Apariencias |
  en  
Hoy es viernes, 15 de noviembre de 2019; 5:02 AM | Actualizado: 14 de noviembre de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 467 | ver otros artículos en esta sección »
Página

José Antonio Saco: razones para recordar un 140 aniversario

Leonardo Depestre Catony, 26 de septiembre de 2019

El pensamiento político, económico y social de José Antonio Saco se expresó a través de la palabra escrita, y deviene importante apreciación de una época de formación aún de la nacionalidad cubana. Saco, con valoraciones positivas y sus limitaciones, fue un contribuyente a esta formación de la nacionalidad y al conocimiento de una época, vista no desde el prisma de un pensador independentista sino desde la de un reformista y opositor acérrimo del anexionismo, de un criollo que se sintió cubano pese al largo exilio que vivió.

Son conocidas estas palabras de José Antonio Saco, pero es necesario repetirlas una vez más:

Cuando en 1849 tuve una recia polémica con los anexionistas cubanos, unos me tacharon de retrógrado y otros me acusaron de mal cubano; de traidor y hasta de haberme vendido a España para escribir contra la anexión. Deplorando un día con un amigo la injusticia de mis compatriotas, díjele que si antes que él moría yo, hiciese poner sobre la losa de mi sepulcro, el siguiente epitafio: «Aquí yace José Antonio Saco, que no fue anexionista, porque fue más cubano que todos los anexionistas».

Inteligencia y cultura, lucidez intelectual, firmeza de carácter, laboriosidad y amor patrio. Tales fueron algunas de las virtudes que Saco poseyó e hicieron de él un polemista agudo, un convencido de sus criterios y un adelantado pensador respecto de la mayoría de sus contemporáneos.

Nacido en Bayamo el 7 de mayo de 1797, Saco recibió una esmerada educación, primero en Santiago y después en La Habana, en el Seminario de San Carlos, donde cursa Filosofía bajo la égida del presbítero Félix Varela; con posterioridad se graduó en la Universidad de La Habana. De su brillantez queda como prueba el hecho de sustituir al padre Varela en la cátedra de Filosofía del Seminario de San Carlos cuando este fue designado Diputado a las Cortes en 1821.

Saco embarcó en 1824 hacia Estados Unidos, en viaje de estudios, regresó dos años después y en 1828, otra vez en Nueva York, publica con Varela El Mensajero Semanal, con notas sobre temas económicos y políticos. Saco ya por entonces está convirtiéndose en un polemista que cuestiona la realidad colonial y se preocupa por los más disímiles asuntos que atañen la vida de sus compatriotas y el desarrollo de una economía colonial frágil. Su Memoria sobre caminos en la Isla de Cuba resulta premiada. Después aparece su Memoria sobre la vagancia en Cuba y un tercer e importante escalón asciende al asumir la dirección de la Revista Bimestre Cubana.

Algunos de sus comentarios críticos sobre la esclavitud le ganan la animadversión de tratantes y propietarios de ingenios azucareros. La supresión del comercio de esclavos y la necesidad de mayores libertades políticas para Cuba, son dos de las pre(ocupaciones) básicas del accionar ensayístico de José Antonio Saco. Súmase, por supuesto su combate —argumentado y enérgico— al anexionismo, que mantendrá durante años, hasta el final de su vida. Su ensayo Ideas sobre la incorporación de Cuba a Estados Unidos (París, 1848) es un texto para leerse y releerse analíticamente:

La anexión, en último resultado, no sería anexión sino absorción de Cuba por los Estados Unidos. Verdad es que la isla, geográficamente considerada no desaparecería del grupo de las Antillas, pero yo quisiera que si Cuba se separase, por cualquier evento, del tronco a que pertenece, siempre quedase para los cubanos, y no para una raza extranjera (…) Yo desearía que Cuba no solo fuese rica, ilustrada, moral y poderosa, sino que fuese Cuba cubana y no angloamericana. La idea de la inmortalidad es sublime, porque prolonga la existencia de los individuos más allá del sepulcro; y la nacionalidad es la inmortalidad de los pueblos y el origen más puro del patriotismo.

La lectura de los fragmentos anteriores confirma la corrección del estilo, la limpieza de la exposición y el alcance de sus ideas, todo ello revelador de las condiciones del escritor que en él había. Es una pena que pensamiento tan lúcido y elocuente no acogiera la idea de la independencia como una consecuencia lógica de los tiempos y los anhelos de los cubanos en momentos en que ya este camino había sido emprendido con resultados favorables por numerosas naciones de Hispanoamérica.

Su Historia de la esclavitud, acuciosa y documentada, en la cual trabajó largo tiempo, quedó inconclusa. La relación de trabajos publicados por José Antonio Saco es extensísima, varios de ellos en Nueva York y en España; también realizó traducciones del latín. Se trató de uno de los cubanos de mayor reconocimiento y prestigio internacional, diputado a Cortes en más de una ocasión. Del viejo continente recorrió Inglaterra, Italia, Bélgica, Portugal, aunque donde más tiempo permaneció fue en Francia y en España. Vivió 82 años.

El crítico y profesor Salvador Bueno señaló tiempo atrás las condiciones de analista y expositor de este ilustre cubano que vivió desde el exterior el curso de la Guerra de los Diez Años en su patria, sin llegar a apoyarla. En carta a su amigo José Antonio Echeverría, de octubre de 1862, escribe embargado por el pesimismo:

¿Piensa usted, tocayo amigo, que yo ignoro que el sentimiento de independencia está escrito en el corazón de todo americano? Pero este sentimiento no se puede realizar en Cuba; y nada más oportuno que demostrar esa imposibilidad cuando de independencia se acusa a los que pedimos reformas políticas para nuestra patria.

Este párrafo revela claramente el pensamiento político de José Antonio Saco: se trató de un reformista, de un antianexionista convencido, de un abolicionista pertinaz, y también de un cubano sinceramente preocupado por el bienestar de su patria… aun cuando cerrara los ojos a la alternativa de la independencia, ya abierta y en marcha cuando murió en España el 26 de septiembre de 1879, hace justamente 140 años. Sus restos fueron traídos a Cuba al año siguiente.

Se afirma que quien nació en cuna acomodada, expiró en situación precaria, pues tanto su viuda como su hija estaban casi en la indigencia. Enaltecer su memoria es un digno y modesto homenaje que le rendimos desde CubaLiteraria

Foto tomada de Cubaeduca

María Cristina y yo
Sindo Pacheco
K-milo 100fuegos criollo como las palmas
Francisco Blanco Hernández y Francisco Blanco Ávila
Enlaces relacionados
Reforma constitucional
Decreto No. 349
Editorial Letras Cubanas
Editoriales nacionales
Editorial Capitán San Luis