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Miguel Ángel Asturias, dos veces en La Habana

Leonardo Depestre Catony, 25 de julio de 2018

Iban llegando. El Pelele, con la espuma del último ataque de epilepsia; el Mosco, sin sus piernas; Patahueca, gritando «¡Viba Francia!», y la sordomuda embarazada, llorando, no por el novelista muerto, sino porque este, reclamaba, le dejó permanentemente un hijo en las entrañas, ya que nunca en págin alguna de su novela cuenta que tal criatura hubiera nacido.

Quien así cuenta en la más célebre de sus novelas, El señor Presidente, no otro que el escritor guatemalteco Miguel Ángel Asturias, estuvo en La Habana en dos ocasiones —1959 y 1960— años por los que difícilmente podía imaginar que menos de una década después alcanzaría el más controversial pero sin duda más ansiado de los premios literarios, el Nobel, en 1967.

Los festejos del 26 de julio de 1959, primera celebración después del triunfo de la Revolución, reunieron en La Habana a numerosos invitados, en momentos de gran curiosidad internacional por conocer cuanto acontecía de nuevo en Cuba.

Asturias arribó a La Habana el 25 de julio de 1959, con el plan de permanecer en Cuba alrededor de diez días. Tiene 60 años y lo acompaña su esposa Blanca Mora. Ambos se alojaron en el céntrico hotel Sevilla. El hecho de venir invitado por el Goberno Revolucionario, pero además el conocimeinto de su obra por los lectores y críticos cubanos, lo convierte en foco de atención de la prensa.

El escritor comenta acerca de proyectos en persepecitva, la reedición de algunas de sus obras, en particular Leyendas de Guatemala, y de cuanto ve de nuevo en un país en revolución. También trae tres conferencias para impartir en el Palacio de Bellas Artes. Llevan por títulos ¨La novela americana: testimonio de nuestra época¨, ¨Juan Ramón Molina, poeta gemelo de Rubén Darío¨, y ¨Literatura en la América maya¨.

En declaraciones para el diario Hoy afirma que “en la América Latina, la novela ha tomado la delantera a todos las formas literarias. Hemos dejado de cantar y hemos empezado a contar. Estamos, pudiéramos decir, en el nacimiento de la novela auténticamente americana, la cual, dada la hora en que vivimos, está preocupada por los problemas sociales de nuestros pueblos”.

Aquella visita sirve de preámbulo para otra, en enero de 1960, esta vez en misión de trabajo, como jurado de un concurso que entonces comienza su afianzamiento en el panorama de la literatura del continente, nos referimos al Premio Casa de las Américas. Miguel Ángel Asturias figura en el jurado del género de cuento. Después, vía Caracas, viaja a Argentina.

Desconocemos si con posterioridad hubo alguna otra visita del escritor guatemalteco, aunque creemos que no. En 1967 se recibió con gran júbilo la noticia del otorgameinto del Prmeio Nobel de Literatura, que por aquellas fechas era apenas el segundo conferido a un autor latinoamericanao, antecedido solo por la chilena Gabriela Mistral, en 1945, o sea, 22 años antes. ¡Qué difícil se les hacían entonces los Nobel a los escritores en lengua española del lado de acá!

El señor Presidente, de donde hemos extraído el fragmento que abre este texto, se escribió en Francia, se publicó por vez primera en 1946, en México, y se ha convertido en uno de los ejemplos más notables del género conocido como novela del dictador.

Más de una década le tomó a Asturias la redacción de esta obra, basada –si bien no de manera explícita— en Manuel Estrada Cabrera, que fuera presidente de Guatemala entre 1898 y 1920. El personaje del presidente (que no es nombrado) raras veces aparece en el transcurso de la trama, pero el autor crea personajes a través de los cuales se van revelando los efectos de su dictadura. El estilo, que ejerció en adelante una gran influencia en la narrativa latinoamericana, recurre a diversos elementos del realismo mágico como las onomatopeyas, el uso de imágenes de sueños, la repetición de frases y una estructura discontinua, que pretenden revelar cómo la tiranía y el poder de la palabra conducen a la alienación, situación que puede hacerse común para todos cuantos viven bajo regímenes dictatoriales.

A pesar de ser autor de El señor Presidente, de éxito internacional, algunas voces autorizadas señalan que es Hombres del maíz, de 1949, su obra maestra.

La narrativa de Miguel Ángel Asturias es más importante aún porque se publicó antes de lo que se ha llamado el boom de la novela lationaomerica, que tiene lugar después. Y fue él, el primer guatemalteco premiado con un Nobel, distinción conferida años más tarde a su compatriota Rigoberta Menchú, en el apartado correspondiente a los Nobel de la Paz.

Foto tomada de El País

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