Apariencias |
  en  
Hoy es miércoles, 17 de julio de 2019; 7:14 PM | Actualizado: 17 de julio de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 319 | ver otros artículos en esta sección »
Página

El mundo de Teresa Melo

Enrique Pérez Díaz, 02 de julio de 2019

Una nueva edición de El mundo de Daniela aparece entre las novedades de la Feria Internacional del Libro por la Editorial Oriente, en la gustada colección de libros para niños Ala y espuela. Hablar de esta serie es decir del rigor en la selección, de la apertura hacia un catálogo de obras infantiles con autores de alta jerarquía y atractivas ilustraciones que con un formato agradecido hacen de los pequeños una provocación para la lectura.

Hablar del libro de Teresa Melo es retrotraerme algunos años atrás cuando apareciera su primera edición que se publicó en el extranjero y con su incorporación a la nómina de autores que en Cuba escriben para niños, ya nos demostrara a todos lo excelente poeta que siempre es, sin bajar el nivel al dirigirse al público menudo. Teresa es siempre ella, incluso en libros posteriores como El cuento del cuento publicado por la Editorial Gente Nueva, o los relatos sobre su gato, que Selvi Ediciones, de Valencia, le ha editado para varias Ferias Internacionales del Libro.

El asombro me ayuda a escribir estas palabras, que como alfombra mágica y puente de sueños tiendo a los poemas  de Teresa. La urgencia, que siempre apura por la nueva y feliz edición de El mundo de Daniela, libro de Teresa Melo, original hasta la singularidad dentro del contexto de la poesía cubana (y reitero, poesía, no solo poesía para niños) pues eso es este texto que hace tiempo le inspirara su pequeña de tres años: un libro de poesía que, por esa rara fortuna pocas veces encontrada consigue romper cualquier barrera de edad o destinatario.

Quizás en su singularidad y ruptura de moldes sea que radique precisamente el asombro que causa este libro sencillo como el que más y profundo como pocos. Teresa, capaz de asombrarse cada día, incluso con lo cotidiano, nos regala 20 pequeñas joyas que rescatan cada instante, motivo, temor, deslumbramiento, pálpito, hallazgo, penar, deleite, inquietud, sonrisa, vislumbre de su musa Daniela.

Daniela, niña inquieta, cuestionadora, atrevida como todos, capaz de abrirnos con la mirada de sus ojos un mundo nuevo para nosotros, inexplorado no en virtud de lo desconocido, sino precisamente por lo poco atendido. Es así que, de modo tan diáfano como creativo, la Melo consigue en cada línea de sus versos apertrecharnos a sus lectores (y ya devotos confesos) de una mirada sobre las cosas que conforman el entorno de un menor, que se crece ante nosotros por sus preocupaciones e incertidumbres lógicas de su edad.

Y el verso, como la prisa en descubrir-explicar cada cosa hallada y el asombro por tantos descubrimientos, fluye de manera libre y segura. Teresa y Daniela, dos y una misma en sus intenciones de buscar las razones o (sin) razones del mundo en que viven, hacen nacer el milagro de que la poesía brote sin moldes o ataduras. Liberadas por fortuna de las más tradicionales formas de la versificación dedicada a la infancia y de muchos temas ya usados hasta el hastío, Daniela, en la voz de Teresa o la Melo, con la voz de su musa e hija, escapan libres como sus versos y nos convidan a entender una filosofía de la vida, no apegada a convenciones o postulados sino precisamente surgida a partir de la lógica de su experiencia vital.

Como todo libro de crecimiento —y valga decir que este lo es— El mundo de Daniela renovó desde su primera aparición hace unos tres lustros el cuarto de los libros cubanos de poesía pensada, dirigida o que toma al niño como esencia y sustrato. Sin abstraerse de los cánones que suelen conformar el universo infantil: animales, objetos, seres cercanos, sustos, etc., Teresa consigue, sin embargo, dotarlos de una nueva envergadura —más trascendente y capaz de superar lo aparentemente trivial de este entorno— y adentrarse incluso en intertextualidades con obras clásicas o contemporáneas o preocupaciones de nuestro tiempo que hacen de su libro una de esos raros avíos en los cuales, desde la más inmediata sencillez, se consigue la ansiada y remota universalidad.

En cada línea de estos versos va surgiendo una ética del vivir, la ética de quien defiende los valores del ser humano por encima de cualquier otro y los presenta a un menor, no como una jaula llena de cerrojos, sino como la puerta que se abre a su entendimiento y albedrío.

Desde la primera lectura de El mundo de Daniela supe que estaba ante un libro especial. Hoy, mientras de nuevo hilvano estas palabras portadoras de mi admiración y respeto, lo confirmo de nuevo. Solo alguien muy profesional y con pleno dominio del arte poético es capaz de obrar misterio semejante en un libro nacido desde, por, con, para, junto… a la infancia que, como la amistad —Y Teresa Melo demuestra ser la mejor amiga y cómplice de Daniela y viceversa— infunde en nosotros un concepto de infinidad capaz —como solo consigue hacer la literatura perdurable— de romper todas las edades, los tiempos y las distancias.

La niña Daniela, hoy una bella joven, con novio, estudios y una vida por delante, se mantiene eternamente incólume, gracias a la magia poética de su madre y mejor amiga. Su imagen traviesa y asombrada navegará por siempre entre las páginas de este libro singular, que como todo prodigio literario, no pierde su hechizo pese al paso del tiempo, ese enemigo olvidadizo y cruel.

La paloma de vuelo popular
Nicolás Guillén
¿Cómo era el Che?
ICL
Enlaces relacionados
Reforma constitucional
Decreto No. 349
Editorial Letras Cubanas
Editoriales nacionales
Editorial Capitán San Luis