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Shunga japonés en La Habana

Ernesto Cuní, 20 de julio de 2011

Suceso excepcional e irrepetible constituyó la presentación del libro El control de la estampa erótica japonesa shunga (Editorial El Colegio de México, 2011) autoría del Dr. en Historia japonesa, el mexicano Amaury A. García Rodríguez, acontecimiento acaecido en el edificio de Arte Universal del Museo Nacional de Bellas Artes, abarrotado de un público curioso y ávido de interés por el tema.

Shunga es una palabra japonesa que significa imagen de primavera; designa las imágenes de contenido sexual, no es más que las producciones gráficas o visuales que de manera popular se produjeron en Japón a partir del siglo XVII con bastante arraigo en la población, a pesar de estar vetado por su contenido erótico y sexual, muchas veces acompañado de literatura de esa índole, xilografía makura-e que se utilizó para ilustrar esos textos.

“Son muy pocos los especialistas del habla hispana en esta materia”, afirmó Amaury García, quien es profesor e investigador del Centro de Estudios de Asia y África en el Colegio de México, y Licenciado en Historia del Arte por la Universidad de La Habana. Ha impartido clases sobre cultura popular urbana japonesa y sus producciones visuales, en particular, las relaciones entre las estructuras de poder y la producción de estampas eróticas durante los siglos XVII y XIX en ese país asiático.

El control…es fruto de siete años de trabajo de investigaciones que realizara sobre el shunga: “Este trabajo comenzó en 1999; es resultado de estudios sobre la historia de la producción visual japonesa y de mi propia historia como especialista en arte japonés. Veremos una relación entre el estrato samurai y el estrato popular o mundo shonie, cultura activa contra el mundo samurai”.

Cierto imaginario de virtuosismo fue necesario para la estructura de poder samurai en la producción visual y literaria, según aclara García Rodríguez, por lo que existió un control y regulación para mantener esa imagen; “estaba prohibido representar samurais con sus nombres en libros o imaginarios; representar fenómenos naturales, entre otros, por lo tanto interesaba ese control. Examinar aquella base de la producción gráfica que tenía contenido sexual llegaba a ser conflictivo; dichas imágenes fueron reguladas por las consideraciones modernas de Japón que las creían obscenas, asumiendo de esa manera estas categorías de apreciación occidentales”, refirió el experto mexicano.

Más adelante aseveró: «Es imposible circunscribir la producción a una sola visión; estas estampas eran para libros, no se producían sueltas. Se vinculan al entretenimiento, ilustran textos eróticos; hubo bastante literatura erótica en esa época. La otra función es la de estimular el acto sexual, sobre todo, la masturbación masculina aunque también en pareja. Los especialistas japoneses atacan este planteamiento, refieren que estas grafías formaban parte del mundo de la sátira, de la burla».

Además del volumen citado, comentó dos títulos más: El control de la estampa. Cultura popular y grabado en Japón. Siglos XVII a XXI, (Editorial Colegio de México, 2005), igualmente de su autoría y que también tiene que ver con la producción gráfica popular en esa nación del lejano oriente; y Cultura visual en Japón. Once estudios iberoamericanos, igual sello editorial y en coautoría con Emilio García Montiel, resultado de varios investigadores que tratan este tema en Iberoamérica, y de otros de EE. UU. que producen textos en español; «son ínfimos los que realizan estos estudios».

Para suerte de los cubanos, el especialista mexicano hizo donación de varios ejemplares, disponibles en las bibliotecas del museo de Bellas Artes, Artes decorativas, la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana, y la Casa de Asia.

Amaury García, quien no esconde su apasionamiento por la cultura japonesa, realizó una exhaustiva y profunda disquisición con los presentes sobre el contenido de los cinco capítulos del libro y respondió a múltiples interrogantes de los asistentes.

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