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Un recado de amor de Enrique Pérez Díaz

Alina Iglesias Regueyra, 08 de mayo de 2017

Enrique Pérez Díaz es uno de los autores cubanos más prolíficos y versátiles para la niñez, quien gusta de plasmar toda la intensidad del sentimiento amoroso en cualquiera de sus manifestaciones –materno, paterno, de pareja, entre hermanos, de amistad– en su obra para cualquier edad, a la par de los peores escenarios espirituales o materiales posibles, en retos permanentes de creatividad.

Quizás la infancia cubana no reconozca su título Recado de amor en la botella, publicado en 2015 por la interactiva plataforma bibliófila Enlace Editorial, de Bogotá, Colombia. Pero si aclaramos que se trata de la noveleta titulada Cuando llegan las cigüeñas de París, Premio Abril del año 2000, publicado en Cuba por la editorial homónima, y luego en Ecuador por Manthra Editores, entonces seguramente muchos recordarán haberlo leído.

Pérez Díaz nos regala esta vez un cuento clásico de cigüeñas, mas no como excusa a los embarazos y partos, procesos naturales que los adultos intentan disfrazar, inútilmente ya, ante los ojos de los más chicos; sino a través del conocimiento de la vía real de alumbramiento de la especie humana.

Esta es la historia de una cigüeña francesa llamada Charlotte que protagonizará los hechos devenidos alrededor de tres seres humanos y muchos más recién nacidos que irá trayendo desde los más recónditos parajes del mundo, en su afán por proporcionar amor donde más falta hace. El blanco de las entregas de bebés por la cigüeña en cuestión será una mujer que sufre con su aparente incapacidad de ser madre, un problema que se solucionará más adelante al encontrar el amor en el escritor que vaga por la misma playa, donde le deja mensajes encriptados que serán descubiertos.

Con 9 capítulos, más un Pretexto y un Epílogo, el libro enlaza cuatro historias que se van entretejiendo de a poco, acerca de esta mujer solitaria y sin hijos, un escritor en busca de su inspiración femenina, un niño que dirige misivas a la cigüeña de los cuentos de hadas deseando su existencia real, y el ave en cuestión cuya amplia familia conoceremos además.

Es notable el eficaz logro de una imbricación nada forzada entre fantasía y realidad. Aquellas historias que de pequeños escuchábamos en boca de nuestros mayores, a veces por pura pena de no desmitificar la ilusión más ancestral en nuestras abuelas, aparecen esta vez como complementos de otras historias que bien pueden ser enteramente tomadas de circunstancias reales.

El niño, de diez años, descubrirá que el mítico animal que se ha inventado para paliar su aburrimiento se hará real y este descubrimiento lo guiará hacia su propia felicidad. El escritor encontrará en Brenda Brava, la dama de la playa, a la heroína diseñada por su propia mente para protagonizar su escritura. Ella resultará finalmente una fémina realizada en su vencida frustración, con creces.

Si bien el texto respeta y avala el esquema tradicional de familia occidental, al retratar y cumplir los anhelos clásicos de la misma (el niño logra transformar su fantasía en realidad, la mujer se convierte en esposa y madre, el hombre se realiza profesionalmente) resulta interesante la vocación humanista depositada en el personaje animal e irradiada a toda la obra al ser portadora de bebés de todos los lugares y etnias del mundo que han sido abandonados o malqueridos, con el fin de salvarlos proporcionándoles un grupo familiar donde crecer. De la misma manera, el autor se manifiesta a través de la cigüeña por la ecología y contra el maltrato a la naturaleza, al exponer las causas humanas por las cuales estas aves se han convertido en víctimas: la caza indiscriminada, la contaminación atmosférica, la taxidermia por placer. El manejo del género epistolar enriquece y dinamiza la trama, al ofrecer toda la intimidad que amerita su cultivo. 

El diseño más reciente del libro, incluido dentro de la colección El Tren Dorado en su 4ta. Estación dedicada a mayores de 13 años, incluye las direcciones de acceso a los sitios web de la casa editora, donde se puede interactuar con dudas y comentarios acerca de la publicación. Igualmente cuenta con sendos prólogos que avalan el texto, a cargo de Reinaldo Álvarez Lemus y Ángela Capote, así como una extensa biografía del autor y una dedicatoria especial a la escritora cubana Dora Alonso y a todas las cigüeñas metafóricas o reales que realicen tan loable misión. La edición posee márgenes amplios a ambos lados del texto, donde el lector puede encontrar los significados de los vocablos más complejos o desconocidos para las edades a las que está destinado el libro.

Alejandra Ramos Henao está al frente de la dirección editorial que hace del volumen una obra de arte, mientras María Claudia Rebolledo realizó la diagramación. La ilustración exterior, colorida, bellamente concebida y consecuente con las imágenes interiores de poética concepción en toda la gama de los grises, es de la autoría de Jairo Daza, y en el diseño de cubierta de Gregory Alonso observamos a Charlotte llevando a un nuevo crío hacia el amor, sobre un París nocturno completamente iluminado.
 

Editado por Yaremis Pérez Dueñas