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Aire de Luz después de la Feria

Yohamna Depestre Corcho, 07 de marzo de 2019

Aire de luz, espacio que se efectúa mensualmente en el Centro Dulce María Loynaz, contó en esta ocasión con la presencia de dos poetisas: la camagüeyana Anna Castillo y la habanera Julia Cabalé.

La presentadora del espacio, Basilia Papastamatíu, antes de que Castillo conpartiera su lectura, expresó:

Pienso que es, efectivamente, una auténtica poeta, bastante singular, y de alguna manera extraña y atrevida en estos tiempos… se nutre de lecturas sobre todo de los clásicos y sus figuras mitológicas, y, de un modo muy particular, se vale de los elementos de la naturaleza y sus criaturas… Libera así sus fantasías y  fantasmas personales que tienen que ver con los ciclos vida-muerte o construcción-destrucción.

Anna escogió de sus varios libros algunos poemas, entre ellos décimas. Así se escucharon algunas como “Máscara de polvo”, “Elegía para cruzar la calzada”, “Casa isla”.

La ganadora del premio David de poesía, Julia Cabalé compartió con el público poemas como “Escénica”, “Fragmento”, “Flor”, “El herraje del tiempo”, “Resaca”. De ella Papastamatíu comentó:

En Julia pues, se trata de ver, de alcanzar la luz, de liberarse del nebuloso y engañoso espacio en el que todos deambulando, afanándonos a filosofías y utopías que nos prometen una salida, la salvación. Julia asume en estos textos la universalmente originaria pero siempre tan difícil misión del poeta: ser un vidente de la creación, un profeta, un lúcido adivino… La escritora Caridad Atencio opinó que "sus poemas aparecen a manera de traducción de momentos, sensaciones, atisbos, intuiciones atrevidas que develan lo insondable del alma humana". Yo agregaría, además: y lo insondable de la existencia misma y del mundo al que pertenecemos.