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Los 101 años de Salvador Bueno

Leonardo Depestre Catony, 18 de agosto de 2018

Confesamos que nos motiva escribir sobre el admirado profesor Salvador Bueno. Libros como Cuba, crucero del mundo, Figuras cubanas del siglo XIX y La crítica literaria cubana de siglo XIX, por citar solo tres y todos de su autoría, han intregrado el currículo de lecturas de muchos estudiantes universitarios de humanidades, e igualmente de especialistas, maestros, críticos literarios.

Entre las facetas que más descuellan en la personalidad de Salvador Bueno están precisamente su laboriosidad y su sentido del servicio a la sociedad, que se expresa a través de la utilidad de sus libros. La primera virtud queda plenamente justificada cuando echamos un vistazo a su obra publicada a lo largo de más de medio siglo; la segunda, porque cuanto hizo y escribió tuvo como objetivo divulgar el conocimiento entre quienes leyeran o estudiaran sus textos.

Salvador Bueno se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad de La Habana en 1942, una fecha por la que contaba 25 años. Ejerció el magisterio en institutos de segunda enseñanza y desde ya comenzó a ser el profesor, algo que nunca dejó de ser. Pero también empezó a ser el ensayista édito cuando en 1950 apareció su Contorno del modernismo en Cuba, al cual siguieron Medio siglo de literatura cubana (1902-1952), de 1953; Policromía y sabor de costumbristas cubanos, 1953; Historia de la literatura cubana, 1954 y luego reeditada; Las ideas literarias de Domingo del Monte, 1954;  La letra como testigo, 1957 y Trayectoria de Labrador Ruiz, 1958, entre otros.

El periodismo cultural es una de las vertientes que con maestría desarrolló el doctor Salvador Bueno. Su periodismo —enriquecedor y crítico— lo dio a conocer entre los lectores de revistas y periódicos, nacionales y extranjeros. ¨He querido siempre informar, que también significa en definitiva, formar por dentro. He querido ser útil a mi colectividad, y el periodismo ha sido uno de mis instrumentos¨, escribió en el prólogo de su libro Cuba, crucero del mundo.

Viajó por Estados Unidos, por Europa y nunca dejó de preparar antologías, ni de hacer prólogos a las mismas, ni de seleccionar lo mejor entre lo mejor para hacerlo llegar al público en la depurada esencia de los autores más importantes. Como tal labor no le parecía suficiente, daba clases en la Universidad de La Habana y sus libros se convertían en textos para los estudiantes. Ello, al margen de su asesoría literaria a la Biblioteca Nacional José Martí.

Otros libros suyos fueron apareciendo: Figuras cubanas, 1964; Temas y personajes de la literatura cubana, 1964; Aproximaciones a la literatura hispanoamericana, 1967; Enrique Piñeyro y la crítica literaria, s/f; Cuentos cubanos del siglo XX (Antología), 1975;  De Merlin a Carptentier, 1978; La crítica literaria cubana de siglo XIX, 1979; Acerca de Plácido, 1985; El negro en la novela, 1986; ¿Quién fue Domingo del Monte?, 1986; Ensayos sobre cubanos, 1994, por citar algunos de los títulos más comentados.

Generaciones de estudiantes han consultado los textos críticos y ensayísticos del doctor Bueno, de trayectoria y prestigio sólidos. Muy variados fueron los temas abordados por este estudioso que además preparó una antología de cuentos húngaros aparecida en 1976 y con ellos reveló al lector cubano una narrativa poco conocida.

Pero sucede que este hombre fue también académico en el estricto sentido de la palabra, nada menos que director de la Academia Cubana de la Lengua, con lo cual su currículum resultó asombroso.

Fallecido a los 89 años, el 22 de octubre de 2006, y distinguido con el premio José Vasconcelos, conferido en México, y con el Premio Nacional de Ciencias Sociales, entre otras condecoraciones, del doctor Salvador Bueno escribió el colega y amigo Fernando Rodríguez Sosa que, “quien revise la biografía de este profesor, ensayista, crítico y periodista cubano, podrá comprobar que su más sostenido aporte a la cultura nacional se encuentra, precisamente, en esa capacidad de investigar y divulgar. Porque toda su obra, esa que ha dejado, y deja, tanto en las aulas como en las páginas de libros y publicaciones periódicas, lleva ese signo”.

El centenario de su nacimineto transcurrió, como decimos, sin penas ni glorias. ¡Qué lastima! Este 18 de agosto de 2018 se cumple un aniveresario más de su natalicio, el 101. La fecha no debe pasarnos inadvertida. Salvador Bueno es una personalidad de la cultura cubana.