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120 años de Juan Marinello

Ciro Bianchi Ross, 01 de noviembre de 2018

El mexicano Alfonso Reyes, que no le perdía pie ni pisada desde el punto de vista  intelectual, destacaba sin reservas la “imparidad de la marca” de Juan  Marinello  Vidaurreta en las letras americanas. Juana de Ibarbourou  agradecía al cubano  lo que, a través de  sus libros, le había aportado para  la comprensión de José Martí,  y Emilio Ballagas resaltaba su honradez  y humanidad, mientras que el brasileño Jorge Amado se sabía delante de uno de los más puros estilistas del idioma y de uno de los pensadores de contenido más profundo. Los elogios se multiplican. Tal vez ninguno sea tan elocuente y abarcador como el del poeta español Antonio Machado que en 1937 calificó de “gloria de todas las Españas” a Juan Marinello.

El autor de Martí, escritor americano y Guatemala nuestra, entre otros títulos, estaría  cumpliendo ahora 120 años (nació un 2 de noviembre de 1898). Resulta imposible en un par de cuartillas abarcar obra tan vasta y apresar una vida intensa y dilatada. Escritor de quilate rey, fue también una figura de comprometida militancia ciudadana. El hombre de letras no disminuyó en él al político ni este dañó las cualidades de aquel. Fue hombre de su tiempo y, por tanto, de todos los tiempos.

Participó en la Protesta de los Trece y figuró en el ejecutivo del Movimiento de Veteranos y Patriotas y en la dirección de Revista de Avance. Fue uno de los abogados que asumió la defensa de Julio Antonio Mella en los días de su huelga de hambre. Presidente del Partido Unión Revolucionaria. Delegado por la provincia de Las Villas a la Convención  que elaboró la Constitución de 1940. Representante a la Cámara por La Habana. Presidente del Partido Socialista Popular. Senador por Camagüey y vicepresidente del Senado. Ministro sin cartera en el gobierno  constitucional del presidente Batista, con lo que él y Carlos Rafael Rodríguez se convierten en los primeros comunistas que escalaron a un gabinete presidencial en América Latina.

Tras el triunfo de la Revolución se le designó Rector de la Universidad de La Habana. Miembro del Comité Central del Partido Comunista de Cuba, fue embajador ante la UNESCO. El 2 de diciembre de 1976, al constituirse la Asamblea Nacional del Poder Popular (Parlamento unicameral) le tocó, como diputado de mayor  edad, presidir la sesión inaugural que eligió a los titulares de esa instancia legislativa. Lo hizo sobreponiéndose al enorme dolor que le provocó el fallecimiento de su inseparable compañera María Josefa Vidaurreta, muerta la noche anterior y aún insepulta. Un matrimonio que se prolongó a lo largo de cinco décadas.

En su “Soneto imperfecto para la frente de Pepilla Vidaurreta”, escribió Marinello en 1961: Aquella frente tuya, rumorosa, / hecha de luna y caracol marino/ fue la dueña absoluta de la rosa/ cuando emprendimos, juntos, el camino. Aunque dio a conocer algunos poemas aislados a lo largo de su vida, Marinello fue autor de un solo libro de versos: Liberación (1927) que en los cauces de Enrique González Martínez y Juan Ramón Jiménez, representa, dijo Cintio Vitier, "una de las más delicadas manifestaciones en la dirección intimista y contemplativa de nuestro posmodernismo". Pero al igual que a Martínez Villena la vocación política le sofocó el impulso poético que, decía Vitier, "era de la mejor ley".

CONTEMPORÁNEOS

Confesaría el propio escritor: "Yo no he sido lo que suele llamarse un escritor profesional. Los quehaceres políticos me han reclamado tiempo cuantioso y no he podido ofrecer la obra que todo autor lleva por dentro como espina impaciente. A pesar de ello, no he abandonado nunca la literatura, y una veintena de libros dan prueba de ello". Tras aquel libro inicial, llegaron comentarios y reflexiones sobre sucesos políticos que ocupaban su quehacer militante y una buena cantidad de ensayos de crítica literaria y social. Es el ensayo el género que  más trabajó, y en este sentido, junto con José Carlos Mariátegui y Aníbal Ponce, fue pionero del pensamiento marxista en América y forjador del pensamiento estético marxista leninista cubano.

Un crítico como Luis Toledo Sande dice que en Marinello llama la atención su sagacidad para ver y decir lo que vio, tal como lo demuestra en su obra, que seduce por la inteligencia y honradez del autor. Una obra que revela ausencia de formalismos y de formulismos inútiles y que se caracteriza por su sencillez y autenticidad.

Aun así, a juicio de Marinello, lo más interesante de su obra podría estar en sus meditaciones sobre temas y personas de su tiempo. Uno de sus libros en ese sentido lleva el título de Contemporáneos (1964), intento de dar noticias sobre personas relevantes a las que pudo observar de cerca. Fuera de ese libro, dejó mucho escrito en la misma cuerda. Se decidía por aquellos ensayos que tomaban como asunto la obra de un escritor primordial que abordaba con extensión y libertad dando cabida en su prosa a las inquietudes líricas que persistían en él. Las ideas y la figura de José Martí tuvieron en Marinello un estudioso de relieve y un  lúcido expositor; como también lo tuvieron la acción y el pensamiento de Julio Antonio Mella. Su preocupación fue siempre la de devolver su eficacia a la obra martiana. Consagró tres de sus libros a José Martí: José Martí, escritor americano. Martí y el modernismo (1958), Ensayos martianos (1961) y Once ensayos martianos (1965), este último con cuatro ensayos más que el título anterior. Hay estudios sobre el Héroe Nacional cubano en libros suyos de temas diversos, como Literatura hispanoamericana; Hombres. Meditaciones (1937), así como numerosos artículos que nunca fueron recogidos en libros.

¿Por qué Martí? Marinello respondía así la interrogante. Porque fue el escritor más importante de la lengua en su día y el más poderoso de la América Latina. Se juntan en él la información caudalosa y múltiple, el juicio original y la expresión siempre nueva, inesperada y sorprendente. "Quien lee a Martí queda ganado por la anchura y magnitud del mensaje, tanto como por el decir insuperable", precisaba.

ACTUALIDAD Y VIGENCIA

Creyó siempre que el alto nivel de la escritura martiana era consecuencia de la grandeza moral y revolucionaria del hombre. Un artista de mayores logros literarios que sus contemporáneos porque su humanidad y hombría lo situaban en un estadio superior. Recalcaba: "Su letra era parte de su condición apostólica, por ello alcanza altura que otros no pueden vislumbrar". Es el Martí revolucionario el que atrapa a Marinello en plena juventud. Muy temprano se le hizo claro que Martí fue el pensador antimperialista más penetrante, firme y consecuente de su época. Denunció sin tregua los males de la invasión económica del Norte sobre nuestra América. Por eso su mandato sigue teniendo actualidad y vigencia.

FINAL

Muy poco tiempo sobrevivió Marinello a Pepilla. El 27 de marzo de 1977 fallecía a consecuencia de un cáncer de colon. Sus restos fueron velados en la base del monumento a José Martí en la Plaza de la Revolución  y miles de personas desfilaron ante su féretro para despedirlo. El General de Ejército Raúl Castro tuvo a su cargo la despedida del duelo.

 

Foto tomada de Perfiles

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