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Arturo Arango y su entorno creativo en el Espacio Taller Crítico
 

Astrid Barnet, 18 de abril de 2019

Acerca de la obra del narrador, ensayista y guionista de cine Arturo Arango, versó el Espacio Taller Crítico, al cual convoca mes tras mes el habanero Centro Cultural Dulce María Loynaz.

Connotados escritores y críticos como Jorge Fornet y Omar Valiño fueron, entre otros, los invitados quienes disertaron sobre el amplio espectro creativo del citado autor.

“No voy a hablar sobre Arturo narrador o como guionista de cine, quizás el de más alcance en el público, como tampoco sobre su labor como editor durante más de treinta años en El Caimán Barbudo y en las revistas Casa de las Américas y La Gaceta de Cuba… Hablaré acerca del Arturo pensador, quien durante tantos años se ha dedicado a pensar muy profundamente sobre la literatura y la sociedad cubanas y, de manera muy especial, sobre la Nación cubana”, dijo con su acostumbrada fluidez expresiva el escritor Jorge Fornet, también director del Centro de Investigaciones de la Casa de las Américas.

Especificó su interés personal hacia el tríptico Reincidencias (1989), el primer libro; luego, otro segundo, en el 2002 y finalmente, el del 2013. Las fechas, por sí mismas, son reveladoras por su continuidad “y por el perpetuo estado de zozobra en que vivimos”; estado en el que Arturo enfatiza, pues somos hombres de transición —algunos más que otros—, que con tanta puntería ha calado en la poesía cubana actual.

“Estos libros tienen esa peculiaridad, la de interrogar a la sociedad cubana, a los propios lectores, sobre el mundo en que vivimos”, analizó para agregar que alguien dijo que “estos son libros armados por los impresores, recopilaciones a posteriori, donde hallamos una dramaturgia en la creación y edición, propiamente dicha, de esos volúmenes.

“Arturo juega con las interrogantes. El primer libro es una interrogación permanente, cada ensayo es la misma pregunta que puede generar diferentes respuestas". Celebró Fornet en Arturo su inclinación como lector hacia la poesía cubana, “como crítico, como intérprete”.

“A través de Reincidencias el autor tiene la doble función de entregarnos cierta claridad, de permitirnos sentir el piso bajo nuestros pies, de darnos cierta tranquilidad y a la vez cierta incertidumbre porque nos convoca permanentemente ante una vida complicada, ante un mundo complicado presente en la historia y donde la política pesa también de forma permanente en nuestra realidad”.

Valiño destacó en el autor el ser “hombre de pensar Cuba, la Nación cubana, a partir del arte, la cultura y de un balance general del todo y sus partes. Para hacerlo no parte tan sólo de la conciencia general asociada a la responsabilidad, sino que al ser un autor puntilloso en su escritura, todo lo analiza y clarifica; es muy puntual y puede ir hacia cualquier parte".

Rememoró a continuación que durante las dos últimas décadas, durante la llamada "guerrita de los emails", Arturo fue fundamental, al igual que en los trabajos mencionados en torno al Quinquenio Gris, en la década de los setenta (…), e igualmente, en su decisiva participación en el llamado Grupo de los Veinte en el mundo del audiovisual cubano (ICAIC), en torno al pensamiento de esa institución, la cultura y la decisión relacionada con el cambio de políticas, estructuras…

Argumentó que la narrativa de Arango es poseedora también de las mencionadas características, incluso, mucho más a partir de su último libro publicado por Ediciones Matanzas. “A través de él se tiene la sensación de que puede ir acción por acción (como en microacción), acompañando a los personajes, paisajes, acciones, al desarrollo de la trama –como si no quisiera dejar nada fuera de lugar y de la comprensión del lector–; comprensión que no se agota en esa característica de la escritura y el recurso literario, pues es la manera en que se manifiesta para que permanezcan ideas que tiene que proponer el lector.

En otra parte de su análisis sobre la obra del homenajeado y, en específico, de su avatar por el cine, Valiño recalcó: “tengo la sensación de que su narrativa se hace cada vez más cinematográfica; no en el sentido en que habitualmente se le adjudica, como característica de la literatura –donde siempre existe algo o se toman en consideración las imágenes, la visualidad en movimiento–, sino en la mencionada puntualidad, en el dibujo específico de un diálogo, de una habitación, de un set específico. Estimo que en su escritura aparece muy influenciado por el cine, por el guión cinematográfico”.

El siguiente invitado a discernir sobre la obra de Arturo Arango fue el connotado crítico de cine Joel del Río, quien enfatizó, entre otras cosas, en que Arturo Arango tiene muchas ramas, aristas, de ser visto como narrador, como crítico, como coetáneo en la cátedra de guiones y como profesor en la Escuela Internacional de Cine y Televisión.

“Si tratáramos de resumir las características de sus guiones para el cine habría que concentrarse en la trilogía Arango-Tabío que se inicia con Lista de Espera y concluye en el Cuerno de la Abundancia, pasando por Aunque estés lejos.

“Estimo que su característica fundamental radica en los retratos del hombre y la mujer, de los cubanos de todos los días, de la cotidianeidad, y el conflicto tan terrible existente entre el creer y el poder, entre el creer y el no poder. En esas tres películas también resalta la polaridad y su diversidad de líneas narrativas y de arquetipos, partiendo de la sátira y la farsa; el humor visto a nivel de sátira en cuatro grandes temas, incluidos siempre en su obra literaria y ensayística. Todo esto implica la definición de las características de un Arango coautor de películas, quien no siempre es reconocido como tal, algo que no sucede con el director”.

El reconocido crítico de cine confesó que, desde su punto de vista, todas esas películas reflejan el doblez y el aislamiento de los seres humanos, de la forma en que vive la familia, los grupos de individuos, la nación como tal.

“Los otros dos grandes temas serían la inercia como un antivalor reflejada en la vida de cada uno de los personajes, al igual que la prostitución en un sentido más amplio y que va mucho más allá del comercio sexual; como amenaza, tentación, como muchas maneras de estar presente en el querer y el poder de los personajes”.

En su análisis Joel concluyó con que en la citada tríada de producción cinematográfica “hay que hablar también sobre la caricatura de esos arquetipos, al igual que de la utilización de recursos brechtnianos –algo en lo que Arango-Tabío son grandes adelantados en el Cine cubano–, pues casi siempre y, en especial, en las películas mencionadas, tratan de cuestionar la representación misma, de manera tal que al espectador se le aclara que la historia es absolutamente falsa”.

Organizado por la especialista MSc. Tania Laugard, el Espacio Taller Crítico es otra opción mensual que el Centro Cultural Dulce María Loynaz brinda a sus visitantes y, en especial, a todos aquellos académicos, estudiosos y especialistas de la Cultura nacional.

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