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Poesía de Olga Sánchez Guevara

Tropos, 06 de marzo de 2015

Habiendo vivido y meditado sobre la existencia, la poesía de Olga Sánchez Guevara se torna nervadura trémula, fugacidad sabia, comprensión de lo que significa estar sobre la tierra, entre las restantes criaturas, dialogando en silencio con el Creador.

A su paso por paisajes, países, páginas, rostros, su sangre llena de contemplación registra lo que tiene lo efímero de eternidad. Sabe que hay un instante póntico, que es cuando lo que se ve se transfigura, y la experiencia es una dramática revelación.

Se capta la nostalgia de saber que en el futuro lo que ahora se atrapa habrá penetrado en la disolvencia, y que lo que ayer fue viene a través del relente doloroso de la palabra, como una resistencia de los símbolos hacia la evanescencia del destino.

Viajera de las palabras, pues conoce las aduanas lingüísticas más distantes, regresa al castellano con la síntesis melancólica de todos los traspasos, de todas las equivalencias. Y en el dorso de la sencillez muestra la complejidad trémula de la existencia.

Lea el lector con detenimiento, que es poesía lo que lee, y poesía que no gasta palabras sino que engasta con precisión imágenes. Refucilos de haber vivido, soplos de querer vivir, utopías del afecto, para que el poema sea ánfora estricta de la más nítida poesía.

ROBERTO MANZANO
 

Olga Sánchez Guevara. Escritora y traductora. Graduada de Licenciatura en Lengua Alemana por la Universidad de La Habana. Miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Autora de los libros Viamontes: el último vuelo, testimonio (Editorial Ácana, Camagüey, 2003, reimpresión en 2004); Cartas de la nostalgia, prosa breve y relato (Ediciones Bayamo, Bayamo, 2004); Conversación con ángeles (Editorial Ácana, Camagüey, 2005); Ítaca (Fundación Sinsonte, Zamora, España, 2007); Óleo de mujer junto al mar (Ediciones Unión, La Habana, 2007). Ensayos y textos suyos han aparecido en Revista Mexicana de Cultura, Antenas, Revolución y cultura, La letra del escriba, Palabra nueva y otras publicaciones periódicas, así como en los sitios web www.cubaliteraria.cu y www.cubarte.cu; “Cartas de la nostalgia” y otros dos textos suyos fueron traducidos al alemán e incluidos en la antología de narrativa femenina latinoamericana Mosaik aus dem Innersten, en Salzburgo, Austria. Como editora ha publicado Frau in der Landschaft/Mujer ante el paisaje. Cuatro poetas austríacas. Antología poética bilingüe, para la que realizó también la traducción y el prólogo, en Edition Art Science, St. Wolfgang, Austria, 2014. 


MIRADAS

TRÍPTICO PARA DOS

1

A veces sueño despierta
un cielo multicolor

nubes que se vuelven alas
lluvia que se vuelve amor

a veces digo tu nombre
como quien besa una flor

2

Porque has crecido junto a mí
conmigo
porque he crecido junto a ti
como dos árboles que en un abrazo
inseparables
ya son uno

Los consuelos para la ausencia
aquello de que siempre estás aunque no estés:
vanas palabras

Nada como tu piel junto a la mía

Desnúdame de sombras
inúndame de aromas
desbórdame de luz

3

Cada mañana Penélope teje el regreso de Ulises
cada noche desteje la esperanza del día que termina
sólo para recomenzarla al día siguiente con brío renovado
eterno mito de la espera por el amor que vuelve siempre

Transcurren los veranos, los inviernos
y nuestras idas y retornos refuerzan nuestros lazos
y nacen y pasan las flores, los sueños

Y el canto del sinsonte, la brisa al mediodía
los aromas del alba y las tardes de sol
todo lo que es efímero permanece en nosotros
y después de nosotros continúa

Cada mañana y cada noche tejemos tú y yo juntos
la urdimbre de un amor que es nuestra vida y más


MARINA EN DOS ORILLAS

A Rodolfo Häsler

Hay una barca sobre el mar dorado y el silencio

En la memoria aquel vals de la nieve
y el sol del trópico en la piel

De dónde te trajo el amor

Adónde te escondiste
duende ángel

El claroscuro de la habitación
retiene tu presencia

Y los cuatro pequeños jugando en el jardín
—vergel en medieval libro de horas—
susurran sus preguntas

Dónde ahora tu huella, no más que un trazo de pincel
iluminando el mar


LA MINIATURISTA

A Maydelina Pérez Lezcano

Todavía queda entre sus dedos polvo de oro
mientras la Virgen y Gabriel Arcángel dialogan a la altura
de la filigrana

Se parece a las hadas y a los que construyeron las catedrales góticas
en su prodigio y sueño se despliega un país de maravillas

Alas angélicas acercan a sus ojos el éxtasis
para que de sus manos brote hecha color y forma
la música de las esferas

Y la Dama Pobreza franciscana se instala gustosa en su espacio
donde trabaja la miniaturista sin prisa y sin pausa
como los astros en su incesante andar

 

CARTAS A MISAEL

…pero yo sé que estás ahí, que me velas el sueño,
que en tus alas recoges cada lágrima y cada beso
para hablarte, para sentirte cerca, tengo que darte un nombre
aunque no sea el tuyo, el verdadero
acepta que te llame Misael…

1

El silencio de mis mañanas se llenó con la música de tus palabras, y todo floreció de pronto

Ahora las mañanas retornan al silencio, y la música en la memoria guarda vivas las rosas que hiciste florecer

2

Tanto te amo que no importa si vas o vienes, si me olvidas o me recuerdas: te hace mío este amor aunque pretendas escapar, y de hecho escapes, de mi presencia o mis palabras

No te labro prisión: te dejo libre, y en esa libertad que te devuelvo por amor, eres más mío que si intentara atarte

3

Es como si dejáramos un poco de nosotros mismos en cada sitio donde demoramos algún tiempo: el parque o el jardín, el lago o la montaña, las ciudades ajenas y cercanas, el balcón de la casa frente al río, la mesa donde compartimos, la gente con quien conversamos, ah Ítaca en fragmentos que forman un mosaico
 
¿Existe acaso Ítaca, o es sólo una ilusión? 

4

Valladolid, Vallisoletum: desde el balcón, la iglesia y el Pisuerga («¿No ves, Leonor, los álamos del río?»)

El Paseo de Zorrilla, los altos árboles y el frío en las mañanas o las tardes; los transeúntes andan presurosos, encerrados en sus abrigos o en sí mismos, sin apenas mirarse

En su banco de parque, igual que Lennon en La Habana, Rosa Chacel: «Bajo estrellas ajenas se despierta / de un sueño de distancia, sin consuelo»

Me voy quedando un poco en cada sitio, sí, repartiéndome en pedacitos como el pan de Vallejo

5

Hay palabras que nos desbordan, cuyos significados van mucho más allá de lo que nuestra comprensión humana alcanza: «eternidad», «Dios», «libertad», «siempre»... ¿Quién de nosotros, por ejemplo, puede usar la palabra «siempre» en su sentido real? ¿«Siempre te amaré»? ¿«Siempre estaré cuando me necesites»?

¡Dependemos de hilos tan frágiles!

«Mi flor es efímera», dijo el pequeño príncipe y lloró...

6

Y las mañanas eran el silencio; en torno, las montañas

Un coro contestaba al otro, y el eco de las voces que entonaban el canto llano se repetía por los corredores, sin dejar espacios vacíos, animando la piedra de los muros

La creación, renovada en el amanecer, respiraba el aroma de la gracia
 

A las Hermanas Sociales,
en el Seminario de El Cobre

7

A través del amor de las criaturas se descubre el de Dios, que a todas ama, desde las pequeñísimas e inanimadas hasta las más complejas formas de la vida, sin desdeñar nada de lo que ha creado: piedras de río, aguas, hojas que se desprenden de los árboles, gorriones y sinsontes, niños alborozados y ancianos con bastones, parejas que se besan, mariposas y flores, las personas cercanas e importantes para cada uno de nosotros...

No será necesario entonces, para poder amar a Dios, renunciar al amor de las criaturas, sino amarlas con un amor que busque parecerse al Suyo, aproximarnos más y más a esa forma de amar que es vivencia profunda de la libertad que Él nos da

8

Las palabras son puentes que se tienden para salvar abismos y atravesar océanos, dijiste alguna vez

En mil páginas las palabras adquieren existencia propia, se visten de ternura, acercan; abren puertas, anidan y echan a volar sueños...

Y en un tiempo de golondrinas se desdibuja el límite entre vida y palabras

9

A veces pienso en ti por las mañanas, cuando comienza el canto de las aves y el sol se va apropiando del rocío

Dios te envió a mí para mostrarme tantas cosas que yo en mi prisa no veía, y para que aprendiera a demorarme contemplando el vaivén de una hoja o el vuelo de una mariposa o un marpacífico recién abierto 

Pero también para decirme con Teresa que entre los pucheros anda el Señor, y hacerme ver con Teresita la importancia de las pequeñas cosas

A veces pienso en ti al atardecer, y sé que eres mi espejo y también esa voz que me habla desde el otro lado del espejo

 

Editado por: Nora Lelyen Fernández

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