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Rodolfo Alpízar y un libro renovado

Fernando Carr Parúas, 31 de mayo de 2017

En la anterior Feria del Libro de La Habana (2017) el público pudo contar con una obra que se ha estado modernizando y renovando a cada rato, según los últimos dictados de la Real Academia Española, y más en esta última edición, pues tiene varias (1985, 1989 [reimpresión], 2001, 2002, 2008, 2016).  Me refiero a Para expresarnos mejor, del amigo Rodolfo Alpízar Castillo (La Habana, 1947), prolífero autor de textos acerca de la especialidad de lingüística publicados en revistas y otros medios, así como de otros géneros.

Su primer libro: El lenguaje en la medicina. Usos y abusos (1983, 2007) fue muy interesante, y ya venía precedido de varios artículos periodísticos de este corte publicados en revistas especializadas. Recuerdo que, en aquel entonces, José Zacarías Tallet se entrevistó con Alpízar para felicitarlo por tan importante tarea.

Rodolfo Alpízar, además, ha publicado Amorosos y disparatados (2001), Sobre un montón de lentejas (1989, 2008), La sublime embriaguez del poder (2008), Brindis por Virgilio (2012) y Robaron mi cuerpo negro (2016).

Quiero hacer hincapié en los trabajos publicados acerca del tema lingüístico, pues también publicó libros interesantísimos, como Felipe Poey, lingüista (1984) y Apuntes para la historia lingüística en Cuba (1989), los cuales deberían estar en los planes editoriales para una segunda edición, pues ya hace años que fueron publicados; uno, el primero de ellos, hace más de treinta años y el otro se acerca a ese tiempo en la que ha habido más de una generación de por medio. En el caso de Apuntes para la historia lingüística en Cuba siempre lo he considerado como un magnífico trabajo que encierra una muy buena cantidad de datos.

Esta quinta edición de Para expresarnos mejor es una “Edición especial por el XC aniversario de la Academia Cubana de la Lengua”, como se expresa en su cubierta, lo cual ha sido un “incentivo adicional”, nos dice en el Prefacio, Alpízar, quien se sintió honrado, según él inmerecidamente (es sabida su modestia, pero quienes lo conocemos y disfrutamos su obra no lo consideramos así), ante la petición de la Editorial José Martí para que el libro se insertara en el homenaje a la Academia. Por cierto, con la actual tirada, Para expresarnos mejor cuenta ya con más de cien mil ejemplares, y todo indica que las ediciones anteriores —todas agotadas— han sido utilizadas por los padres y educadores con la finalidad de que sus hijos y educandos hablen y escriban mejor.

El libro está preparado para dos usos. Uno es para las clases de linguística de profesores o maestros en diversos niveles de enseñanza, y el otro es para el estudio individual, o sea, para la consulta, para el aprendizaje por sus propios medios de la misma población que necesita y quiere expresarse mejor.

El texto trae ejemplos muy ilustrativos de todo lo que se explica. Por ejemplo, en el tema “El acento” —desde la página 13 hasta la página 57— vienen explicados los diferentes casos donde se usa el acento ortográfico —y cuándo no—, ya de manera general y en casos concretos. Uno de estos casos concretos es el del hiato, tan complicado para algunas personas.

Otro que se trata en el tema “El acento” es el de palabras formadas con pronombres enclíticos. La voz enclítico significa ‘Dicho de una palabra átona, especialmente un pronombre personal, que se pronuncia formando grupo acentual con la palabra tónica precedente’. Por ejemplo: Díselo. Acerca de este caso enclítico, Rodolfo Alpízar nos dice en Para expresarnos mejor (p. 35): “Los verbos con pronombre enclítico llevan tilde o no según las reglas generales de acentuación”. Entre los ejemplos que nos ofrece está el de formas verbales agudas terminadas en vocal que, por lo tanto, se acentúan ortográficamente, pero que al agregársele el enclítico forman palabras llanas terminadas en vocal, las cuales no deben llevar tilde.

Veamos estos ejemplos:
•    De miró + el enclítico me= mirome.
•    De cayó + el enclítico le?= cayole.
•    De despegó + el enclítico se= despegose.
•    De está + el enclítico te= estate.

En el tema “La puntuación”, que se desarrolla en el libro a partir de la página 58 hasta la página 147, se trata del uso de la coma, del punto, del punto y coma, así como del empleo de los diferentes signos de puntuación, con muchos y específicos ejemplos. Aquí el primer caso que se plantea es el referido al vocativo. La palabra vocativo quiere decir: ‘Dicho de una expresión nominal. Que se usa en función apelativa’. Por ejemplo: Pepe en: “Pepe, ven aquí, te lo pido por favor”. Al respecto nos expresa Alpízar: “Se usa siempre coma para aislar el vocativo del resto de la oración. Si el vocativo está al principio de la oración, una coma es suficiente para separarlo”. Después nos ofrece varios ejemplos, pero voy a citar solamente uno de ellos:

•     “Niágara undoso, oye mi última voz”.

A continuación, nos dice el autor: “El vocativo puede ir en medio de una oración, en cuyo caso se necesitan dos comas, una antes y otra después”. Se incluyen varios ejemplos, y copio dos:

•     “Te aseguro, María, que no pude venir antes”.
•    “Todos, querido amigo, pensamos en usted”.

Después, aclara la última forma en que aparece el vocativo: “También puede aparecer el vocativo al final de una oración. En ese caso va precedido por una coma”, y entre los ejemplos citados está el siguiente:

•    Déjese caer por aquí, hermano.

Y finaliza así: “El uso de la coma para separar el vocativo no es opcional, sino obligatorio”.

Otro de los temas que se han tratado en este libro de una manera amplísima es “El gerundio”, que comienza en la página 157 casi hasta el final.

Además, en el libro aparecen apéndices y algunos anexos que van a ayudar mucho al lector.

El libro no será de cabecera solo para los estudiantes de diferentes niveles, quienes con él podrán satisfacer cualquier duda sobre el tema, sino que será de gran utilidad para todas las personas interesadas en expresarse mejor (el título así lo indica). También para quienes tienen ante sí la preparación de una tesis, ya sea de grado o de posgrado, pues hallarán en él las aclaraciones necesarias en cuanto al uso de nuestro idioma.

 

Editado por Yaremis Pérez Dueñas