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Vicente Antonio de Castro y su revista La Cartera Cubana

Olga García Yero, 31 de octubre de 2019

Fue Vicente Antonio de Castro (Trinidad, 24 de marzo de 1808 - La Habana, 12 de mayo de 1869) una singular figura en el panorama de la historia de la cultura insular. Poco conocido hoy no solo por los investigadores de la literatura cubana, sino también por la historia de la medicina cubana. En ambos campos tuvo una meritoria labor.  Realizó aportes extraordinarios en el terreno médico que trascendieron las fronteras de la isla. El acucioso investigador y médico Dr. Carlos Antonio Vilaplana apunta:

La vida y obra del Dr. Vicente Antonio de Castro y Bermúdez fue muy prolífera, pues profundizó tanto en el campo de las ciencias médicas, que está considerado como uno de los médicos cubanos que más aportes hiciera al progreso de la medicina en Cuba. En la cultura también dejó una obra destacadísima, lo mismo en la bibliografía médica como en la literatura general. Y en el orden social y político, mediante su pensamiento, expuesto en sus liturgias masónicas, hoy se le estima como una de las personalidades más influyentes en el despertar de la conciencia revolucionaria en la segunda mitad del siglo XIX en nuestro país.1

Se graduó como médico en la universidad de La Habana en 1826. A él se le debe, entre otras cosas, la fundación de la Academia de Ciencias Médicas así como la Academia Filomédica en Cuba. Trascendió también por sus estudios en especialidades como la Anatomía, la Neurología y la Fisiología. Se le considera el iniciador de la clínica médica en Cuba. Fue el primero de nuestros médicos en utilizar la anestesia en la isla. Hoy es prácticamente una figura desconocida para la mayor parte de los médicos cubanos, salvo el rescate que ha hecho de su figura el antes mencionado Dr. Vilaplana: «El 11 de marzo de 1847, este método anestésico fue introducido y administrado en Cuba, y por primera vez en Latinoamérica, por el Dr. Vicente Antonio de Castro y Bermúdez. El informe oficial al respecto en el que se daba cuenta de una operación realizada en el Hospital de San Juan de Dios de La Habana para evacuar hidroceles bilaterales con el uso de inspiraciones de éter se publicó cuatro días después».2

Vicente Antonio de Castro también se destacó por su labor en el terreno de las letras. Colaboró con importantes revistas de su época como fue la Revista de la Habana y otras de perfil médico. En 1838 funda La Cartera Cubana que publicó sobre diversos temas de interés en un momento de consolidación de la cultura cubana.

Antonio Vicente de Castro acopió para esta publicación, información acerca de las enfermedades, las principales causas de muerte que se producían en diferentes hospitales de La Habana por meses, tipo de enfermedad, pacientes salvados y pacientes fallecidos entre otros aspectos. Quizás estuvo entre los primeros en manejar estos datos estadísticos que hoy tienen un enorme interés. Preocupado, obviamente, por el destino económico del país, Vicente Antonio de Castro también publicaba en las páginas de esta revista los datos acerca de los buques que entraban y salían de la rada habanera. El monto de las exportaciones e importaciones y los principales productos tanto como el movimiento comercial que tenía que ver con los metales preciosos. Así, en el acápite titulado "Estadística" de aquel primer número de la revista se señalaba con clara mirada económica, lo que mucho decía de la cultura  y la inteligencia de este hombre: 

Destinada principalmente La Cartera Cubana a generalizar el conocimiento de todo lo que puede ser útil al país en que se escribe, y a dar una idea exacta de sus progresos, su situación actual y su prospecto para lo futuro; nos ha parecido conveniente insertar en este primer número el cuadro de su comercio, navegación y rentas durante el último quinquenio, en el que tan gran desarrollo experimentaron los manantiales de la riqueza pública, como el medio más seguro de poner al lector en estado de apreciar en su justo valor los resultados prósperos que ofrecen. Además, la obligación de acudir a las graves urgencias de la metrópoli con el subsidio extraordinario de guerra, decretado en la ley del 3 de noviembre del precedente año y regularizada por la del 30 de enero del que cursa, ha de causar alteraciones más o menos profundas, si no en el sistema tributario de la isla, a lo menos en las cuotas relativas y en el producto total de los impuestos, los cuales a su vez, influirán en el comercio y navegación de un modo perceptible. Este es por consecuencia, el momento más oportuno para fijar definitivamente las relaciones anteriores, y establecer un punto de partida para las que han de efectuarse en lo sucesivo.3

Es de destacar cómo en la revista, a través de sus diferentes secciones, se publicaron no solo escritores cubanos, sino también españoles de prestigio literario, como José Espronceda a quien se le da a conocer aquí con su famoso poema "La canción del pirata", entre otros. Hay que añadir también a la lista de autores cubanos al importante abogado habanero y orador forense Anacleto Bermúdez, que dio a conocer parte de su obra lírica en las páginas de esta revista bajo el seudónimo de «Fileno». Las reseñas sobre diferentes obras como Memorias más selectas escritas por autores franceses hasta el siglo XVII y aportaciones sobre sus méritos respectivos fueron algunas de las que aquí se publicaron. Vilaplana Santaló señala una cuestión importante sobre el autor:

Es desconocido por una inmensa mayoría de cubanos, incluso por médicos y estudiantes de Medicina del país. Su quehacer literario ha sido poco o nada debatido en la actualidad. Solo gracias a la incesante lucha del Dr. Eduardo Torres-Cuevas, su nombre está inscrito ahora en los textos de historia de Cuba.4 
 

Notas:

1.Carlos Antonio Vilaplana Santaló: Vicente Antonio de Castro y Bermúdez: un sabio médico espirituano. Ed. Luminaria, Sancti Spiritus, 2013, p. 10.
2. Ibíd., p. 62.
3. “Estadística”, en: ob. cit., p. 21.
4. Carlos Antonio Vilaplana Santaló: ob. cit., p. 80.