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Richard trajo su flauta 

Jesús Dueñas Becerra  , 26 de enero de 2017

Richard trajo su flauta, del realizador Miguel Torres, es el título del documental que, inspirado en el poemario homónimo de Nancy Morejón, fuera estrenado en la sala Martínez Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), para evocar la herencia intelectual y espiritual que les legara a las nuevas generaciones de músicos cubanos el maestro Richard Egües (1923-2006), eterno flautista de la legendaria Orquesta Aragón.

Nancy Morejón (La Habana, 1944), Premio Nacional de Literatura, es licenciada en Lengua y Literatura Francesas por la Universidad de La Habana y miembro ilustre de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). En colaboración con Carmen Gonce, escribió la monografía de carácter etno-histórico Lengua de Pájaro, y desempeñó una función clave en la selección del volumen Recopilación de textos sobre Nicolás Guillén.

Autora de una prolífica obra poética, incluida en la antología Novísima poesía cubana, ha colaborado —entre otras publicaciones periódicas— con las revistas Unión, El Caimán Barbudo, La Gaceta de Cuba y Casa de las Américas, y ha sido laureada con disímiles reconocimientos nacionales y foráneos.
 

El audiovisual Richard trajo su flauta recoge los testimonios de los maestros Rembert y Manuel Egües, vástagos de Richard, Frank Fernández, Premio Nacional de Música, y José Loyola, director de La Charanga de Oro, así como de la poetisa y escritora Nancy Morejón y la crítica, escritora y periodista Gladys Egües, hija de uno de los mejores flautistas de Iberoamérica, quienes fueron relatando —desde una óptica eminentemente objetivo-subjetiva y desde sus respectivos enfoques— cómo Richard Egües fue escribiendo su leyenda profesional y personal con la Reina de las charangas cubanas, a la que se incorporó en 1954, lo cual coincidió con la llegada de la emblemática orquesta típica a La Habana.

Entre otros datos de puntual interés, expresaron que uno de los primeros hits de Richard como compositor fue el chachachá Picando de vicio, cuya interpretación por los estilistas de ese ritmo genuinamente criollo, creado por el maestro Enrique Jorrín (1926-1987), marcara un hito en el desarrollo de la música popular bailable, y consecuentemente, revolucionara el mundo sonoro de la flauta en la Perla de las Antillas y fuera de nuestras fronteras geográficas.

En opinión de los entrevistados, las improvisaciones y floreos que Richard hacía —con la flauta de madera primero, y con la de sistema después— devienen únicos e irrepetibles, en los anales de la historia del formato charanguero en la Isla de la Música, además de incluir —en el repertorio de la Charanga Eterna— una forma sui generis de interpretar el son montuno (La muela, La cantina, entre otros títulos no menos importantes).

Richard se separó de la Orquesta Aragón en 1984, y ese mismo año fundó la Orquesta de Richard Egües, que —por razonas ajenas a su voluntad— tuvo una duración efímera, en el pentagrama insular. De dicha agrupación quedaron algunas grabaciones realizadas en el Estudio No. 1 de Radio Progreso, la Onda de la Alegría, y que —de forma esporádica— se escuchan en el espacio dominical Discoteca del Ayer, cuyo conductor fundador fuera el maestro Eduardo Rosillo Heredia (1929-2014), Premio Nacional de Radio.

Según opinión unánime de los testimoniantes, Richard Egües era un verdadero fenómeno poético-musical. En 1998, luego de un período de silencio, regresa a la música y actúa con la agrupación que jerarquiza el maestro Hernán López-Nussa; y posteriormente, es invitado por el virtuoso pianista Frank Fernández para que lo acompañara con su flauta mágica en una magistral interpretación del chachachá El Bodeguero, en el capitalino Teatro Amadeo Roldán, donde fuera largamente ovacionado por el auditorio.

Durante el desarrollo de ese documental, el público presente pudo apreciar una serie de imágenes de archivo que registran con absoluta fidelidad la exitosa carrera de ese ser humano excepcional que responde al nombre de Richard Egües, verdadera gloria de la música y la cultura cubanas.

Foto: cortesía de Gladys Egües

Editado por Heidy Bolaños