Apariencias |
  en  
Hoy es sábado, 17 de noviembre de 2018; 8:42 AM | Actualizado: 16 de noviembre de 2018
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 88 | ver otros artículos en esta sección »
Página

Roma

Rainer María Rilke, 10 de septiembre de 2018

Preciado Alpidio Alonso-Grau:

Sucede que me llegan muchos libros de su isla y el tiempo en ocasiones falta. Ya le he dicho al amigo Rodin que vaya buscando un nuevo librero para atesorar estas entregas. Acaba ya el invierno, eso dicen, pero nunca acabaré de leer su poemario País de los viernes1, pues volveré a él como ruego de Sísifo, como necesidad para cubrir estas verdades que ofrece.

Es un libro que asume esa verdad con remembranza, la verdad de estar solo o no, de existir o no, de decir adiós a la tristeza o de recibirla en la propia casa. De allí que ha sabido usted delinear dos tiempos: Adiós tristeza y Buenos días tristeza, proponiéndonos un regreso al dolor, una necesidad de recobrar la esencia de esa herida que pudiera aquí ser un diálogo mismo con la poesía.

Aunque tú no lo sepas,
eres ya mía, muchacha ensimismada
en la ventanilla de este tren
en que viajamos juntos.
Yo te miro en la fila opuesta,
distraída en lo hondo del paisaje…

Pudiera ser este un texto amatorio de los más hermosos que se han escrito en literatura hispanoamericana. Pero reafirma aquí ganancias tropológicas alrededor de lo bello, que existen, incluso, en la soledad misma o en algo que se nos va quedando, quizás por intrascendente, pero que se hace trascendente por la necesidad que tenemos de acuñarlas en nuestras vidas. Textos estos que tal parece que fueron escritos con la mayor sinceridad posible y con el deseo de apostar por lo que los poetas solo ven en el paisaje, en esa travesía donde se sueña y se hacen exploraciones necesarias. De allí que incluya esos hermosos Sonetos para la ausencia, de bellísimas imágenes que cobran aquí existencia propia por lo acertado del hecho escritural.

Yo te veía venir entre los pinos
frágil y distraída, casi ausente,
caminar por la fronda indiferente
a las oscuras voces del camino.

Y aunque usted no lo precise con dedicatoria, más que a la amada, está hablando de la vida, del deseo por sostener desde un ente dialogante la justificación de lo fugaz que resultan las cosas. El segundo tiempo, Buenos días tristeza, vuelve el tema amoroso para justificar lo que encontramos a la vera.

Tú eres esa niña deshojándose en el tiempo.
Nuestros destinos ensartados por las manos del tiempo.
El tiempo hace blancas líneas
en los pétalos de las vicarias.

Hay quizás hasta un acto minimalista que atraviesa su escritura. Es como si conociera el riesgo de la misma y solo nos quisiera insinuar su paisaje que se hace majestuoso en la medida que se nos ofrece tímido el sujeto lirico. La exploración alrededor de la poesía es también un divertimento aquí. La sencillez colinda con lo humano y la verdad. 

Desde lo humano y la verdad de estos encuentros,

Rainer María Rilke.

1 Colección Sur Editores. 2013
 

Rainer Maria Rilke, 2018-11-16
Rainer Maria Rilke, 2018-11-02
Rainer María Rilke, 2018-10-19
Rainer María Rilke, 2018-10-08
Rainer María Rilke, 2018-09-19
Rainer María Rilke, 2018-08-17