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Los escudos invisibles. Un Martí desconocido

Astrid Barnet, 09 de julio de 2019

Entre los aspectos más relevantes de la herencia cultural que nos legara José Martí está su pensamiento ético, avalado siempre por una conducta ejemplar. Consciente del valor de las ideas, sabía que sin un pensamiento correcto nunca podría existir una conducta ni una posición correcta ante la vida. Mas el pensamiento para él no bastaba, éste debía consolidarse en el hombre con hechos prácticos, a partir del saber y el hacer cotidianos,  como esencial protagonista de las experiencias de la vida.

Y es en este basamento ético en que Martí, como verdadera alma de la revolución independentista, llevó a cabo una trascendental labor por pocos conocida: el fundar y desarrollar personalmente un formidable aparato de espionaje y contraespionaje durante el proceso independentista cubano del siglo diecinueve. Y es por esto también que “es justo afirmar que en ese campo fue, genialmente también, un precursor”, algo que corrobora con un sinnúmero de datos e informaciones bibliográficas de alto contenido político-ideológico, el prestigioso historiador e investigador cubano Raúl Rodríguez La O, en su volumen Los escudos invisibles. Un Martí desconocido. (1)

Con su acostumbrada prosa clara, directa y, ante todo dilucidadora cuando de hechos o personajes históricos acostumbra abordar, Rodríguez De La O, ha logrado escudriñar con pasión martiana que jamás abandona –ni abandonará–, en toda una serie de sucesos y figuras –algunas altamente valoradas y otras, sumidas más tarde en la traición–, en la personalidad de Martí, cuyo nombre aparece en casi toda la correspondencia de los principales conspiradores cubanos, que interceptó el espionaje español. (2)

Nada de locuras, desesperación, aventurerismo e inútil derramamiento de sangre. Estaba seguro de que, como en el 68 y durante la Guerra Chiquita, el único camino era la vía armada, pero con la preparación precisa, y a lograrla consagró todas sus energías, sabiduría y política revolucionaria hasta que el diez de abril de 1892 pudo fundar el Partido Revolucionario Cubano (PRC), para organizar la Guerra Necesaria que bajo su dirección se iniciara el 24 de febrero de 1895.

Para Martí, el año 1894 fue decisivo dentro del conglomerado de actividades y movimientos de todo tipo en la preparación de la lucha. Mucho publicó en el periódico Patria, además de incrementarse su correspondencia advirtiendo peligros, acciones de algunos presuntos colaboradores, dando consejos. Su labor de control, chequeo e investigación resultó impresionante frente a un enemigo muy poderoso, no sólo en armamento y hombres bien entrenados, sino también en las labores de espionaje y contraespionaje.

En una misiva al general mambí Serafín Sánchez le expresa: “¡Y cuántas otras cosas no le digo! ¡Cuánto cómplice encuentra la tiranía en la corrupción, en la ambición y en el miedo! Pero nosotros, aunque sea con la tristeza de los sauces, tan recios como dolorosos, podremos desafiar la tempestad”. (3)

Algo trascendental en este período de preparación, Rodríguez De La O incluye en su libro:

La más importante agencia de espionaje de la Guerra Necesaria y de todo el proceso independentista cubano desde 1868, fue la fundada en la calle Crespo número 27 en la ciudad de La Habana, el 5 de enero de 1895, por José de Jesús Ramón de la Candelaria Pons y Naranjo y un grupo de patriotas, bajo las orientaciones directas de Martí y el General en Jefe del Ejército Libertador Máximo Gómez. Bautizada con el nombre de Agencia General Revolucionaria de Comunicaciones y Auxilios, eligió como su jefe principal a Pons y Naranjo o Cándido, quien a partir de ese momento fundacional adoptó el nombre ahora legendario de Agente General Luis.

Veintiséis días luego de fundada dicha Agencia, Martí escribió la siguiente misiva al Agente General Luis:

Al fin felicito a usted por la fundación de la Agencia General Revolucionaria en esa ciudad. Vuestra obra de organización ha quedado perfecta de San Antonio a Maisí. ¡Cuánto trabaja usted…Cuánto aún nos queda por hacer! ¿Cuándo será el día en que le pueda abrazar en la patria libre y feliz? ¡Qué día más venturoso! ¿No es verdad? La libertad viene hacia nosotros, la veo, la palpo. La sangre vertida en el 68 fertilizó los corazones e hizo surgir nuevos caracteres. Usted era un descreído y sin embargo hoy cree y es uno de los mejores servidores del ideal. Adiós, hasta la otra que será…enseguida.

Le abraza, José Martí.

Los miembros o agentes de dicha agencia estuvieron distribuidos por todo el territorio nacional de manera bien estructurada y teniendo muy en cuenta la situación de la Cuba colonial y las necesidades de la guerra. Fue una verdadera y bien preparada institución de espionaje a nivel nacional, particularmente en las estaciones de ferrocarril, puertos y correos, al permitir información sobre movimientos de tropas, operaciones y otras cuestiones de interés de los patriotas cubanos.

Corren tiempos difíciles en nuestras tierras martianas y bolivarianas, momentos en que urge realizar nuestros sueños con la pupila siempre insomne y, si fuese necesario, con las armas como almohadas. Los escudos invisibles. Un Martí desconocido, está entre esas obras que nos ayudan a continuar soñando con la impronta de centenares de héroes, mártires y combatientes, quienes en el más absoluto silencio nos convocan “hoy más que nunca en la hora de poner todo nuestro espíritu, cordial e impetuoso, en la obra que empezamos juntos”.(4)

(1) Raúl Rodríguez La O. Los escudos invisibles. Un Martí desconocido. Editorial Capitán San Luis. Segunda Edición, 2018.
(2) En poder del autor obran numerosas copias de cartas manuscritas, conservadas en el Fondo de Ultramar del Archivo Histórico Nacional de Madrid, en las cuales se corrobora sobre su activísima labor patriótica.
(3) José Martí. Obras Completas. T. 3. P. 127-128
(4) José Martí. Carta a Ramón Rivero. Primero de mayo de 1894. T. 3. P. 161.
 

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