Apariencias |
  en  
Hoy es viernes, 13 de diciembre de 2019; 6:53 PM | Actualizado: 13 de diciembre de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 1882 | ver otros artículos en esta sección »
Página

Paul McCartney cambia la música por la literatura

EFE, 27 de noviembre de 2019

Un día, los nietos de Paul McCartney en vez de llamarle abuelo le dijeron «Superabuelo, ¿puedes hacer esto...?», y fue entonces cuando el cantante empezó a maquinar algo «mágico» que desembocó en el libro infantil ¡Ey, superabuelo! (Hey, grandude!), una historia que llega a las librerías con un mensaje para los más jóvenes, «no te deprimas, ¡haz algo!».

Esto es lo que pide el ex Beatle, según declaraciones facilitadas por la editorial Bruño, la encargada de publicar en España este libro ilustrado por Kathryn Durst que arranca con un día lluvioso y niños enfadados y aburridos hasta que viajan, gracias a su abuelo y su brújula, hasta la playa mágica.

Un libro creado con una idea: «no te enfades, no te pongas triste, no te deprimas: ¡haz algo! Quizá no puedas conseguir una brújula mágica para ir a una playa mágica, pero puedes leer un libro sobre eso. Si te sientes triste, lee un bonito libro o toca buena música para cambiar tu estado de ánimo», explica McCartney.

Y esto es lo que hace Edward Marshall, un superabuelo que conquista a sus cuatro nietos Lucy, Tom, Bob y Em cada vez que están aburridos agarrando su brújula y eligiendo un destino donde hacerles pasar un buen rato. Lugares como esa playa mágica, un desierto lleno de vaqueros o un paisaje montañoso con vacas que vuelan.

Lugares nacidos de la mente de este compositor que ahora demuestra que no solo sabe hacer grandes canciones, sino historias con las que pretende llegar a todos los niños.

Historias para leer antes de irse a dormir, algo que él no vivió porque sus padres no le leyeron, según confiesa.

«No teníamos libros para que nuestros padres nos los leyesen en la cama, pero mi padre preparó unos auriculares que llegaban hasta nuestra habitación para que pudiésemos oír la radio y, en cierta manera, aquello también era una forma de contar historias ¡pero en versión supermoderna!», recuerda.

De su faceta de abuelo, el cantante destaca el momento de estar con ellos después de un día «con adultos»: «no tienes la diversión que te dan los niños, así que te vas a casa y ves a los pequeños, dicen cosas graciosas y te hacen reír».

«Los niños son increíbles, son inocentes, inteligentes y brillantes y te enseñan muchas cosas. Es maravilloso estar con ellos. La mayoría tienen una actitud fabulosa», prosigue.

En cuanto a las ilustraciones, llenas de vida y grandes y redondos ojos que expresan todas las sensaciones vividas por sus personajes, McCartney se decantó por el trabajo de Durst porque «encajaba perfectamente» con su superabuelo:

Me enseñaron el trabajo de algunos ilustradores, y gracias a que le había leído un montón de libros a mis hijos cuando eran pequeños, conozco los estilos que se usan, y el de Kathryn me gustó mucho. Mi superabuelo era un poco extraño y bohemio y Kathryn lo convirtió en un personaje algo excéntrico, así que lo hizo muy bien.

Pero durante la creación del libro pasó lo siguiente. Ella hacía una ilustración y me la enseñaba para que le diese el visto bueno y yo le decía: «en una de las aventuras, los niños y el superabuelo iban a caballo y los estribos colgaban hacia abajo. ¡No tenían los pies en los estribos! Creo que Kathryn no tenía mucha idea de montar a caballo».

Corregido este error, y según avanza el autor, las aventuras de Edward y sus nietos podrían tener continuidad si «a la gente les gusta» porque McCartney tiene algunas historias más en su «chistera».

«O, más bien, ¡las tiene superabuelo! Estaría bien poder seguir. Si a la gente no le gusta, desaparecerá sin dejar rastro, pero si gusta, estoy dispuesto a escribir más historias», concluye.

Tomado de CubaSí