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Poesía de Luisa Oneida Landín Ramos

Tropos, 15 de enero de 2015

Qué fuerza expresiva late detrás de la modestia de esta poeta, infatigable en el afán generoso de promover a otros poetas, de aglutinarlos para bien de la poesía, de ofrecerles el engrudo invisible de la amistad y la admiración. Hay poetas y poetas, y algunos jamás pondrán el dedo del reconocimiento sobre las páginas de los otros, avariciosos de toda la gloria del mundo, si es que la gloria existe; pero hay creadores que están a la altura del arte a que se consagran, y en cuanto ven talento ya corren a pregonarlo y enaltecerlo. Luisa Oneida Landín Ramos es una artista de este carácter, que escribe magníficos versos, y que disfruta de los de sus prójimos, e imagina de continuo cómo reunirlos para que se conozcan y sepan que la verdadera creación anilla siempre lo mejor humano.

Con sencillez ha ido escribiendo su obra, pletórica de versos sonoros y hondos, de fina raigambre humana. Los ha ido escribiendo al compás del vivir, como diálogo cordial con la vida, alzando la angustia, celebrando las iluminaciones, empujando la existencia hacia colinas de mayor relumbre. Su poesía es un arte de vivir, desde el vivir brota, y hacia la vida conduce su aliento de mujer que confía y espera. Los que la conocen saben que sus versos son auténticos, y que cumplen bien con el ministerio de la poesía, que consiste en acompañarnos en todos los instantes, los buenos y los malos. Llena de preguntas, también tiene aseveraciones profundas, de carácter solidario. Abierta a la línea lírica más desembarazada, también sabe sujetarse a la melodía interior de la décima, en cuyo ejercicio ha alcanzado composiciones depuradas. Luisa Oneida Landín Ramos es una poeta íntegra, que ha crecido en el silencio y la entrega fervorosa para el acendramiento de los demás, por lo que ha escogido sabiamente el camino más alto de la poesía.

 

ROBERTO MANZANO

Luisa Oneida Landín Ramos (La Habana, 1951). Poeta. Ha obtenido múltiples premios y editado varios libros de poesía. Su labor de promotora ha sido extraordinario, nucleando creadores en diversas tertulias poéticas. Los textos que se presentan fueron antologados en Bienaventurado el árbol que camina, muestra del Diplomado de Historia y práctica de la creación poética, editado por Extramuros en el 2007.


ADAGIOS EN CIUDAD MARCADA POR LAS AGUAS

he visto partir los hombres sin dejar rastro.
he visto partir otros que se quedan.
he visto la vida podarse a destiempo
en el plazo preciso para volver
a la memoria.

voy haciendo marcas con mis pasos
rodeados de agua marina.
yo no quiero ser triste     la nunca triste
pero me asaltan los ojos de mi pecho y se detienen
en sillones de ruedas     en manicomios     en hospitales.
y soy quien riega los lirios por la arenisca.
y me atraen las verdes praderas     los baúles con cartas canarias
las fotos de los doce hermanos     y la mesa larga de nochebuena.
he visto la montura del pasado cabalgar los trillos del silencio
y he despertado en un concierto de pájaros.

he visto pasar mi silueta confundida entre multitudes.
nadie me reconoce.
¿quién me salva de este adagio de ciudad marcada por las aguas?
he visto las sombras en un claro de luna.
la humanidad se confiesa migratoria de sí.

hay un sollozo en la pared
para cada despedida.


MENSAJE DE AMARANTA A PIETRO CRESPI

desde el blanco espacio de mi noche     desde la curva insomne de mis ojos     a la hora en que el susurro es obra de mi astucia     te siento.

creo en el misterio de los designios. estás aquí incorpóreo y feliz como te pienso o quizás como me pienso. no me contestes     dialogo en el sosiego con el sonido instrumental de una pieza antigua.

a veces la sombra es mi guarida     y los pájaros no cantan porque yo les robé sus alas y voy hacia donde ellos olvidaron volar. a veces me guardo un alfiler en la mano. hiero la fragilidad de la palabra que retrasa el impulso. ciego las nubes. a veces…no sé     pero a veces soy más soportable.

entra en el nudillo seco de mi mano.
retumba en mis sentidos. crece en mi silencio.

no llegas. no llegarás cuando tengas que llegar como el silbido del eco tras el rebote. como la piedra pulida por el tiempo. no hay redoma para los hilillos del agua. sea entonces la humedad o el salitre cuanto quede.


ME TIENDE LA MANO

me tiende la mano un hombre sin rostro
un hombre cercado por salamandras.
un hombre que será una aventura
o la pared imprecisa donde dejaré una lágrima.
hoy lo he visto aparecer entre decibeles y vidrieras
y alejarse serio como una costumbre.
quizás una noticia lo retorne
irrumpa en mi ventana o me despierte con un susto en la piel.
debo preparar mi equipaje para el encuentro
elijo el mar como testigo
aunque una ola rompa la cita insospechada.


me tiende la mano un hombre sin rostro
como una visión
y comprendo que mis ojos deliran muchas veces
tantas como puedo equivocarme.


EL DARDO

sopla el viento     huyen fantasmas
los rincones se llenan de tu presencia.
huele a incienso…
definitivo olor a hombre
que inunda mis sábanas. puedo morir
en tu sexo     morder tus palabras.
no las repitas.
eres una invención en la noche peregrina.
estamos sumergidos.
y nuestros cuerpos despojados
del cerco de las leyes
celebran la libertad de los besos.
toda definición es un sobresalto
una emoción confundida entre las gradas
brazos y piernas hacia la multitud
sonrisa prestada de la luna…
se diluyen acíbares     entre resquicios
un instante y el dardo
penetra el iris con su dicha
(era día de estrellas y no lo sabíamos…
llevábamos las estrellas en los ojos).


MARCAS SOBRE EL CALENDARIO

…oh eco en gélida pared ¿cómo volará esta pluma?
se va aclarando a la bruma pozo que calma esta sed.
otra certeza     otro set en el envés del glosario
marcas sobre el calendario del delirio sideral
otro camino final ya sin verja en el penario.

ya sin verja en el penario pacto con un dios secreto
o como un hado discreto vuela del pecho un canario.
vuela azul al planetario     pinta estrellas misteriosas
pinta en el silencio rosas perfumadas de otra edad.
pinta un claro de equidad en las olas tempestuosas.

este barco es un papel doblado curiosamente.
es la comedia silente en ojos de Don Miguel.
o es una invención de aquel marinero que en su prisa
se le escapó la sonrisa de un tiempo en que no se puede
subestimar al que agrede el botón de la camisa.

todo naufragio es cristal roto sobre azul paisaje.
a contrasueño mi viaje. qué de heridas mi arenal.
qué de hallarse en musical recorrido por las aguas.
¿con qué hilillo te me fraguas para andar la cuerda tensa?
he sido más que una intensa tempestad que se abandona
(me vuelvo     adiós     y perdona: doy corazón por ofensa).

di     dónde importa mi todo     mi padecimiento humano.
aquí descubro lo plano     descubro el sabor del lodo.
la nube en la que me podo el horizonte infinito.
mas todo cuanto no he escrito rasga     aflora el muro vil
y el lápiz es un atril donde se vierte mi rito.

un agujero en el techo deja listo mi equipaje.
¿embarcaré hacia el ultraje por este sino maltrecho?
dolida voy al acecho del fervor y sus matices
en cambio en tus ojos grises estoy como en tierra firme
cuando de amuleto al irme     sólo     madre     me bendices.

es laberinto     o lo mismo     por donde el sol se me escapa
es cierta idea que atrapa la razón de este lirismo.
vago clamor     eufemismo del bien o del mal que asombre
el derrotero del hombre en su atracción por huir.
mas no sé dónde morir     dónde guardaré mi nombre.

oh gélida pared     pluma donde se fragua mi suerte
puede que absuelva la muerte esta causa de ser suma.
noche que al reo consuma su inocencia de ser llanto.
lastra su verdad     su manto por los caminos del perro
el hombre también es hierro cuando se le obliga tanto.

cuatro sueños. un rincón     cama y todo ―desde luego.
el insomnio en su trasiego tiene en la brisa un bufón.
cuatro sueños. no hay perdón para esta noche tan parca
sin letra     sin Dios     sin arca. mañana no sé quién soy.
por el camino que voy zozobro en la mar sin barca.

zozobro en la mar sin barca por el camino del ido
tengo un viaje prometido a Don Francesco Petrarca.


en calendario sin marca me place volver de donde
la voluntad se me esconde más que un invento nocturno.
ah     ya regreso     Saturno     ¿o soy tu polvo?      responde.


QUÉ LE PASA A LA NOCHE

¿No será que la tristeza
es una fiesta también?
PEDRO PÉGLEZ GONZÁLEZ

noche sin incienso
cabeza terca y rebelde
desde el hondón de mi almohada.
ay     canto de ranas tristes.
hace falta un golpe
sustancial sobre la madera
una noticia súbita que vista mi holgorio.

qué le pasa a la noche
que no se rompe
                         que no se rompe.



TAN SOLO LA PALABRA

cada mañana muero
muero
                     muero
cada mañana cavo el hoyo de mis angustias
y un jardín de margaritas aguarda mi silencio.
cada mañana muero de una muerte que modelé con los besos más azules.
cada mañana sé que un instante puede ser el punto.
a quién le importará este grito que me grito.

vivir es sólo la sentencia.

entra
revolotea el polvo de los rincones
agita mi pulso quemado por la angustia
entra      barre este hierro que llevo
estos puñales hambrientos y terribles que Dios puso en mis ojos.
mi mano cruje
el pecho se desborda
y sabe a río crecido el escozor de mi rostro.
sabe a colina amortajada      a sustancia hervida en sangre muerta.
sabe a mineral      a pedacitos de mundo suspenso en la vara del miedo.
entra de una vez      ensáñate en mí.
haz inmortal tan sólo
la palabra.


APARTADO POSTAL CÁLAMO CURRENTE

todo está hecho. esperar que la muerte llegue de cualquier lado. o llegue como taza rota al pie del café. último día del santoral al que le pido una brizna de cordura. cartas halladas en promontorios de papeles procedentes de unas islas tan lejanas como desconocidas que sólo se acercan en el agrisamiento de una tarde. estas letras salvan la distancia entre el recuerdo y el presente como si se viajara hacia lo inevitable.

nada tan infeliz como la certeza de haber deshecho un sueño. pero ahora qué hacer      seguir a mitad de cielo en soledad de ave o escribir el poema tantas veces escrito.


ABSOLUCIÓN

mortal. acostumbrado a saciar el hambre de sus bestias. de buena salud tus largas uñas. te echas en el azafrán de las tardes boca arriba a discernir el origen de todo. oh pobre mortal. efímero eslabón sobre la tierra. caen tus huesecillos de nada en el polvo      en la historia. disemina en mí tu baba de musgo perentorio. me venderás tu aguda arquitectura a cambio de mi supremo empeño de vencer o de violar los designios de un dios que nunca he visto.


TODA LA LLUVIA

Tú que elegiste el sitio de mi cuerpo
para conocer el golpe, la solidez, lo que palpita,…
MIREYA PINEIRO ORTIGOSA

torcido tronco del que habló mi madre…
esbozo al escribano en su pose
su voluntad espartana.
yo soy el humillado de Dios     hijo hereje de los pobres
el hombre que no soy
la calle     un silencio
una mujer con peces en los ojos
que cruza una pared para alcanzar el alba.
yo soy el humillado de Dios:
toda la lluvia en mi mano es un charco indulgente.
mis hijos     mis hijos
me crecen en el centro como una espina dulce.
de mis pies nacen largos caminos
espacios donde pende todo cuanto quise y tengo.
humillado hijo de la tierra
por ti soy:
                 creo.


MEMORIA DE LOS AUSENTES

esta pluma infiel no sabe
describir los colores hacia las infinitas huellas
pintar el rostro de mi madre
abrir la puerta de aquel veintitrés de marzo
cuando me detuve ante tus ojos
y caminé con ellos
donde descubrí el bullicio en el silencio.
viajera en la caravana de los sueños
vi más alegre el rostro de mi madre
como si fuera ella encontrándose con mi padre
huyendo en el anca de su caballo.
sembrar raíces
contarse historias en las tardes
la de mis hijos     sus nietos
la de mi encuentro     el tuyo
tus manos galopantes en mis senos
las de esta noche cuando sé que ya no estamos
ni están ellos     pero cruzan mis hijos por la calle
como gotas sus gotas
nosotros que intentamos serlo todo
nos queda un alarido en la garganta.
―me adelantas ―voy tan lejos ―no más que yo.

En qué lado de la ciudad extraviamos
la piel     el lunar de tu cuello     mi sonrisa.


EL AMOR ES UN NÁUFRAGO QUE REGRESA

algo me ha vestido de blanco
algo me repite tu nombre…
                                         tu nombre, tu nombre...
el salitre nos reconoce
nos sabe repartidos entre la gente
dibujados en el espejo que el tiempo nos reservó de cualquier modo.
un barco se aleja y estoy distinta.
¿será que la tarde ha musitado en tus labios una vieja canción?
¿acaso somos visiones en ultimátum por la vida?
desde este paraje íntimo ―isla que anuncia su estancia―
viajan las horas tras un cabello tuyo.
eres yo     eres sal     plenitud de mi sexo
dentro de nosotros toda la sed
aguas cristalizadas en nuestra piel hambrienta.
nosotros en la multitud de las calles
en el hollín de la ciudad     en el paso apresurado
en el apetito de mis ojos.
dentro de nosotros el instinto
sin más argumentos que salvarnos.
mis palabras no han de precipitarse sobre tus arrecifes
mis aguas… mis aguas transcurren lentas
mis aguas dulces bendecidas por las tuyas
poderosamente ligadas al viaje de las olas
a la tarde que espera     al temblor de la noche.
el amor es un náufrago que regresa.
cierra los ojos y bésame
entre el humo y los autos chirriando a nuestras espaldas.

resucita en mí     en la que vuelve.
raro es el amor y sediento
querer siempre     querer…
y si el amor se va
con sus pies de espuma
yo lanzaré mis redes a la mar.


ESCRITO SOBRE LAS HOJAS DE LOS ÁRBOLES

I

mis fantasmas no me hablan porque soy quien les acosa. taladro esta pared para tomar el pedazo de mar que me pertenece. este azul embistiendo los escombros. estos edificios que se alzan desde el diente de perro a las nubes desde la orilla dibujada por las aguas. mi gris zozobra en la intensidad de la noche que recoge a paletazos la belleza del día y pasea en góndolas bajo puentes que evitan el suicidio de los ángeles. desconozco los remedos que conducen a la gloria mientras Saturno se empeña en devorarme.

II

miro al mar naves que parten sin flores sobre las crestas furiosas  siento el rugido del agua contra los peñascos.... intento dibujar mi rastro en la orilla quemándome el sueño escrito sobre las hojas de los árboles. busco ese espacio de silencio entre las oscilaciones. el retorno de naves tan mías como este recuerdo de algún sitio ignoto. esa curva lamiéndome con su brisa. soy una isla donde los árboles semejan cuerdas     arpegios en el aire en el concierto de musas invisibles. busco un piélago donde sentar esta ternura esta llama que emerge honda y sube a la fiesta de las palabras.


Editado por: Nora Lelyen Fernández

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