Apariencias |
  en  
Hoy es domingo, 19 de noviembre de 2017; 2:51 PM | Actualizado: 17 de noviembre de 2017
Búsqueda de artículos
título
autor
Artículos en esta sección: 86 | ver otros artículos en esta sección »
Página

Suárez Romero y Francisco, novela antiesclavista

Leonardo Depestre Catony  , 18 de enero de 2013

Anselmo Suárez Romero se inscribe, junto a autores como Félix Tanco y Antonio Zambrana, entre los autores de relatos antiesclavistas del siglo XIX. En su caso, por la novela Francisco, cuya redacción inició en 1838 y le tomó algunos meses, pero no se publicó hasta 1880, en Nueva York, dos años después de la muerte de Suárez Romero en La Habana.

El proceso mediante el cual vio la luz dicha novela vale la pena recordarlo. Una vez que el autor la concluyó, y dado que su publicación en la Cuba de entonces no era posible, la hizo llegar Domingo del Monte —a cuya tertulia perteneció el escritor— al comisionado inglés encargado de los asuntos de la trata, durante la estancia de este en La Habana, como documento que coadyuvara a los fines de erradicar el comercio de esclavos.

El tiempo transcurrido hasta su publicación no permitió colocar el relato, al menos en su momento, en el justo lugar que le mereciera dentro de la literatura de intención antiesclavista y abolicionista, pues es anterior a Sab, de 1841, escrita por Gertrudis Gómez de Avellaneda, que a su vez se adelanta en diez años a la célebre La cabaña del Tío Tom, de la norteamericana Harriet Beecher Stowe.

Francisco, con el subtítulo El ingenio o las delicias del campo, revela la sordidez de los tratos y torturas a que se sometían a los esclavos, “en un cuadro sombrío e impresionante”, al decir del crítico Max Henríquez Ureña. Es importante señalar que no debe confundirse con otra novela titulada El negro Francisco, del escritor Antonio Zambrana, publicada en Santiago de Chile, en 1873, y que se inspira en la de Suárez Romero. Como aprecia el lector, poca suerte tuvo el Francisco original en los inicios de su recorrido hasta la definitiva edición cubana, en 1947, por la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación.

En cuanto al autor, nació en La Habana el 21 de abril de 1818 y tuvo una educación cuidada: se hizo bachiller en Leyes en la Real y Pontificia Universidad de La Habana, pero no fue hasta 1866 que alcanzó el grado de licenciado en Derecho Civil y Canónico, por la misma universidad. Publicó sus textos literarios,  sus escritos sobre educación y derecho, en los periódicos y revistas de entonces. También fue joven de tertulias literarias, en particular de la conducida por Domingo del Monte.

Mientras, ejerció el magisterio, dio clases de Economía y no dejó de escribir, ni de trabajar en diversos bufetes. Impartió clases en el colegio San Pablo, donde tuvo de alumno a José Martí; fue inspector escolar. Fue Cirilo Villaverde quien patrocinó la publicación de su Colección de artículos, en 1859. Escribió el prólogo de las Obras completas de Ramón de Palma. Dejó una abundante colección de textos inéditos y manuscritos aún hoy conservados, porque si bien no publicó en formato de libro, sí escribió durante años y sus inquietudes intelectuales abarcaron variedad de temas.

Se cumplen ahora 135 años del fallecimiento de este escritor. El hecho ocurrió en su ciudad natal, el 7 de enero de 1878, a los 59 años. Pudiera pensar el lector que por qué no esperamos al 140 aniversario para recordarlo. Mas no nos pareció justo. Bastante tiempo tuvo que esperar para que se publicara su novela y para que se le colocara en un justo lugar. De manera que no es preciso esperar más para evocarlo desde estas páginas digitales. Su rostro con gafas, barbado y austero, elegantemente trajeado, como nos lo muestran los retratos, invita a la reflexión acerca de cuántos intelectuales, literatos y artistas, integran el vastísimo catauro de cubanos ilustres del siglo XIX.