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Centenario de la revista Carteles

Leonardo Depestre Catony, 25 de junio de 2019

La revista Carteles hizo su aparición en el panorama editorial cubano justo un siglo atrás, en 1919, año que marcaba el del cuarto centenario de la fundación de la villa de San Cristóbal de La Habana. Gobernaba el país el presidente Mario García Menocal, ingeniero de profesión y general del Ejército Libertador, y transitaba Cuba por momentos de una cierta bonanza económica sustentada en el alto precio alcanzado por el azúcar durante la Primera Guerra Mundial, que permitía a la nación vivir sus “vacas gordas”.

Un viajero de por aquellos años, el escritor español Vicente Blasco Ibáñez, apuntaba que "un día entero necesité para ir visitando las redacciones de los diarios más importantes (…) Unas ocupan enormes casas coloniales que son casi palacios; otras, edificios propios de reciente construcción. Tienen talleres vastísimos y máquinas de múltiple funcionamiento, como los primeros diarios de Nueva York... Además se publican magazines y revistas especiales".

Entre estas últimas, las revistas, figuraban por aquellas fechas Cuba Contemporánea, Cuba Ilustrada, El Fígaro, Revista Martiniana, Bohemia, Social, Chic, Cuba Intelectual y, por supuesto, Carteles. ¡Menuda tarea para cualquier publicación la de insertarse en aquel tan competitivo espectro editorial!

En cuanto a la que nos ocupa, Carteles, tenía sus talleres de impresión en la calle Neptuno esquina a Basarrate y el primer número correspondió a junio de 1919. Se anunciaba como “revista mensual de espectáculos y deportes”, y tuvo como su primer director y administrador a Oscar H. Massaguer.

Un asunto muy importante, el de las portadas, lo resolvió Carteles con inteligencia y sentido comercial, colocando, al menos en los primeros años, fotografías de artistas de cine en su mayoría extranjeros pero muy populares en Cuba.

Aquellos ejemplares conservados en escasas colecciones, como la de la Biblioteca Nacional José Martí, son en la actualidad una rara avis. A los ojos del lector de hoy resulta evidente que la revista de entonces aún no ha conseguido alcanzar la fuerza comunicativa, el enganche, que años después conseguiría por la diversidad de sus temas, los nombres de sus colaboradores y la calidad de sus fotógrafos.

A partir del 4 de mayo de 1924 Carteles sufre un cambio sustancial en su formato, que se amplía y convierte en semanario. En una declaración editorial anuncia el inicio “de una nueva era de prosperidad, esperando pueda en beneficio de sus lectores, desarrollar un extenso programa de iniciativas, que lo conviertan en la mejor revista gráfica de Cuba Republicana”. En noviembre asume como director Alfredo T. Quílez, quien ha comprado la revista a Massaguer, y Emilio Roig de Leuchsenring (Emilito) aparece como director artístico.

En abril de 1925 tiene de jefe de redacción a Alejo Carpentier. Las portadas del caricaturista Conrado Massaguer, con asuntos cubanos y cierto grado de jocosidad, dan un toque identificativo a la publicación. De 1928 en adelante las portadas son ya en colores.

La nómina de Carteles se ha fortalecido considerablemente y los lectores lo agradecen, posicionándola en un privilegiado lugar dentro de las preferencias de lectura.

Otros cambios ocurren paulatinamente: Carpentier asume como corresponsal en París, Emilito se convierte en subdirector, Massaguer en director artístico.

Carteles y Bohemia, o Bohemia y Carteles, según se prefiera, marcan pautas en el contexto editorial cubano, pero una y otra se diferencian perfectamente. No viene al caso compararlas. Los lectores de una suelen serlo también de la otra. Desde enero de 1950 pasó a ser propiedad de Bohemia y ocupó su dirección Antonio Ortega.

Artículos costumbristas, reportajes, entrevistas, temas de actualidad nacional e internacional, asuntos educacionales, históricos y de disciplinas de las artes, incluidas la critica, sección de cine y de deportes, cuentos, también temas políticos expuestos con criterios independientes, afianzan la publicación y justifican el aumento de la tirada. Carteles asumió una posición crítica ante la dictadura de Gerardo Machado y reportó la Guerra Civil Española mediante un abundante material fotográfico de intenso dramatismo.

Tuvo una muy vasta circulación nacional e internacional también. La variedad, la actualidad, la amenidad, la caracterizaron. En ella colaboraron de manera ocasional o permanente, Alejo Carpentier, Félix Pita Rodríguez, Rafael Suárez Solís, Juan Marinello, Enrique Serpa, José Antonio Fernandez de Castro, Federico de Ibarzábal, Miguel de Marcos, Antonio Martínez Bello, Mariblanca Sabas Alomá, Loló de la Torriente, Arturo Ramírez, Dora Alonso, Guillermo Cabera Infante… La relación de fotorreporteros que tributaron información gráfica es también extensa.

En la década del 50 tuvo sus talleres en un amplio edificio ubicado en Infanta y Peñalver. Por cuatro décadas, entre 1919 y el 31 de julio de 1960, mantuvo Carteles un sostenido “cartel” que le aseguró su calidad e hizo de esta una revista recibida con beneplácito, que lo mismo podía encontrarse en los hogares que en la barbería, el púlpito o el asiento de un tranvía, y cuyos temas eran discutidos, pulsaban el acontecer diario y eran coleccionados por no pocos lectores.

La historia y el acontecer de la vida republicana puede seguirse hoy día cuando revisamos las páginas de los viejos números de Carteles, plenos de informaciones y fotografías que conservan interés.

El hecho de que a cien años de fundada y a casi sesenta de cesar su publicación, permanezca en la memoria y en la historia del periodismo cubano, son prueba irrefutable de la impronta dejada por la revista  Carteles.

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