Apariencias |
  en  
Hoy es domingo, 15 de septiembre de 2019; 8:51 AM | Actualizado: 13 de septiembre de 2019
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 1834 | ver otros artículos en esta sección »
Página

Música y poesía, un dueto complementario

Leonardo Depestre Catony, 10 de junio de 2019

Se cuenta que los aedos eran poetas cantores y trashumantes. De pueblo en pueblo iban narrando las epicidades de la época, de tal manera que gracias a ellos, han llegado a nuestros días importantes sucesos de la historia. La simbiosis entre la poesía y la música no es fácil aunque sí natural. Decimos que no es fácil porque exige oficio, tiempo, maestría, pero es tan natural como el vuelo para el ave: no existen una sin la otra.

¿Acaso no se ha percatado el lector de la musicalidad propia del verso octosílabo, o de la de una estrofa como la espinela o décima, magistralmente interpretada por nuestros populares repentistas?

Los poetas compositores son el ejemplo más formidable de esa asociación entre la poesía y la música, pero no son ciertamente los que nos ocupan en este espacio, sino los poetas cuyos textos han sido musicalizados. Nos referiremos a los casos de dos autores cubanos cuyos versos musicalizados han alcanzado con ello una aún mayor difusión entre los diversos públicos de Hispanoamérica: José Martí y Nicolás Guillén.

Corre el ya lejano mes de febrero de 1935 cuando la entonces muy joven soprano Esther Borja interpreta versos de Martí musicalizados por el maestro Ernesto Lecuona.

También varios de los integrantes de la Nueva Trova cubana grabaron discos con versos musicalizados del Apóstol, entre ellos Pablo Milanés, Sara González y Amaury Pérez. Este, por supuesto, es un capítulo abierto en el cual no puede olvidarse la presencia de los Versos Sencillos de Martí en "La guantanamera", tonada que ha recorrido el mundo y es hoy uno de los temas más cantados del pentagrama musical cubano, en particular a partir de la difusión que le dio el folclorista norteamericano Pete Seeger a la creación de nuestro Joseíto Fernández.

En cuanto a la poesía de Nicolás Guillén, probablemente sea mayor el número de intérpretes —se asegura que son más de 100— que se han acercado a ella. Tanto Alejandro García Caturla como Amadeo Roldan, en el decenio del 30, musicalizaron textos de Guillén, también los hermanos Emilio y Eliseo Grenet. Y como intérpretes de estos temas guilleneanos, destacaron nada menos que Rita Montaner e Ignacio Villa (Bola de Nieve). De mucho más acá resuena la interpretación magistral de los españoles Ana Belén y de Víctor Manuel de varios poemas incluidos en el cuaderno La paloma de vuelo popular.

Pero figuran igualmente numerosas décimas de Nicolás Guillén musicalizadas por Adolfo Alfonso, Inocente Iznaga, María del Carmen Prieto y Celina González, entre otros, por lo que Don Nicolás está plenamente incorporado al repertorio de la música campesina. Mientras tanto, de musicalizar  “Por el mar de las Antillas anda un barco de papel” se encargó la inolvidable María Álvarez Ríos.

Por supuesto que la musicalización de la poesía en Cuba ni nace con la obra de José Martí ni termina con la de Guillén. Anteriormente era muy frecuente que la letra de la canción fuera de un autor y otro corriera con su instrumentación. Sorprendería conocer que canciones hoy conocidas como de un autor en verdad lo fueron de dos, al ser otro el letrista. Es pues, este de la conjunción entre la poesía y la música en Cuba, un fenómeno que se remonta al siglo XIX.

Existen igualmente los casos de excelentes declamadores (Eusebia Cosme y Luis Carbonell, por citar los casos de dos cubanos eximios) que asumieron la recitación de los versos de importantes autores, con o sin la incorporación de elementos musicales, elementos por demás ya presentes en la obra intrínsecamente “sonera” de autores como el propio Nicolás Guillén, José Zacarías Tallet, Ramón Guirao y Emilio Ballagas, sin agotar el listado.

Claro que una valoración más exhaustiva del asunto comprendería a diversos poetas (por ejemplo, Rubén Martínez Villena ha sido musicalizado por Silvio Rodríguez), pero al menos aquí hallará el lector de Cubaiteraria un incentivo para continuar la investigación sobre un tema donde los cubanos tenemos tanto que mostrar.

Un joven llamado Fidel Alejandro
María Luisa García Moreno
La paloma de vuelo popular
Nicolás Guillén
Enlaces relacionados
Reforma constitucional
Decreto No. 349
Editorial Letras Cubanas
Editoriales nacionales
Editorial Capitán San Luis