Apariencias |
  en  
Hoy es viernes, 18 de octubre de 2019; 7:49 AM | Actualizado: 17 de octubre de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 212 | ver otros artículos en esta sección »
Página
Medio siglo de traducción y edición de las literaturas anglo y franco caribeñas en Cuba
Lourdes Arencibia , 26 de mayo de 2009

En el mes de febrero, y casualmente el dia en que se inauguraba en nuestra capital la 18 Feria del Libro  2009, falleció consumido ya su frágil organismo por un largo y penoso padecimiento, nuestro querido colega y entrañable amigo Emilio Hernández Valdés. Su notable erudición marchó  siempre pareja con su ejemplar modestia, afabilidad e integridad. Fue profesor universitario, investigador de literatura caribeña, traductor destacadísimo, editor de los mejores de nuestro país, asesor literario de varias prestigiosas instituciones. Personalidad y persona tras una sonrisa que podía ser tímida, abierta o juguetona  que subrayaba  el bigote frondoso.
A Emilio Hernández le deberé toda la vida  su invalorable y empecinada lealtad, el consejo oportuno, el dato complementario,  el libro que me hacía falta , el giro olvidado, la colaboración imprescindible, en suma:  el ser y el estar de las presencias necesarias. Siempre hablábamos de compartir el proyecto de historiar la traducción, en Cuba, y en el Caribe y de trabajar, insistir y empujar donde fuera, aunque llegásemos a ser inoportunos y molestos, para lograr la traducción y edición de materiales esenciales que contribuyeran a la formación de los jóvenes en las literaturas de una región tan plurilingüe, diversa y carente como la nuestra. El texto que entrego  para que se publique si se juzga  decoroso -aunque carece de toda pretensión y valores literarios- lo presentó Emilio hace algún tiempo en su versión original –y luego me propuso que completase yo, ya estando él en Santo Domingo en su última etapa como profesor, - en un evento de Traducción celebrado tiempo atrás en la Habana,  organizado por las editoriales José Martí y Arte y Literatura del ICL y permanece inédito. Cumplo con la voluntad  de Emilio, al intentar divulgarlo en su versión actualizada,  en homenaje también a los 50 Años de Casa de las Américas.    

Lourdes Arencibia, La Habana, abril de 2009.      

  

La difusión de las literaturas del Caribe en lenguas francesa e inglesa se inició en Cuba en la década de los años 60. Por el volumen y la calidad de los textos publicados puede afirmarse que nuestro país ha sido y es el mayor promotor en el ámbito ibero-latinoamericano de esta importante y aún  poco conocida producción literaria. A ello ha contribuido su inclusión en el Premio Casa de las Américas, donde ambas concursan a titulo individual desde 1976 y 1979, respectivamente. Huelga destacar que la mayor parte de los títulos publicados son las primeras traducciones de dichas obras al español y una parte considerable de ellas constituye sus primeras versiones a otro idioma distinto del original. A ello se añade una circunstancia no menos meritoria: todas esas obras han sido traducidas por nuestros mejores traductores literarios, no pocos de ellos especialistas del tema o grandes conocedores de la producción literaria y de la cultura caribeñas.

En el segundo lustro de la década de los 60 se celebraron en la Habana varios eventos polìticos y culturales que tuvieron gran repercusión internacional y a los que concurrieron renombrados líderes politicos e intelectuales de todos los continentes. Me refiero, en primer lugar, a la Primera Conferencia Tricontinental, efectuada en  enero de 1966. Un año después, en el verano de 1967, tuvo lugar la Conferencia de la Organización latinoamericana de Solidaridad , más conocida por su sigla OLAS, que fue precedida en solo una semana por un acontecimiento cultural de gran repercusión en aquel momento, la exposición del Salón de Mayo francés en nuestra capital, al que asistieron numerosos intelectuales europeos solidarios con Cuba, principalmente franceses. Este cónclave, en buena medida, preparó el terreno para una reunión más trascendente,: el Congreso Cultural de La Habana, que en enero de 1968 congregó a medio millar de escritores, artistas y pensadores progresistas de más de 70 paises, conmovidos aún por la caída de Ernesto Guevara en Bolivia y conscientes de la responsabilidad del intelectual ante los problemas de los paises del llamado Tercer Mundo. En nuestra opinión, y en ello coincido con  Lourdes, faltan trabajos que analicen  el tema : Cuba y Mayo del 68 en Europa.a la luz de todos estos encuentros.
 
Si hacemos mención de estos eventos, y los acotamos a nuestras esferas comunes de actividad es porque consideramos que  en su momento, cuando hagamos la historia de la traducción en Cuba en el periodo revolucionario, -ya que el quehacer mediador en la comunicación de los traductores e intérpretes cubanos arranca por supuesto muy atrás-, tendrá que tomarse en cuenta la significación y peso de la participación profesional y presencial que en esos cónclaves tuvo un grupo por entonces jovencísimo de personas y valorarse  qué papel desempeñaron en el desarrollo emergente, aunque en buena medida precipitado, de muchos aspectos y modalidades del ejercicio traduccional en nuestro país. Auténtico e inolvidable reto que demandó la constitución acelerada de una fuerza institucional, formada principalmente por estudiantes de nivel medio y recién egresados del superior, por profesores de idiomas y por personas que tenian mayor o menor dominio de alguna lengua extranjera.

En aquella experiencia, Julia Calzadilla, María Teresa Ortega, María Josefa Gómez, Ester Muñiz de las Cuevas, Elena Aub, Nancy Morejón, Carlos López , Ester Tato y los dos coautores de este trabajo, 1  junto a otros,  que con el tiempo devinieron también traductores literarios multilaureados y reconocidos dentro y fuera del país, probaron sus armas por primera vez como reales pioneros en la traducción simultánea, la interpretación consecutiva, y la traducción de mesa,. Estas reuniones, que tuvieron amplia divulgación entre la población de nuestro país, contribuyeron a despertar el interés por conocer la vida y la cultura de los países allí representados e incitaron a muchos de los que en ellas trabajamos a conocer más acerca de  esas naciones, principalmente de los países de Asia y Africa, de los que en verdad, casi nada sabiamos

Procedentes de muy variadas profesiones, en su mayoría con  nivel universitario, muchos fueron los que escogieron para siempre la profesión de mediadores a partir de aquellas experiencias bisoñas  No pocos la siguen alternando hasta nuestros días con tareas de promoción cultural y docencia, o son a la par  escritores, ensayistas, editores, poetas, en una dedicación permanente que ya alcanza medio siglo de aportes sostenidos a la cultura nacional. No es falso asegurar que mis vocaciones de editor y de docente, se nutrieron de algún modo  en aquellas experiencias.

Aunque a la Tricontinantal y a Olas asistieron delegaciones de prácticamente todas las Antillas anglófonas y francófonas, la mayor parte aún con estatus colonial, no consideramos sin embargo, que este contacto inicial haya sido el definitorio para sembrar el interés por familiarizarnos con esos vecinos del Caribe ignoto y diverso, aunque por aquellos días se hiciera cotidiano sentarse a desayunar en una banqueta de la cafetería del Habana Libre junto a Cheddi Jagan o responder el saludo a un señor negro con  espejuelos dorados, muy cortés, que era el alcalde de Fort-de-France y que luego supimos que se llamaba Aimé Césaire, y era un poeta muy importante a quien Lezama Lima dedicó un poema dado a la estampa después en la mítica Origenes.  ¡Qué distante tenìa entonces Lourdes Arencibia de su imaginación que lustros más tarde asumiría  el completamiento de la traducción que del Cahier d’un retour au pays natal  de aquel  señor de los espejjuelos se  había hecho en español  tan temprano como en 1942, gracias a la impecable factura de otra cubana:  Lydia Cabrera ilustrada por Wifredo Lam,  ni que tendría en sus manos para hacerlo el inencontrable facsímil  de la primera edición de Molina y Cia donado a la Biblioteca Nacional por Roberto Fernández Retamar! ¡Qué ajeno estaba yo mismo a que tendría muchos años después la ocasión de intervenir en el lanzamiento de esa traducción en la hermosísima edición que tanto impacto ha causado entre los intelectuales del patio y que  regala a Cuba la Fundación Sinsonte de Zamora! Pero para quien crea que las casualidades no existen, vale apuntar que ya por entonces Nancy Morejón había pensado en hacer su tesis universitaria sobre Césaire y que cuando Lourdes Arencibia se acercó en su momento a la traducción del artículo de James Arnold para la Revista Casa titulado : La proyección de la obra poética de Césaire (217, oct-dic. 1999: 119-122) que hasta incluía estrofas del poema A Césaire de Clayton Eshleman, lo hizo ¡como quien se reencuentra con un viejo conocido!

Sin embargo, la real fascinación de aquellos años iniciáticos fue Africa con su  literatura y trascendencia ancestral en nuestra formación nacional. Se estableció así una especie de viaje triangular desde Cuba a Africa para regresar al Caribe. Se nos hicieron familiares  los nombres de Mongo Beti, Ferdinand Oyono, Wole Soyinka, Amos Tutuola, David Diop, Oousmane Sembene, Nadine Gordimer  y, por supuesto, del entonces Papa de las letras africanas, Leopold Sedar Senghor cuyos poemas hoy traduce para  el sello Sur , la investigadora  Mirta Fernández,  y con él y los dos antillanos: Césaire y León Gontran Damas, el controvertido poeta guyanés, pudimos completar  la Santísima Trinidad de la negritud,

En mi caso, y en el de muchos otros, entonces estudiantes de la escuela de Letras, la inclusión de un Seminario de Cultura y Literatura Antillana en las licenciaturas en Lengua y Literatura inglesa y francesa contribuyó a motivarnos más en esa línea de investigación. Magaly Muguercia y Reinaldo García Ramos estaban en ese grupo, amén de una misteriosa mujer, especie de Bruno Traven en nuestro medio,  que se hacía llamar Regina Marcos, a quien nunca pude conocer y que pudo ocultar su identidad, quién sabe, con ese seudónimo.

La salida en 1966 del memorable número monográfico de la Revista Casa de las Américas, dedicado al tema ”Africa en América”, no sólo contribuyó a reforzar y nutrir el interés de aquel pequeñisimo grupo de estudiosos , dándoles a conocer obras capitales de reciente aparición de aquella literatura. Se trataba de títulos  como Los condenados de la tierra de Franz Fanon y Lumumba o una temporada en el Congo, de Césaire , de quien a finales de ese mismo año se representaría la Tragedia del Rey Chistophe, publicada un año más tarde por la revista Conjunto, una de los seriados especializados en teatro  del importante grupo de revistas culturales que llevan el sello de  Casa de las Américas.  Y con la publicación además, en 1969, del volumen Poesía , se expandíó  la difusión en Cuba de  lo más significativo de la obra poética de Césaire, -aunque  con traducción del chileno Enrique Lihn y prólogo de René Depestre, quien a la sazón residía en La Habana-, acciones todas que  sentaron  bases para el reconocimiento entre  un publico ya más amplio, de los altos méritos que caracterizaba la producción literaria francoantillana.

Hablando de Conjunto, y dando un salto hacia delante en el tiempo, me ha parecido oportuno señalar que gracias a la sensibilidad de Vivian Martinez Tabares y de Omar Valiño, dos de sus más fervientes impulsores, Lourdes Arencibia pudo introducir en esa Revista el tema poco atendido de los traductores de y para el teatro en general y caribeño en particular, y destaca el empeño de Nancy Morejón, Roberto Blanco,  Roberto Fernández Retamar,  y Rogelio Martínez Furé, entre otros, en traducir obras teatrales.  
Salvo la obra de Fanon, que poco antes se había publicado en Méjico por cierto traducida por la recién desaparecida intelectual  de origen cubano, Julieta Campos , todos estos textos fueron trabajados por primera vez en Cuba.

Otro antecedente de este interés por las letras caribeñas, aunque en este caso circunstancial, es la traducción del poemario Mineral negro, del poeta haitiano René Depestre, realizada en 1962 por Virgilio Piñera,  destacado y recurrente traductor literario quien más tarde también entregará otras versiones de obras de esta literatura, como Así habló el tío de Jean Price-Mars, eminente etnólogo e historiador de Haití , también en primera versión a nuestra lengua. Por entonces, es la revista Gaceta del Caribe, la que recoge en sus páginas  textos traducidos de Jacques Roumain y es asimismo Depestre quien adapta para el ICAIC la novela Gobernadores del Rocio de  ese propio autor en la que se inspira el guión de la película Cumbite (la obra por demás, ya había sido publicada en 1961 por la Imprenta Nacional de Cuba).

Cabe señalar que en esta producción hubo obras que no fueron traducidas en Cuba ni por traductores del patio o residentes en el patio, pero que testimonian esta voluntad de las autoridades editoriales del pais en divulgar la literatura antillana.  Así lo ilustran Compadre General Sol de Jacques-Stephen Alexis (1974) y Sena, de Fernand Hibbert (1977)  Y el propio Depestre, ya no como traductor,sino como autor, es seleccionado por la editorial Arte y Literatura en 1975, para publicar  la traducción de Pedro Arce de su novela El palo ensebado.  Conviene recordar que serán Nancy Morejón, Roberto Fernández Retamar,, Heberto Padilla ( traductor de la mayor parte del poemario Un arcoiris para el occidente cristiano, editado en 1967), Max Figueroa, (traductor de Cantata de octubre a la vida y la muerte del Comandante Ernesto Che Guevara, 1968) y ocasionalmente Nicolás Guillén y Virgilio Piñera, los traductores habituales de René Depestre en Cuba. Quienes conozcan a todos estos escritores/traductores no dejarán de reconocer que el haitiano siempre se puso en buenas manos y en este contexto no es ocioso destacar el peso que tuvo en la vida intelectual cubana de estas etapas fundacionales sobre todo en Casa de las Américas y en particular, en la difusión de la literatura antillana , que por cierto, era la suya propia.

Ahora mismo, la Fundación Sinsonte, de cuyo Consejo Editorial  forma parte Lourdes Arencibia,  ha dado acogida a un nuevo y muy reciente título de este poeta quien a una edad bastante avanzada, reside permanentemente en Europa, aunque su hijo continúa  viviendo en Cuba.  La entrega  del poeta de Haití  traducida en Burdeos , lleva por titulo:  Omisión de socorro a poetas en peligro, Por cierto que Depestre se ha dirigido por escrito a la Fundación Sinsonte  para patentizar su  agradecimiento por habérsele concedido  espacio en esta colección de vocación antillana que se realiza en colaboración con Cuba2.

A pesar que desde 1972 se establecieron relaciones diplomáticas entre Cuba y Jamaica, Trinidad y Tobago, Barbados y Guyana, no fue hasta 1976 que se produjo el despegue de la traducción y difusión de la literatura anglocaribeña en nuestro medio. La aparición de las traducciones del inglés en general fue algo más tardía en comparación con la producción francófona, si se exceptúa la de un texto del trinitario C.R.L. James titulado Poder negro, (Casa de las Américas 8 (48) may-jun 1968: 2-15) Pero la de su obra Los Jacobinos negros que inicialmente debió estar  en manos de los lectores para el Congreso Cultural de La Habana, se acaba de publicar justo en 2008.

Y salvo dos títulos publicados con el sello Casa de las Américas por la profesora inglesa Jacqueline Kaye, quien se ejercía por entonces en la Universidad de la Habana : La historia de la novela antillana de lengua inglesa (1971) y Literatura y subdesarrollo y el subdesarrollo de la critica literaria (1972)  prácticamentde no se publicó nada, a no ser  un título de Eric Williams, entonces primer ministro de Trinidad y Tobago en ocasión de su visita a Cuba : Capitalismo y esclavitud, traducido por Daniel Rey y Francisco A.Gómez.  Justo es destacar también  que los traductores de literatura francófona, salvo en el caso de Arce,  fueron  prácticamente todos poetas o escritores,  lo cual no ocurrió con esa homogeneidad en el caso de los traductores del inglés, con excepción de Eliseo Diego, Ester Pérez, Roberto Fernéndez Retamar, David Chericián .. y más recientemente con  Jesús David Curbelo, Julio Llópiz  y otros que escapan a nuestra memoria. 

Párrafo aparte merece por supuesto en este devenir, el  caso de George Lamming, un colaborador de primera linea  en este empeño, admirablemente traducido por María Teresa Ortega,  cuya huella en Casa para la literatura de las  Antillas anglófonas que obviamente de su mano fue ganando en consistencia y reiteración,  ha sido parecida  a la del período de Depestre para la francófona en su momento. Lo propio cabe decir del profesor jamaicano residente en Canadá,  y traductor a inglés de Guillén,  Keith Ellis , doctor Honoris Causa por la Universidad de la Habana y asiduo colaborador de la revista Casa  cuyos textos María Teresa Ortega también ha traducido con excelencia  y quien acaba de promover, aunque no ha visto aún la luz,  en unión del dominicano Rei Berroa y con financiación venezolana,  una abarcadora  antología de poesía caribeña anglófona titulada West Indies Poetry en la que participaron  (por orden alfabético) : Lourdes Arencibia Rodríguez, Mario Benedetti, Julia Calzadilla Núñez, David Chericián, Carolina Cintra, Cos Causse, Eliseo Diego, Keith Ellis, Samuel Feijóo, Francisco Garzón Céspedes, Pablo Armando Fernández, Roberto Fernández Retamar, Bernardo García, Adelaida de Juan, Julio Llópiz Pacheco, Trinidad Mendoza, Mireille Milfort Ariza, Nancy Morejón, Manuel Moreno Fraginals, Ana Ramos, Daniel Rojas-Orrego, Joaquín G. Santana, Miguel Serrano, Luis Suardíaz, y Luis Toledo Sande

De manera que una vez más, fueron Casa de las Américas y Roberto Fernández Retamar con su equipo de colaboradores quienes abrieron espacios: primero al publicar lo que sería el texto introductorio al primer libro sobre el tema que se dio a la estampa a la par en la Colección Literatura latinoamericana  Introducción a la narativa antillana de lengua inglesa con la mediación de Blanca Acosta, Samuel Goldberg e Ileana Sanz y  tan solo unos meses después, Cuentos del Caribe (enero de 1977), que dedica su número 91 íntegramente a las Antillas de lengua inglesa, verdadera antología de autores y textos fundamentales de esa literatura.
 
Me detengo aquí para hacer algunos comentarios sobre la significación de Cuentos del Caribe. Se trata de una selección de textos representativos de esa narrativa, traducidos por quienes entonces eran sólo tres alumnas  de la Licenciatura en Lengua y Literatura Inglesas : Esther Muñiz de las Cuevas, Blanca Acosta y Esther Pérez, y quienes bajo la orientación del profesor norteamericano Samuel Goldberg, impulsor principal de los estudios de las literaturas anglo y franco africanas y antillanas de la Universidad de La Habana, y con la colaboración de la profesora Ileana Sanz, se dieron a la tarea de traducir esos textos. Terminada la obra, me tocó a mi buscar la forma de publicarla. No me resultó difícil lograrlo pues cuando se lo propuse a Antonio Benìtez Rojo, quien se asombró ante la magnitud y la calidad del trabajo realizado, a toda prisa la incluyó en el plan editorial de Casa.

De esa labor  también salieron los textos que el Ministerio de Educación seleccionó para incluirlos en sus planes de estudio como Cazador cazado de Jan Crew, que por lo menos dos generaciones de estudiantes de preuniversitario han leido y estudiado. Sus traductoras, en mayor o menor medida continuaron  su vinculo con esta literatura, principalmente Blanca Acosta, quien no solo a partir de entonces ha traducido obras de autores de primera lìnea, como el Premio Nòbel Dereck Walcott de Santa Lucia, y como a Kamau Brathwaite, amén de a otros muchos, sino que devino una notable investigadora del tema  y autora del texto La literatura de habla inglesa del Caribe publicada por  la editorial Pueblo y Educación (1986) A Esther Muñiz,  se debe la traducción de la novela del jamaicano Roger Mais Las montañas fabulosas, (1978)  En cuanto a Ester Pérez, una de nuestras mejores traductoras literarias de cualquier periodo, devenida también  una especialista de primera línea en literatura caribeña anglófona,  coloca su listón mediador a alturas verdaderamente cimeras no solo en estos proyectos, sino con su versión de Las cosas se deshacen, del nigeriano Chinua Achebe.

En 1976 y 1979 respectivamente, se produce en Casa de las Américas otro hecho que significó un  real un espaldarazo a la traducción y difusión de las literaturas anglo y francaribeñas en Cuba: : su incorporación  al premio Casa de las Américas  en cuyas bases  quedaba   establecido el compromiso editorial de difundir los trabajos laureados en español. El tema antillano ha ocupado desde entonces hasta hoy un lugar prominente entre los galardonados.. El cubano José Antonio Benítez obtuvo el premio de ensayo con  Antillas:colonización, azúcar e imperialismo. Edward Kamau Brathwaite se alzó con el de poesía por Black Blues; el guyanés Noel Williams con el de novela por Ikael Torass y el jamaicano James Carnegie lo mereció por Deuda saldada. Blanca Acosta, Eliseo Diego y María Teresa Ortega respectivamente,  se encargarían de llevarlos al español. A esta última traductora corresponden las versiones de En el castillo de mi piel (1979), una de las novelas más importantes de la literatura anglocaribeña y la no menos notoria Partes de mi ser (1988) ambas de  G. Lamming, pero igualmente tradujo la novela Black Midas de Jean Carew (1983) y más recientemente aún, la colección de Ensayos,  también de Lamming . Raquel Costa traduce a su vez En el mar de los zargazos (1982) de Jean Rhys, de Dominica.

No menos importante es la relación de los laureados francófonos: a  Ernst Pépin, ya premiado por Remolino de palabras libres (1991) Lourdes Arencibia le traduce La pantalla Roja,  una novela que se premia por unanimitad en la edición 2000 del premio Casa por un jurado que integran la Arencibia, Nancy Morejón y la portorriqueña Ana Lidia Vega

De nuevo, años después, un número monográfico de la revista Casa rinde homenaje  al Caribe. Esta vez en ocasión de los Doscientos años de la Independencia de Haití. (243 oct-dic, 2003). La traducción de los `poemas corre a cargo de Nancy Morejón, Luis Marré, Aurelia  Martínez o Leopoldo Mesa. Lourdes Arencibia se ocupa de traducir a  Gérard Pierre –Charles  La economía de Haití: el impulso creador a la degradación La figura de Toussaint en el espacio triangular de Max Dominique; y el cuento de Giscard Bouchotte Blackout,  pero el artículo de Michel Dash Modernismo, modernidad y otredad. autoformación en el Haití del siglo XIX corre a cargo de Osmany Oduardo  y Ana María Radaelli asume varios textos, tanto poéticos como el de Frankétienne,  como políticos como el de Claude Moïse sobre Toussaint Louverture, en tanto que  Reiner Pérez González, un joven especialista muy prometedor,  con igual competencia y responsabilidad. ya reconocidas, asume tanto la traducción de textos del francés , como la redacción de la Revista o la edición  y corrección de los títulos del Fondo Editorial..  Asimismo,  Carmen Suárez León, otra experimentada  traductora que se desempeñó largos años en el Instituto del Libro, fiel a su filiación martiana,   participa en el número con su traducción de: Betances , Martí y el proyecto de Confederación antillana  de Anténor Firmin.

No podríamos pasar por alto el proyecto de la colección Pasamanos que se ha impulsado en Casa de las Américas con el patrocinio de la Embajada francesa en Cuba. Tres figuras emblemáticas de la literatura caribeña en lengua francesa como son. Edouard Glissant  (Fastos y otros poemas);  Daniel Maximin  (El cuaderno de Johnathan) y Patrick Chamoiseau (Como antaño),  se leen en español gracias a que “les pasaron la mano” Nancy Morejón, Lourdes Arencibia y Aitana Alberti respectivamente.
 
A la reputación y el savoir faire de los veteranos traductores caribeños “de siempre” se suma ahora en un  mano a mano la de nuevos mediadores no menos capaces y conocidos:  Virgilio López Lemus revisita a Césaire y a Roumain,  mientras que Jesús David Curbelo prepara a cuatro manos con Rubén Casado la versión castellana de Elogio  a la creolidad de Jean Bernabé, Raphaël Confiant y Patrick Chamoiseau , Lourdes Arencibia asume la traducción del premio Casa de novela 2008 Los dioses viajan de noche de Louis Philippe Dalembert , de quien ya había traducido antes para una revista norteamericano un importante ensayo por encargo de Luisa Campuzano sobre el negro en la obra de Carpentier, a la par que  publica recién en la Revista Casa el medular  texto Los muros, de Patrick Chamoiseau, y Edouard Glissant  y está traduciendo actualmente la más reciente novela de Ernst Pépin, tan nueva que su autor aún no le ha puesto  título…

Con un pie ya en el estribo hacia Santo Domingo, adonde me dirijo en  misión académica universitaria, me pone Lourdes en las manos para revisar y corregir, las planas de una nueva traducción suya, en cuya génesis tuve el privilegio de colaborar desde que era para ella únicamente un remoto sueño pues  vivía prendada no solo de las estrofas que juzgaba casi divinas de Perse sino porque, como fémina romántica que siempre ha sido, quería involucrarse  al recordatorio que hace Retamar de aquel apasionado romance de Perse con Lilita (Rosalía Sánchez Abreu),  descendiente directa  de las patricias cubanas Rosalía y Marta Abreu; Arencibia como ella, nacidas en la región central de la isla como ella,  y con la que por supuesto,  reivindicaba un parentezco tan lejano como novelesco. Era el  poemario Elogios que el Nobel antillano escribió cuando aún respondía por  Alexis Saint Léger y vivía y soñaba su adolescencia en el viejo casco semi hundido de un buque  naufragado a orillas  del peñón caribeño propiedad de su familia donde pasó su infancia.  La Fundación Sinsonte otra vez hará gala de generosidad, oficio y buen gusto al brindarle al público cubano esta maravillosa edición con prólogo de Alejo Carpentier que espera lanzar en La Habana  próximamente.

De manera que para no seguirles abrumando con este ya largo, apretadísimo e inédito recuento, del que seguramente, muchos ya lo habrán sospechado, he participado en todos estos años como editor, pero también desde mi cátedra  de Literatura caribeña,  ávido de materiales que compartir con mis alumnos; si bien suponemos, Lourdes y yo, que habremos incurrido en omisiones importantes por no haber recibido oportunamente la referencia , hemos escogido de común acuerdo para  cerrar,  el que a nuestro juicio podría simbolizar en un solo titulo la infatigable labor que en el Centro de Estudios del Caribe y en su revista Anales  de Casa de las Américas han venido realizando, durante muchos años,  sus directoras Nancy  Morejón y Yolanda Wood.   Se trata: del extraordinario y abarcador libro: Saint John Perse por los caminos de la tierra , edición bilingüe  que recoge traducciones y trabajos sobre este destacadísimo poeta,  premio Nobel de Literatura, personalidad irrenunciable  para los  hijos del Caribe puesto que  nació en un peñón del Mare Nostrum antillano frente a las costas de Guadalupe, que es fruto de la colaboración entre Confluences Caraïbes y la Casa de las Américas, con la participación del Consejo Regional y el Consejo General de Guadalupe, ed. Casa de las Américas, 2008, La entrega de esta valiosa compilación en edición bilingüe es un acierto más del Fondo editorial de  Casa y en ella se recogen los trabajos de los siguientes traductores, poetas y ensayistas (por orden alfabético) Lourdes Arencibia, Jacques François Bonaldi, Gisèle Bulwa, Alejo Carpentier, Aimé Césaire, Maryse Condé, Jesús David Curbelo, Max Etna, Roberto Fernández Retamar, Edouard Glissant, Alexis Gómez Rosas, José Lezama Lima, Carlos Manresa, Angela Morales Gómez, Nancy Morejón, Heberto Padilla, Enrique Sainz y Jorge Zalamea..

Emilio Hérnández Valdés y Lourdes Beatriz Arencibia Rodriguez, La Habana, 1997- 2009

 
1. En lo adelante, en aras de la ligereza y economía de medios, al mencionar la participación de  Arencibia y/o Hernández , co-autores de este trabajo, se mencionarán por su nombres

2. En estos momentos,  la colección cuenta ya con cinco títulos publicados: En algún sitio de la primavera, poemas de amor  de Nicolás Guillén con grabado de portada de René Portocarrero,  prólogo de su traductor a inglés Keith Ellis acompañados del CD con la voz de Guillén recitando sus poemas  ; Itaca, poemario de Olga Sánchez Guevara con foto de portada e interiores de Héctor López Porto; Retorno al pais natal de Aimé Césaire en traducción de Lydia Cabrera y Lourdes Arencibia con prefacio de Benjamin Péret, postfacio de Lourdes Arencibia e ilustraciones de Wifredo Lam;; Omisión de socorro a poetas en peligro, poemario de René Depestre con prólogo de Joelle-Guatelli-Tedeschi;  Elogios,  poemario de St. John Perse, traducción de Lourdes Arencibia con prólogo de Alejo Carpentier y dibujo  de Lourdes Arencibia sobre un óleo de Luis Martínez Pedro ; Y de nuevo amor,  poemario de Aitana Alberti con prólogo de César López y viñetas de José Luis Fariñas. Para 2009, se preparan nuevos titulos del poeta y teatrista dominicano Rey Berroa, y del poeta guyanés Martin Carter. 

3.Casa de las Américas, 15 (86), sep-oct., 1974: 36-49)

K-milo 100fuegos criollo como las palmas
Francisco Blanco Hernández y Francisco Blanco Ávila
Casa de cuentos para niños
Inés Casañas
Enlaces relacionados
Reforma constitucional
Decreto No. 349
Editorial Letras Cubanas
Editoriales nacionales
Editorial Capitán San Luis