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La escritora y traductora cubana Emilia Bernal

Olga Sánchez Guevara, 13 de mayo de 2019

Emilia Bernal Agüero nació en Nuevitas el 8 de mayo de 1884, en un entorno familiar caracterizado por su cultura y patriotismo. Su madre fue la poetisa y maestra Concha Agüero y Agüero, hija de Francisco Agüero “El Solitario”, quien a su vez fue primo hermano de Joaquín de Agüero, líder del alzamiento de San Francisco de Jucaral en 1851. La infancia y adolescencia de Emilia transcurrieron en los campos cercanos a su pueblo natal.

Durante la guerra del 95 la familia Bernal Agüero emigró a la República Dominicana, de donde no tardaron en regresar, por no haber encontrado medios de subsistencia. Pasado algún tiempo Emilia se trasladó a La Habana, donde se dio a conocer como escritora y colaboró con diversos periódicos y revistas, como La Nación, Bohemia, Social y El Fígaro.

En sus escritos abordó la problemática del país en su época; ejemplo de ello son sus ensayos Cuestiones cubanas (1928) y Sobre el problema de la raza negra en Cuba (1937). Su aproximación a la figura de nuestro Apóstol quedó plasmada en Martí por sí mismo (1934). Bernal fue también traductora, y entre las obras que trajo al español se encuentran los sonetos del poeta portugués Antero de Quental y el libro Saudades, de la poetisa gallega Rosalía de Castro.

Pasó fuera de Cuba gran parte de su vida, viajando por distintos países de América y Europa. En Barcelona y en Mallorca permaneció varios años, de los que datan su libro Poemes, escrito en catalán (1922), y traducciones de varios autores catalanes, como Joaquim Folguera, de quien tradujo Poesías. Sobre la traducción de este libro dice, en el prólogo, el crítico Alfonso Maseras:

En este caso, el mundo viviente del poeta que recoge y traduce, al través de su propia emoción, los destellos del mundo desaparecido, reanima con su aliento estos destellos y, aun siendo fiel a su esencia, les da una nueva expresión, que es como infundirles una nueva vida. Y esto es lo que ha hecho Emilia Bernal al acercarse, tímidamente primero, pero apasionadamente después, a ese tesoro de sensibilidad y de lirismo que es la obra de Joaquim Folguera.

En 1938 Bernal publicó la antología Mallorca: prosa y verso. En ese mismo año se trasladó a Brasil, donde en 1939 tradujo la pieza teatral Juca mulato de Paulo Menotti del Pichia. Después regresó a Cuba y en 1953 tradujo, del autor modernista brasileño Cassiano Ricardo, Martim Cererê: un largo poema en el que indios, negros y blancos construyen mano a mano su país.

Además de los textos mencionados, Emilia Bernal escribió una novela autobiográfica y varios libros de poesía, y dictó conferencias sobre temas culturales e históricos en universidades de Estados Unidos, Iberoamérica y Europa.

A continuación, una muestra de su quehacer poético:

Árbol

Agua
de mis raíces.
Cal
de mi tierra.
Sol
de mis hojas.
Azul
de mi flor.
Luz
de mis gemas.
Temblor
de mis ramas,
Verdor
toda entera
Árbol
soy
que de ti
vive o muere.

Sobre Exaltación (1928), libro del cual procede el poema Árbol, el periódico español La esfera publicó en 1929 una reseña donde se afirma:

Como en otros libros de Emilia Bernal, musas ibéricas de otra lengua reciben, por gracia estética de la autora, acento castellano. Quiere decirse que añade a su creación personal poesías catalanas y portuguesas, excelentemente traducidas. Cataluña y Portugal están en deuda de tributos espirituales con esta mujer apasionada de sus poetas.

Emilia murió en Washington en 1964, a los 80 años. La Fundación que lleva su nombre, creada en Miami por su nieto Emilio Bernal Labrada, editó en 1999 una biografía de la poetisa, a quien Cintio Vitier incluyó en sus Cincuenta años de poesía cubana.

El 8 de mayo de 2014, al cumplirse 130 años del nacimiento de Emilia Bernal Agüero, su ciudad natal le rindió un cálido homenaje que incluyó la develación de una tarja en la casa donde vivió la escritora, así como un pasacalle animado por la banda municipal de conciertos, y la premiere del documental Emilia Bernal, palabras vitales entre el horizonte y la ribera, de la realizadora Maydelín Olazábal, producido por el telecentro local Nueva Visión y el Centro Universitario de Nuevitas. En la biblioteca de la ciudad se inauguró una sala de literatura para promover el conocimiento de la obra de Emilia Bernal y otras autoras cubanas.