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Martín Morúa Delgado, el periodista hijo de esclavos
Leonardo Depestre Catony , 23 de abril de 2009

Martín Morúa Delgado es un personaje no solo dentro de la política cubana, también lo es como parte de la literatura y el periodismo. Y llama la atención, porque fue hijo de esclavos que compraron su libertad antes de que llegara al mundo. Dotado de inteligencia, tenacidad y carisma, dedicó desde joven grandes esfuerzos a su preparación cultural.

Nacido en Matanzas el 11 de noviembre de 1857, trabajó en un alambique de tonelero, hizo estudios primarios y en 1876 se trasladó hacia la vecina ciudad de Cárdenas. Martín daba ya pasos firmes por la senda del autodidactismo.

Se inició como periodista en 1878 y un año después fundó el periódico El Pueblo, a través de cuyas páginas abogó por la defensa de los derechos de la raza negra, con lo cual inició una larga y persistente labor dentro de la prensa, fuera como director o en otras funciones.

También, por entonces, publicó algunos versos y fundó el Círculo de Artesanos, provisto de un aula nocturna y otra diurna, a la que accedían los obreros y también sus hijos.

Acusado de implicaciones en la llamada Guerra Chiquita, se le sometió a prisión y el gobierno colonial ordenó el cese de la circulación del periódico El Pueblo, por lo que su director emigró a Cayo Hueso, para proseguir desde allí su quehacer periodístico. Publicó su Colección de artículos escritos para El Pueblo por su director; desde Nueva York dio a la imprenta Dos apuntes: Biografía de dos langostas que parecen hombres, folleto satírico, pues Morúa Delgado resultó un polemista sagaz, fuera mediante la oratoria o la palabra escrita.

En Estados Unidos ofreció otras muestras de su inteligencia y empeño, estudió inglés, francés, portugués, se integró a los círculos que realizaban trabajo político en favor de la independencia y, naturalmente, continuó fundando periódicos, o escribiendo para ellos. Así lo vemos de redactor de El Separatista, de La República, y a partir de 1885 como director de El Cubano Libre, que se editaba en Norteamérica. Otra vez en Cayo Hueso, fundó en 1887 la Revista Popular.

La traducción es otra de las faenas que le ocupan. Llevó al español una biografía de Toussaint Louverture y también la novela Called Back. Tal parece que ningún tipo de trabajo intelectual le fuera ajeno. Y, sin embargo, queda por comentar una faceta adicional: la de Morúa Delgado novelista.

En 1891 publicó su novela Sofía y diez años después apareció una segunda, La familia Unzúazu. Como crítico, entretanto, publicó un folleto titulado Las novelas del señor Villaverde, y en la Revista Cubana aparecieron otros trabajos, estos referidos a temas de la literatura extranjera. En otra revista, La Nueva Era, que también fundó en 1892, se ocupó de comentar las obras de Ibsen, quien no era entonces el autor tan conocido que llegaría a ser entre los hispanohablantes del siglo XX.

Morúa abrazó por un corto tiempo la corriente autonomista, pero pronto regresó al independentismo. Durante la Guerra del 95 emigró a Tampa y regresó a Cuba con la expedición del general José Lacret Morlot.

A la terminación de la guerra, la actividad periodística y política de Morúa Delgado se hizo más intensa: fundó el periódico La Libertad; dirigió otro, La República; colaboró en El Villareño. Además, fue delegado a la Asamblea Constituyente en 1901, senador de la República, fundó el Partido Moderado en 1904, presidió el Senado, se le nombró secretario (ministro) de Agricultura, Comercio y Trabajo.

Martín Morúa Delgado murió el 28 de abril de 1910 (el año próximo se cumplirán 100 de su fallecimiento) y llegó a ser una de las figuras más descollantes de la vida pública cubana.

Yuri Castanedo-Morua dijo:  Muy interezante su narracion sobre Martin Morua Delgado, quw aunque breve , es interezante; solo una aclaracion Martin Morua Delgado, no fue hijo de esclavos, fue hijo de una negra esclava , que adopto el apellido de la familia que la compro y de un blanco espanol
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