la Sala Che Guevara de las Casa de las Américas, Gonzalo Rojas dejará inaugurado el Premio Casa. Allí mismo, el jueves 24, se presentará su antología poética, Contra la muerte y otras visiones. Un regalo para los amantes de la poesía y la literatura latinoamericana, quienes tendremos el privilegio de escuchar a este protagonista excepcional de nuestras letras y el quehacer del continente.

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