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 La piedra de rapé, novela inédita de Daniel Chavarría

Georgina Pérez Palmés, 16 de febrero de 2013

Mucho se ha hablado ya de la gran obra de Daniel Chavarría. Un súper multipremiado escritor, con tantos premios como novelas publicadas. Premios tanto nacionales como internacionales de gran valía.

Exprofesor de latín, griego y literatura clásica en la Universidad de La Habana; narrador exuberante de novelas, cuentos; cultivador del periodismo político y literario; autor de guiones para cine y televisión, ha obtenido el Premio Planeta-Mortiz 1993 en México; el Ennio Flaiano 1998 a la mejor novela no europea publicada en Italia; el Dashiell Hammet 1995 en Asturias; el Casa de las Américas 2000; el Edgar Allan Poe 2002, otorgado por la Mystery Writers of America en Nueva York y que no le ha sido conferido a ningún otro autor latino; el Camilo José Cela 2003 en España; el Alejo Carpentier de Novela 2004 y , en varias ocasiones, el Premio Puertas de Espejo, que se concede, cada año, a las novelas más solicitadas y vendidas en la red nacional de librerías públicas.

Por tan gigantesca obra, en el año 2010, es reconocido con el Premio Nacional de Literatura, máximo galardón entregado a un escritor en Cuba, y su equivalente en Uruguay, el Premio Bartolomé Hidalgo.

Primero, tuve la suerte de ser su alumna en la Universidad; después, el agrado de trabajar la edición de casi todos sus libros. Con sus obras ya estábamos muy familiarizados todos los que, en mi promoción, recibimos sus clases inolvidables; en ellas, desde su pódium, nos leía fragmentos de las novelas que escribía y allí las comentábamos y hasta nos permitía sugerir.

Es un autor disciplinado, receptivo, que jamás cuestiona ni discute un cambio, siempre que este sea para bien, y que brinda una cómoda libertad al editor para que ponga en práctica este difícil arte. Por supuesto, el resultado tiene que ser óptimo, porque también es sumamente exigente, tanto consigo mismo como con todos aquellos que tienen que ver con su producción. 

La piedra de rapé, publicada bajo el sello de Ediciones Cubanas, Artex, es la única novela inédita, que, bajo la autoría de Daniel, verá la luz, durante la vigésimo segunda Feria Internacional del Libro de La Habana, que le es dedicada.

Ahora bien, no piense el lector que hallará otra de esas novelas en las que el autor retrata, de modo tan elocuente y verosímil, a toda una fauna marginal de delincuentes, prostitutas, proxenetas, rufianes de todo tipo, presidiarios que hacen de las suyas y juegan al duro; ni uno de sus fabulosos policiacos, un género en el que ha cosechado innegable éxito; no es, ni siquiera, una obra que toque la Antigüedad greco-latina, igualmente preferidas por el autor; ni tampoco una de esas a las que él define como picaresca cubana, mezcla de comedia erótica con humorismo costumbrista y reflexión, sobre candentes temas, y que le permiten enfocar aspectos singulares de la patología social.

Es esta una obra distinta, que no se parece a ninguna de las precedentes, en cuanto a contenido. Eso sí, al igual que muchas de las otras, es una novela río, por la complejidad y multiplicidad de su argumento. Solo en cuanto a esto hay similitud, porque, por lo demás, Chavarría utiliza otra modalidad narrativa, que nada tiene que ver con lo publicado antes. Tal vez, y es posible, los conocedores de su novelística puedan hallar parecido entre algún que otro personaje, de los que se mueven en estos contextos, con otros dentro de tan amplia cosecha, pero opino que todos resultan muy novedosos.

La piedra puede ser clasificada como novela inteligente, ingeniosa, que debe leerse con sumo cuidado y mayor atención. Tocará al minucioso lector desenrollar toda una madeja bien concentrada, tejida entre los cuatro testimonios que integran este trayecto nada sencillo, cuya trama principal consiste en la encendida polémica bibliófila en cuanto a la historicidad de un texto antiguo. De los cuatro, les recomiendo, de manera muy especial, el primero de ellos, que es simplemente delicioso.

Con el depurado estilo literario que caracteriza al autor, nos entrega textos poseedores de giros lingüísticos exactos, sorprendentes, los que varían para cada una de las épocas reflejadas en las historias, ¿el resultado?, pues narraciones tan verosímiles y auténticas que parecen extraídas de la propia realidad. 

Mediante los complejos avatares de la novela río coinciden la Francia de Richeliu, la España del conde-duque de Olivares, los Países Bajos y el Caribe del siglo XVII. Podría pensarse, en una primera ojeada, que escenarios, ambientes, tan distantes y heterogéneos , al parecer, en nada coinciden; sin embargo, lléguese al final y se conocerá el modo magistral en que se resuelve un desenlace a lo Chavarría.  

Nada más les voy a adelantar. Solo me resta invitar a que lean esta nueva entrega del Premio Nacional de Literatura 2010, en la que no faltarán, ¿quién podría dudarlo?, su característica gran dosis de humor, su acostumbrado erotismo, alguna que otra frase procaz, personajes inteligentes, bien ubicados, creíbles, intrigas, maquinaciones y muchas de esas aventuras que tanto gustan al público seguidor y lector a ultranza de las novelas, siempre tan esperadas, de Daniel Chavarría.