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La literatura en todos sus formatos

EFE, 10 de julio de 2018

En una rueda de prensa celebrada en la XXI Semana negra de Gijón, donde presentó su obra El impresor de Venecia, ganadora del premio Espartaco 2017 de novela histórica, Azpeitia ha dicho que "los muertos hablan a través de los libros".

Cuando un lector abre un libro, ya sea en papel o electrónico, se produce un hecho mágico, porque establece un diálogo con la especie humana, ha dicho el autor.

Azpeitia, que también ganó el premio Hammett de novela negra por Hipnos en 1997, ha reconocido que "está cambiando el paradigma" en el mercado editorial, con la irrupción de las nuevas tecnologías de la comunicación.

En su opinión, estos cambios no son tan malos como piensan los defensores del libro tradicional impreso, porque "siempre prevalecerá la lectura" por encima de otros lenguajes incluso más simples y visuales.

Ha recordado que en su investigación para escribir El impresor de Venecia descubrió que el formato libro de bolsillo había sido inventado hace 500 años poco después de la invención de la imprenta de tipos móviles.

También que sorprendentemente los primeros editores de libros no fueron emprendedores independientes sino "grandes empresas alemanas" que introdujeron el invento de Gutenberg en toda Europa.

En El impresor de Venecia, Azpeitia recupera la historia de Aldo Manuzio, (1451-1515), considerado el primer editor literario de la historia, y un referente del Renacimiento.

Manuzio, que era un asesor literario de una imprenta propiedad de una empresa, tuvo la genial idea de recuperar los clásicos griegos en su lengua original, aprovechando la cantidad de inmigrantes griegos que había en Venecia en esa época.

Azpeitia ha considerado que con la imprenta nació el concepto de empresa tal y como lo conocemos ahora y la explotación de los trabajadores, siglos antes de que Henry Ford incorporara la producción en cadena en la fabricación de automóviles.

La gran revolución industrial es "prefordiana" y se hizo cuando el gran invento de Gutenberg permitió hacer libros en cadena, lo que en un principio encontró la resistencia de los puristas que defendían las copias a mano, ha explicado.

Según el escritor, ese cambio de paradigma hace cinco siglos tiene su paralelismo actualmente con la irrupción de las nuevas tecnologías y formatos en el mundo editorial.

Según ha afirmado, hace 15 años los apocalípticos pronosticaban que el libro de papel desaparecería en un lustro, después lo elevaron a una década y ahora lo sitúan en 25 años.

Y sin embargo el libro tradicional resiste a estos pronósticos, ha destacado.

Tomado de Cope